Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Atletismo

Las mil y una noches de Tomás Fandiño

Fandiño, arriba cuarto por la derecha, con parte de la delegación paralímpica saudí y técnicos españoles. | // FDV

Comenzó como una posibilidad planteada en un Campeonato de España por su amigo y compañero en el Playas de Castellón Toni Simarro, y ha acabado siendo una de las mejores experiencias en su ya dilatada carrera como entrenador de atletismo. Tomás Fandiño (Cangas, 1973) ha coordinado en este último mes los entrenamientos de un grupo de deportistas paralímpicos de Arabia Saudí, que se concentraron en la localidad de L’Alfás del Pi (Alicante) para conocer de primera mano y de forma intensiva los métodos de trabajo en España, a fin de poder aplicarlos en su país.

“Cuando tú eres feliz con lo que haces, las cosas salen”. Con esta frase resume Tomás Fandiño su filosofía vital, pero también su experiencia con una de las tres delegaciones que el Comité Olímpico Saudí envió a Europa (las otras dos se concentraron en Holanda y Polonia) en el marco del programa Fakher (Orgullo), impulsado por el país árabe para facilitar el deporte adaptado. El técnico cangués asumió la coordinación deportiva del grupo de velocidad y lanzamientos, un total de 110 atletas, que eligieron España como sede.

Fandiño no era un novato en el deporte paralímpico –hace un año que entrena a Igor Delgado, al que convirtió en campeón de España de jabalina y peso– pero el reto que tenía delante era muy diferente. “Organizamos todo en tres semanas, aunque estábamos a ciegas, ya que no sabíamos lo que nos iba a llegar”, admite, antes de reseñar la “complejidad” de un deporte “con muchos subgrupos, con infinitas variables y matices”. La primera semana fue “una locura. Empezábamos a las seis de la mañana y acabábamos a las doce de la noche planificando todo de nuevo. Fue muy estresante, pero a partir de ahí las cosas ya fueron rodadas”, afirma.

Tomás Fandiño en un selfie con parte de la delegación paralímpica de Arabia Saudí. |  // FDV

Tomás Fandiño en un selfie con parte de la delegación paralímpica de Arabia Saudí. | // FDV

La delegación saudí (formada por 150 personas entre deportistas, técnicos y directivos) quería un entrenamiento intensivo de cuatro horas diarias, una carga importante que obligaba a afinar al máximo. Así, cada sesión se iniciaba con un calentamiento general para pasar a una base técnica suave y luego a un trabajo de fuerza (bien en gimnasio o en circuitos) para finalizar con más labor técnica, un descanso y unos estiramientos. Para trabajar los aspectos técnicos, Fandiño dividía a los deportistas en dos modalidades: Lanzamientos (disco, jabalina y peso) y velocidad. Y dentro de este último apartado hacía una diferenciación entre aquellos que podían competir con sus extremidades o prótesis y los que debían usar silla de ruedas.

El entrenador cangués del Playas de Castellón coordina una concentración con paralímpicos de Arabia Saudí

decoration

Por si fuera poco, el perfil de los atletas que llegaron a L’Alfas del Pi era muy heterogéneo. Doce de ellos eran integrantes de la selección paralímpica, pero el resto se dividían entre deportistas de nivel intermedio y otros principiantes. “Había gente que venía fuera de ritmo y a la que tuvimos que reducirles los entrenamientos a dos horas”, relata el cangués, que dirigió a un equipo de diez entrenadores a los que daba soporte, además de llevar de forma directa la sección de velocidad. El director técnico, Toni Simarro, y el psicólogo David Peris completaban el organigrama.

El cangués con uno de los deportistas saudíes. |  // FDV

El cangués con uno de los deportistas saudíes. | // FDV

Además del trabajo matinal de pista se aprovecharon las tardes para realizar charlas técnicas, no solo para los cinco entrenadores de Arabia Saudí, sino también para toda la expedición, con la holandesa Mies Kuipers al frente de la coordinación deportiva. Dentro de este apartado se incluyeron visitas de deportistas como Héctor Cabrera (bronce olímpico en jabalina) y Quim López (oro olímpico en peso), así como de Igor Delgado.

“Empatizan mucho más con ellos y les sirve más a nivel de motivación”, apunta Fandiño, más que satisfecho por la experiencia. “Esto ha sido fantástico. Además, todos han mejorado muchísimo sus parámetros y queremos darle continuidad”, desvela. Desde la delegación saudí ya se mostró interés en repetir la experiencia el próximo año, y no se descarta que en lugar de dividir a los deportistas en tres grupos se envíe a todos ellos a España en una única delegación.

Pero la concentración ha dejado otra consecuencia más directa para Tomás Fandiño, y esa no es otra que el interés mostrado por la delegación de Arabia Saudí para que el cangués pueda incorporarse a su proyecto, una iniciativa que obviamente tiene el ciclo olímpico en mente. Por el momento no hay nada firme y Fandiño continúa combinando su labor en el Playas de Castellón con la dirección de la Escuela de Atletismo de L’Alcora (que fundó en 2014) y con las clases que imparte en un centro geriátrico. “Son cosas diferentes que me aportan cada una a su manera”, sentencia el morracense.

Nueve años en el equipo levantino

Tomás Fandiño inició su carrera como entrenador en un Club Atletismo Morrazo que consiguió despuntar con un grupo de atletas reducido en número pero importante en cuanto a resultados, especializándose en pruebas como vallas, combinadas o salto de altura. Cuando se trasladó a vivir al Levante entró a trabajar en el Playas de Castellón, en donde ya suma nueve temporadas. El cangués es responsable de la sección de vallas y velocidad, con pupilos como el campeón de España Sub 23 de los 200 metros, Juan González; la campeona nacional de 400 vallas Anna Bellés; o Josemi Pons, plata nacional juvenil de 200 metros.

Compartir el artículo

stats