- Volviendo a la pasada campaña, usted tenía muy claro que todo pasaba por apuntalar el sistema defensivo del equipo.

- Es la base de todo esto. Si eres un equipo fuerte defensivamente estarás más cerca de ganar que de perder. Y a un conjunto en una situación difícil, con esa pérdida de confianza, cualquier golpe le hace mucho daño. Había que reforzarnos atrás, pero nosotros solo dimos cuatro ideas, todo era convencer a los jugadores, y estamos muy satisfechos de su trabajo. Lo primero es no encajar, y a partir de ahí a mí me gusta ser protagonista, tener el balón...

- Esa era una de las críticas que le hacía al equipo, que teniendo jugadores de calidad le costaba generar. De nuevo la falta de confianza...

- Es que todo es confianza. El futbolista se ve ganando 1-0 y acaba cediendo espacios, el balón, el control del juego, para intentar conservar el resultado. Y por mucho que le digas, el miedo a perder lo que aún no tienes siempre pesa. Si ganas confianza eso anima al jugador a intentar más cosas, independientemente de si fallas.

- Al final consiguieron tener un equipo bastante sólido, ganando tres partidos por la mínima, y solo con los accidentes de Carballo y Estradense.

- Ante el Bergantiños directamente no fuimos a ese partido. Pero el del Estradense fue un encuentro diferente. En la primera parte nosotros cometimos dos o tres errores y ellos tuvieron un acierto tremendo. Pero en la segunda fue muy distinto. Tuvimos una ocasión clara con el 2-3 que si la marcamos todo podría haber sido diferente. Con 0-3 en el marcador fuimos a por el partido y estuvimos a punto de remontar, y muchas veces esto es lo que necesita un futbolista, ver que si queremos ir arriba podemos hacerlo. Esa es la lectura de ese choque.