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El factor suerte impulsa al Ribadumia

Álex Fernández persigue un balón que protege el central Omar Navarro. |  // I. ABELLA

Álex Fernández persigue un balón que protege el central Omar Navarro. | // I. ABELLA Iñaki Abella

El Ribadumia se entregó a todo aquello que el fútbol no puede explicar para hacerse con los tres puntos ante un Barco que se fue de A Senra lamentándose de su infortunio. Y es que tras estrellar dos disparos al larguero y desperdiciar muy buenas ocasiones de gol, los visitantes vieron como Hugo Soto les ajusticiaba en el minuto 94 en el primer balón que tocaba nada más entrar al terreno de juego.

Antes de ese desenlace, más propio de la ficción que de la realidad, lo cierto es que la tarde invitaba a fútbol del bueno entre dos equipos de vocación ofensiva. Ambos intentaron poner rumbo a la portería rival a base de la tenencia de la pelota, por lo que el devenir del juego se centró en una batalla por ese objetivo sin un ganador claro.

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Ribadumia Vs O Barco Iñaki Abella

Los de Luis Carro fueron los primeros en llamar a la puerta. Fue tras una elaborada acción en la que Diego Abal le ganó la espalda a la defensa del Barco en el costado izquierdo para servir desde allí un balón al corazón del área donde apareció Cerqueiras para controlar y disparar con su zurda con suavidad buscando la escuadra de la portería de Oviedo sin éxito.

No tardó en dar réplica el equipo valdeorrés. Vera fue el encargado de profundizar por la derecha para conectar desde allí con la cabeza de un Juanito Bazo que, libre de marca, no fue capaz de imprimir potencia al remate con todo a favor para marcar.

Había entrado el partido entonces en una fase de catarsis. Solo necesitaron unos segundos los aurinegros para reponerse del susto y que Álex Fernández se plantase en un costado del área sin acertar a resolver su duelo con Oviedo al que no sorprendió con un disparo demasiado centrado.

Un nuevo giro de guión dio el dominio a los de Manolo Pérez, pero sin consecuencias de cara al marcador puesto que sus aproximaciones se redujeron a un par de disparos desde la distancia. Lograron rehacerse los locales terminando la primera parte con buenas sensaciones en cuanto al control del juego, aunque sin mostrar colmillo de cara a puerta.

El descanso sentó mucho mejor a los valdeorreses. Las molestias de Giráldez obligaron además a Luis Carro a cambiar el dibujo y la adaptación al mismo, sumado a la mayor intensidad del Barco, dio lugar a unos primeros minutos de acoso rival. Incluso Vera, con un cabezazo desviado por poco, e Ivi Vales, con un centro-chut dentro del área, asustaron a los aficionados que estaban ayer de regreso a A Senra.

El terreno de juego estaba empezando a inclinarse peligrosamente hacia la portería de Roberto Pazos. La sucesión de oportunidades visitantes tuvo su continuidad en un disparo demasiado centrado de David Álvarez desde dentro del área y con todo a su favor. Poco antes los de Luis Carro dispusieron de una opción para Fran Fandiño, pero su disparo no generó problemas.

El tramo final fue una auténtica locura. Los de Manolo Pérez fueron víctimas de su propio infortunio. La avalancha arrancó marrando una doble oportunidad con remates francos para David Álvarez y Rodrí Alonso. Poco después, tuvieron dos remates seguidos que repelieron sendas escuadras tras tocar previamente en Pablo González. Primero desvió el defensa con la espuela el disparo de David Álvarez, para luego volver a tocar con su cadera el golpeo de Óscar Martín y mandar nuevamente el balón a la escuadra, ya en el tiempo de descuento.

Providencial Hugo Soto

En pleno asedio rival, Cheri encontró un balón en la medular para ceder a la carrera de Charles que erró en el mano a mano con un Barco totalmente desguarnecido. El rechace de Oviedo a disparo del brasileño llegó a pies de Hugo Soto que, desde la media luna, pateó el balón lejos del alcance del portero rival para llevar el delirio a las gradas de A Senra.

Una victoria que, aunque bañada en suerte, devuelve al Ribadumia a la pelea por evitar las seis últimas plazas del grupo.

“La situación fue a la inversa que la semana pasada”

En su lectura de lo que fue el partido, Luis Carro destacaba que “en el cómputo general no estuvimos mal, sobre todo en el primer tiempo. El cambio de Giráldez nos condicionó. Perdimos calidad en la salida de balón, pero las sensaciones no eran malas aún así. Los últimos diez minutos fueron un correcalles, el típico partido que no nos interesa porque en eso nos sentimos más endebles. Lo tuvieron ellos para ganar, pero se dio la situación inversa a lo que nos pasó la semana pasada. No las metieron y nosotros nos encontramos con la última que supimos aprovechar”. Concluyó el técnico señalando que “competimos bien y nos estaba condenando el aspecto mental y en eso el equipo ha estado enchufadísimo. Para el futbolista sacarse este peso mental es muy importante y esto lo necesitábamos muchísimo”.

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