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balonmano

El Frigoríficos tira de arsenal táctico

Moyano puso a prueba el siete contra seis y la defensa 5.1 con Ribeiro de avanzado

Alen Muratovic lanza a puerta ante la defensa del pivote del Puente Genil Javi García.

Alen Muratovic lanza a puerta ante la defensa del pivote del Puente Genil Javi García. // Gonzalo Núñez

Dos variantes como la defensa 5.1 y el ataque de siete contra seis fueron determinantes en el empate cosechado por el Frigoríficos del Morrazo ante el Ángel Ximénez Puente Genil, en un partido en el que los cangueses levantaron una desventaja que llegó a ser de hasta cinco goles. "Hemos visto por fin lo que tiene el equipo, lo que está haciendo en los entrenamientos. Tenemos variantes trabajadas y ahora nos han dado resultado", asegura satisfecho el entrenador del Cangas, Nacho Moyano.

El conjunto cangués estuvo casi un tercio del partido atacando en superioridad con portería vacía. La recta final del primer tiempo (5 minutos) y los 15 últimos minutos del partido sirvieron para probar con una disposición atípica, pero a la que se le sacaron enormes réditos. En once ataques se lograron ocho goles. "Es una situación momentánea pero en la que encontramos soluciones claras y tampoco les dimos la opción de tener lanzamientos a puerta vacía. Estuvimos muy concentrados en los cambios", apunta el técnico madrileño, que añade que "es cierto que la usamos más tiempo del que teníamos pensado pero eso quiere decir que la jugamos muy bien".

El otro aspecto táctico que surtió efecto fue la defensa 5.1 con Rubén Ribeiro como avanzado, un sistema que Moyano recuperó de la pasada temporada, en donde el luso fue determinante en varios encuentros por su capacidad para presionar y recular para ayudar al bloque central. Ante los andaluces sirvió para ahogar su primera línea. "No estoy descontento con el 6.0, pero nos fallaba que ellos siempre acababan encontrando alguna solución después de defender un buen rato", afirma. El trabajo en el lanzamiento de Mollino y Estepa le permitió al Puente Genil mantener sus ventajas en el electrónico.

Con el 5.1 y algún ajuste anterior -como la entrada de Alberto Martín- el Cangas reaccionó. "Controlamos bien esa zona central, porque Ribeiro supo ayudar a Martín, que era al que buscaban en el uno contra uno", relata Moyano, que asegura asimismo que "lo hicimos bien y prueba de ello es que Javi García no recibió un solo balón en el pivote el tiempo que estuvimos en esa defensa". En resumen, Moyano se muestra muy satisfecho por "poder disponer de estas opciones".

Eso sí, el preparador se muestra crítico con otras armas que no acabaron de funcionar el domingo. Una de ellas fue el contragolpe. "Eché de menos tres o cuatro goles de contraataque, igual que ante el Villa de Aranda", dice, algo que achaca a la "confianza de ir arriba. Lo primero después de defender es correr, pero quizás hubo exceso de precipitación y eso hizo que prefiriésemos ralentizar". El otro punto negro fue el abuso del juego por el centro que el equipo tiene en ocasiones. "Empezamos bien pero hubo un momento en el que nos atascamos y lo solventamos con el siete contra seis. Está claro que donde tenemos que trabajar más es en el ataque posicional", subraya.

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