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baloncesto - Liga Femenina-2

El Cortegada empieza a tocar fondo

El Barakaldo campó a sus anchas - Las vilagarcianas caen al antepenúltimo puesto

Las vilagarcianas no consiguieron ni una sola ventaja en situaciones cercanas a canasta. // N. Parga

Las vilagarcianas no consiguieron ni una sola ventaja en situaciones cercanas a canasta. // N. Parga

Tenía el Cortegada el estímulo de arrebatarle la décima plaza al Barakaldo ayer en Fontecarmoa, pero en lugar de subir un puesto lo que sucedió fue que las vilagarcianas bajaron dos, situándose ahora solo por encima de los dos equipos que a día de hoy descenderían de categoría. Se trata de un Avilés y un Pozuelo que han perdido todos sus encuentros hasta la fecha.

Si bien el empate en la clasificación con el que se presentaban vilagarcianas y vascas a la cita invitaba a pensar en un duelo más equilibrado, la realidad fue mucho más cruel con las locales. Incapaces de hacer frente en la segunda parte a un equipo que se permitió el lujo de prescindir durante prácticamente todo el partido de una de sus mejores jugadoras como es Susan Olabode.

La puesta en escena ya no hacía presagiar nada bueno. Un 2-9 con canastas muy fáciles bajo tablero para las interiores del equipo de Alberto Cea. Por contra, en el otro aro la defensa zonal, alternada con individual, de las visitantes colapsó las ideas ofensivas de un Cortegada que además apenas era capaz de acercarse al aro ni siquiera para discutir el rebote.

Solo por momentos, y a base de igualar un poco más el juego físico de las vascas, fue el equipo de Rubén Domínguez capaz de entrar en el partido, pese a que nunca le fue posible ponerse por delante ni en una sola ocasión.

El bajo ritmo de juego todavía hacía más evidente la superioridad física del Barakaldo.

La presencia de Alima Dembele fue gigantesca para las pívots locales. Ella sola fue cargando de faltas a una desaparecida Andrea Ríos además de irse al descanso con 10 rebotes en su haber. Y por si fuera poco, Marta Pérez también sacaba a relucir su puntería desde la larga distancia con tres triples en los dos primeros cuartos, el último sobre la bocina que indicaba el camino a los vestuarios.

Lo peor en el juego de las locales aún estaba por llegar. Especialmente cruel fue su puesta en escena tras el descanso al que llegó con solo 22 puntos necesitando además cinco minutos para anotar su primera canasta de la segunda parte. Un valioso tiempo que las visitantes aprovecharon para ir ampliando su renta sin aparente esfuerzo y con Patricia Soler tomando el relevo de Dembele a la hora de liderar a su equipo.

Con un 22-37 en el marcador, el Cortegada necesitaba una transformación que nunca se produjo. Ni siquiera la irrupción ofensiva de Lukovic fue suficiente porque el juego colectivo brillaba por su ausencia. Las acciones de uno contra uno de las interiores del Barakaldo seguían poniendo en evidencia la endeblez defensiva de las locales, algo de lo que los árbitros no tenían la culpa pese a las protestas de Rubén Domínguez.

Ya nunca más el Cortegada sería capaz de rebajar la diferencia a menos de 10 puntos ante un rival que se dedicó a gestionar su cómoda renta. Y es que las locales, pese a ir por debajo en el marcador en el último cuarto solo cometieron dos faltas en ese tramo. Otro dato que demuestra la desconexión generalizada en un partido que las sitúa en la antesala de las posiciones de descenso de categoría.

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