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Juan Figueiro Meis | Atleta

“Comencé a correr con zapatillas de esparto”

“La gente pensaba que estaba loco cuando me veían correr bajo la lluvia”

Juan Figueiro muestra uno de los trofeos que ganó. |  // NOÉ PARGA

Juan Figueiro muestra uno de los trofeos que ganó. | // NOÉ PARGA

–Como brotó su pasión por el atletismo?

–Fue tardía. Me inicié a los 17 años, cuando en 1967 el club Anduriña organizaba una carrera pedestre en O Grove. Recuerdo que me inscribí a última hora para participar y acudí a correr con unas zapatillas de esparto pegadas con cinta aislante, que era lo que tenía, y un pantalón corto que parecía la bandera de España con una talla que me sobraba de aquí a Madrid (risas). La salida fue a la altura del cine Marino. Eran tres kilómetros y fui todo el tiempo en cabeza, pero en los últimos metros me superó en línea de meta un chaval llamado, curiosamente, Manuel Fraga, y que nada tenía que ver con el político. La Gimnástica de Pontevedra cronometraba aquella carrera, nos vio y nos fichó a los dos.

–¿Se sentía de joven un “rara avis” practicando atletismo en medio del deporte grovense?

– La gente pensaba que estaba loco cuando me veía entrenar corriendo solo. Solía salir por la noche por O Grove y A Toxa, aunque fuera invierno y bajo la lluvia, tanto que mi madre solía advertirme: “Aínda vas coller unha alfresía”, que así llamaba ella a la pulmonía. Solía hacer entre 15 y 20 kilómetros, corriendo por carretera hacia Noalla, Portonovo, Vilalonga… Incluso una vez por semana corría entre el ayuntamiento de O Grove y Cambados para hacer los 20 kilómetros a la ida, y luego regresaba trotando.

Foto de Juan Figueiro durante una competición

–Y de la mano de Gimnástica llegaron sus triunfos...

–Comencé a correr en las carreras pedestres que iba conociendo, y en pista lo competía todo: 5.000, 10.000, 20 kilómetros, medias maratones… Eran los inicios de los 70, y al poco empecé a codearme con los mejores del atletismo gallego, que entonces eran Mariano Álvarez Salgado, Carlos Pérez o Rogelio Barragáns, entre otros.

"Nada más hacerme con el título, me organizaron allí una fiesta con jamón, embutidos, quesos… Viendo aquello pensé: 'esta fiesta aquí… y cuando regrese a O Grove va a ser tremendo'. Pero lo cierto fue que, cuando llegué, aquí no me esperaba ni el gato".

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–En 1972 consiguió su galardón más preciado.

–-Ese año acudí al campeonato de España de 20 kilómetros, que se disputaba en Anoeta, en San Sebastián, y gané aquella carrera batiendo al mismísimo Mariano Haro.

–¿Cómo se acogió aquel triunfo en su pueblo?

–Recuerdo que un día antes de competir me hospedé en casa de un marinero de O Grove con quien me encontré en San Sebastián, y que vivía en un bloque de viviendas al lado del estadio. Me presentó a los vecinos, y luego vinieron en peña para animarme en el estadio. Nada más hacerme con el título, me organizaron allí una fiesta con jamón, embutidos, quesos… Viendo aquello pensé: “esta fiesta aquí… y cuando regrese a O Grove va a ser tremendo”. Pero lo cierto fue que, cuando llegué, aquí no me esperaba ni el gato.

Juan Figueiro muestra algun ode sus recuerdos como corredor Noé Parga

–¿En el atletismo de aquellos años se ganaba dinero?

–Dinero en el atletismo nunca gané nada. Trofeos sí, que tuve muchos. “Está ben que corras moito, pero por iso non che pagan” solía repetirme mi tía Francisca cada vez que me veía.

–¿Cuál es ese trofeo que ha hecho especial ilusión conservarlo?

–El trofeo del segundo Premio de Pedestrismo Debutantes Villa do Grove-1967, que fue el que gané en aquella mi primera carrera. Ahí donde empezó todo, por eso significa tanto para mí en lo emocional. Se mantuvo durante varios años y era una carrera popular con muchísima participación. Corrías por el centro del pueblo con las aceras a rebosar de gente.

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