En paralelo a lo sucedido con el Frigoríficos del Morrazo, el Automanía Luceros ha regresado a la normalidad. Comenzó a hacerlo el fin de semana, con su vuelta a las pistas en un encuentro en el que aplastó al Vitaldent Vecindario Ciudad de Gran Canaria (38-23) y ayer puso el broche con el regreso de los dos últimos jugadores que aún permanecían confinados tras el brote de coronavirus.

Así pues, Mingos da Cunha dispone ya de la totalidad de su plantilla para tratar de recuperar la forma y afrontar las próximas jornadas del campeonato liguero en la Primera Nacional. El preparador podrá trabajar finalmente con normalidad tras un arranque convulso en el que además tocó a los cangueses lidiar con dos de los equipos más potentes a priori del grupo, Chapela y Lanzarote. El sábado, ante un equipo de menor calado como el Vecindario, los cangueses obtuvieron un triunfo muy cómodo a pesar de la escasa preparación y del cansancio evidente después de haber salido de un confinamiento. Con un inicio de encuentro un poco más dubitativo, los de O Morrazo se fueron asentando poco a poco sobre el parqué hasta imponer su mayor calidad técnica y táctica, logrando los primeros puntos de la temporada y un importante empujón anímico.

Sin embargo, las buenas noticias en el plano puramente deportivo no se han visto acompañadas en otros ámbitos. Las dificultades han aparecido ahora con el desplazamiento a las Islas Canarias para afrontar el choque del sábado ante el Tejina La Laguna, ya que el club conoció ayer que la compañía aérea había suspendido el vuelo de regreso entre Tenerife y Santiago de Compostela. La directiva canguesa trabajaba para contar con una alternativa válida, algo especialmente complicado ante la reducción de vuelos a causa de la pandemia. Las opciones que había sobre la mesa eran las de volver a A Coruña pero con una escala en Barcelona de hasta cuatro horas. Sin duda, un notable inconveniente para los hombres que dirige Mingos Da Cunha.