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El Ribadumia se despide de los sueños en O Carballiño (3-1)

Álex Fernández tratando de superar en velocidad a Renan Zanelli ayer en O Espiñedo. |  // CRISTINA SERANTES

Álex Fernández tratando de superar en velocidad a Renan Zanelli ayer en O Espiñedo. | // CRISTINA SERANTES

Se desplazó el Ribadumia a O Carballiño con todo lo que se pueda llegar a imaginar en contra. No solo había que ganar a un líder que, además, regresaba a su campo de O Espiñedo, sino también que esa deseada victoria tenía que venir acompañada de resultados de terceros. El desenlace no fue positivo para los aurinegros en ninguno de los sentidos, pero lo peor de todo es la sensación de haber sido víctima de sus propios errores en la posibilidad de sumar tres puntos que sí, pasara lo que pasara, tendrían un valor muy importante.

La declaración de intenciones de los de Luis Carro fue clara y manifiesta desde que empezó a rodar el balón. La apuesta por los tres puntos fue decidida, innegociable y, desde todos los puntos de vista, merecida en unos primeros veinte minutos en los que el Ribadumia desbordó a los de Fran Justo. Hasta daba la sensación que el Arenteiro parecía desubicado en el lugar al que tanto añoraban volver en una temporada en la que apuntan hechuras de ascenso.

Formación del Ribadumia en el campo de O Espiñedo. Cristina Serantes

Con la tenencia de la pelota en exclusiva, los visitantes llevaban la manija a placer ante un rival que perseguía sombras. Ese avalancha de fútbol y de concentración normalmente se convierte en una fórmula óptima para explotar aquello que venía preparado de antemano, es decir, la estrategia. Facultad en la que Hugo Soto encontró la posibilidad de hacer valer su repertorio técnico en el golpeo para el 0-1.

La declaración de intenciones de los de Luis Carro fue clara y manifiesta. La apuesta por los tres puntos fue decidida, innegociable y, desde todos los puntos de vista, merecida en unos primeros veinte minutos en los que el Ribadumia desbordó a su rival

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Ese asedio dio lugar a un córner de pizarra en el que el delantero de Vilaxoán golpeó de derecha a modo de centro-chut inicialmente, pero que terminó convirtiéndose en un excelente gol superando a Diego por alto y entrar en la red tras tocar en el palo. Un muy buen gol que ponía el partido en el escenario soñado para cualquiera que visite este año al Arenteiro.

Los jugadores aurinegros celebrando el 0-1 obra de Hugo Soto. Cristina Serantes

El gol dejó en estado de shock a los locales durante unos minutos. Un tiempo en el que el Ribadumia siguió poniendo la directa hacia la portería rival sin ningún tipo de complejo. Incluso gozaron de dos situaciones de gol, prácticamente iguales tanto en ejecución como en lo que a posibilidades de materializar se refiere. Primero Cerqueiras apura demasiado la conducción dentro del área para errar en el pase definitivo y, poco después, Charles no acierta en el golpeo cuando trataba de ejecutar el pase de la muerte para un Hugo Soto que esperaba el balón con todo a favor en boca de gol.

Fue entonces cuando el Arenteiro entendió que ya había bastado de sestear. A base de intensidad fue sometiendo a su rival que ya tenía que pensar más en defender que en tener el balón. Y así se entró en un fatídico tramo final de la primera parte en la que los locales le dieron la vuelta al partido en solo tres minutos. Primero al rematar Javi Pazos un centro desde la derecha de Víctor Eimil anticipándose a toda la defensa. Aún siendo una acción evitable la del empate, mucho más lo era la que dio origen al segundo gol verde en el alargue. Una falta a favor, sumado a la precipitación a la hora de ejecutarla, terminó por convertirse en una transición en superioridad para un Arenteiro que por algo es el líder destacado que no desestima ningún regalo.

Otra ingenua pérdida de balón nada más arrancar la segunda parte hizo que Renan Zanelli hiciese el 3-1 que hurgó todavía más en lo que ya era una herida abierta para el Ribadumia

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Para mayor desgracia, otra ingenua pérdida de balón nada más arrancar la segunda parte hizo que Renan Zanelli hiciese el 3-1 que hurgó todavía más en lo que ya era una herida abierta para el Ribadumia. Con todo ello, y ya nada que perder, los de Luis Carro llegaron a disponer incluso de dos situaciones de mano de Hugo Soto y Álex Fernández que solo sirvieron para que Diego mostrase su jerarquía como portero en esta competición.

No podemos ir a casa del líder, ponernos por delante y jugar con prisas

Luis Carro - Entrenador del Ribadumia

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El oficio de los locales hizo el resto para poder gestionar un plácido final de partido frente a un rival con la cabeza ya puesta en afrontar lo que queda. Una liga terrible de doce equipos en los que ocho de ellos perderán la categoría. Todo ello después de rozar una auténtica hazaña como sería el garantizar la permanencia en el campo del líder, pero no pudo ser.

“Castigaron errores muy claros nuestros”


El técnico del Ribadumia, Luis Carro, tenía muy claro que su equipo había sido víctima de las facilidades dadas ante todo un líder, “creo que tiramos el partido en el primer tiempo. Su primer gol fue una situación que habíamos hablado durante toda la semana. De ser agresivos en las situaciones de centro y de orientar bien. Y en tres minutos nos meten el segundo. Hay una falta en mediocampo que queremos sacar rápido montan una contra de 3 contra 2 y nos hacen el gol. Nos penalizó el no saber manejar ciertas cosas. No podemos cometer ese tipo de errores y menos en casa del líder y con un marcador favorable. Ellos castigaron errores muy claros nuestros. Errores que en los últimos partidos habíamos minimizado y hoy nos condenaron. No podemos ir a casa del líder, ponernos por delante y jugar con prisas”.

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