Unai Ullibarriarana es uno de los grandes nombres propios de la historia del Club Deportivo Estradense, equipo en el que pasó quince temporadas. Capitán, símbolo y corazón marcaron la trayectoria como de un hombre que creció a la sombra de referentes como Manuel Blanco, Torres o Lamiño y que tuvo que trabajar duro y aguardar su momento para terminar por convertirse en el indiscutible nueve de los rojillos. Finalmente, en el año 2016 y con 35 años, Unai decidió colgar las botas y apartarse del fútbol para dedicar más tiempo a la familia.

“El trabajo como directivo es muy duro y tiene mucho mérito. Creo que no valdría para eso”, afirmaba en su despedida al analizar su futuro. Seis años después, Unai recuerda esas palaras al analizar su regreso al Estradense, precisamente para formar parte de la directiva encabezada por Toño Camba. “Fue una zancadilla que me puso Uzal y en la que yo me dejé caer”, bromea el exdelantero. El exjugador y amigo de Unai, Alfonso Uzal, es desde hace cuatro años parte de la dirección deportiva del Estradense junto a exjugador Pepe Rico. A ellos dos se unirá ahora Unai, con la misión de estar cerca del equipo.

“Uzal me pidió si les echaba un cable a él y a Rico y si me apetecía estar cerca de los chavales en los entrenamientos y acepté. Sabía que no podría ser directivo, sigo diciendo que hacen un trabajo tremendo y se merecen todo el reconocimiento, pero volver a estar ahí en los entrenamientos y en los partidos sí que me atrajo”, explicó el exdelantero. “Estaré ahí para lo que necesiten y daré mi opinión si me la preguntan. Si me dejan entrenaré un poco con ellos, a mi ritmo claro, y sumaré mi granito de arena al gran grupo que tienen en el equipo”, añade un hombre que servirá además como ejemplo de implicación y sacrificio por el escudo.

“Un equipo como el Estradense necesita gente implicada, gente que se deje todo en los entrenamientos y en el campo porque no tiene el presupuesto de otros equipos de la categoría. Ese está siendo uno de los grandes secretos de este equipo. Nadie contaba con lo que hicieron el año pasado y estoy seguro de que este año seguiremos dando que hablar”.

Una de las cuestiones que más preocupa en el Estradense está siendo la cantera. “Creo que es un problema cultural. Los chavales juegan al fútbol porque les gusta pero ya no es una prioridad para ellos ni tienen ilusión por jugar en el primer equipo. La gente quiere ver más canteranos en el equipo pero falta implicación en jugadores que podrían tener calidad suficiente para terminar dando el salto”, argumentó. “Cuando estaba en la cantera no valía más que otros muchos pero si me ponías un ladrillo delante me lo comía. Lo mismo hicieron jugadores como Martín o Coke. Hoy en día no ves ese esfuerzo y ese sacrificio. Aquí no hay Messis. Eso es algo complicado de cambiar pero hay que intentarlo. Deben recuperar esa implicación e ilusión”.