Victoria de prestigio la conseguida por el Arosa en Carballo. Una enorme alegría para despedir el año que aumenta su valor con la que fue una seria defensa de la cuarta posición en un campo ni mucho menos fácil y ante un rival de mucha más enjundia de lo que dice su clasificación.

La buena racha de los de Rafa Sáez en terrenos de césped sintético se vio refrendada, pero no sin poco sufrimiento. Ante un Bergantiños aún con la adrenalina a tope tras jugar solo cuatro días antes ante el Sevilla en Copa del Rey, el Arosa supo jugar con oficio en los primeros minutos ante un rival que quiso dar primero a partir de un juego más físico que combinativo.

Parecía como si los de Borja Facal tuviesen como primera premisa el mantener el balón lo más alejado posible de su área para crecer a partir de las segundas jugadas tras las disputas en balones directos. La idea funcionó durante los primeros 20 minutos, pero este Arosa tiene veneno como dejó patente en la primera oportunidad que tuvo.

El 0-1 nació a partir de un córner para los locales que terminó convirtiéndose en el origen de una acción de contra que guió primero Pedro Beda para habilitar a Róber por el carril central quien condujo hasta encontrar a Jorge Sáez en su llegada por el costado izquierdo. El madrileño recortó para acomodarse el remate y golpear con su pierna izquierda al fondo de la red de su exquipo. Su no celebración fue en muestra de su respeto al club al que defendió las tres temporadas anteriores.

Se mostró preparado el Bergantiños para reponerse al mazazo y protagonizó una fase de absoluto dominio que desarboló a los vilagarcianos con tres ocasiones claras y prácticamente consecutivas. La primera fue un perfecto pase filtrado de Yelco a Duque cuyo remate fue salvado por una pierna de Manu Táboas. Posteriormente una internada de Cano por banda izquierda terminó en un pase atrás para la llegada de Yelco, pero su disparo fue desviado a córner. Pero la insistencia tuvo su premio en forma de empate. Fue en un saque de esquina que Manu Táboas no acertó a blocar por alto y el balón cayó franco a pies de Cano que solo tuvo que empujar el 1-1.

También mostró capacidad de reacción el Arosa. Cuando ya se acercaba el descanso, una posesión larga terminó con Pedro García con el balón dentro del área. El vigués tuvo la pausa necesaria para ver la llegada de Manu Rodríguez y cedérsela atrás. El disparo de éste fue desviado en su trayectoria por Róber para hacer el 1-2 con los locales reclamando fuera de juego del autor del tanto.

Ya en la segunda parte, los de Carballo amagaron con el empate con un disparo de Rivera que se encontró con Táboas. Esa falta de puntería local chocaba aún más con la eficacia del Arosa que hizo el 1-3 con un cabezazo de Beda a un balón que caía con nieve tras un centro de Adrián Gómez que dio en un defensa. El propio goleador brasileño tuvo el 1-4 de no ser por el poste que se entrometió en su potente disparo.

Los locales nunca bajaron los brazos y dispusieron de ocasiones suficientes para meter el miedo en el cuerpo a un Arosa que además se quedó en inferioridad, pero que resolvió bien todo lo que ya había dejado encarrilado antes.