10 de noviembre de 2019
10.11.2019

Un punto que sabe a poco en A Lomba

El Arosa sometió al Ourense durante toda la segunda parte con una avalancha de fútbol e intensidad - El líder, muy superior en la primera media hora, termina rogando el pitido final ante un perseverante rival

10.11.2019 | 03:15
Jorge Sáez y Renan Zanelli en una disputa por un balón áereo durante el partido de ayer. // Noé Parga

El Arosa puso en tela de juicio la condición de líder del Ourense. Un equipo al que se le hizo eterno el partido en A Lomba, donde terminó pidiendo el pitido final ante la avalancha de fútbol que le hizo sufrir un conjunto arlequinado que terminó claramente poniendo en jaque la portería rival.

Pero el partido tuvo una historia muy diferente en sus comienzos. Nada que ver con un desenlace de empate en el que el valor del punto no es el mismo para ambos contendientes. Y es que la ambición mostrada por los de Rafa Sáez se quedó sin la justicia de un resultado más acorde a lo expuesto. Todo ello sin pasar por alto el sometimiento que pasaron los locales en una primera media hora de insultante superioridad visitante.

Y es que la puesta en escena no invitaba a presagiar nada positivo para el Arosa. Su rival apenas necesitó de un minuto para meter el miedo en el cuerpo a los locales. Fue una acción en la que Íker Revuelta ganó la espalda a la defensa tras un saque largo desde portería y su pase al corazón del área fue rematado al cuerpo de un defensa por Adri Castro.

Lejos de reaccionar, el Arosa dio pábulo a la sensación de equipo timorato y desconectado del partido. A continuación una salida de Manu Táboas a un balón al que también quería llegar Castro generó mucha polémica por una posible mano del portero muy protestada por los ourensanistas que el árbitro ni consideró como tal.

Muy bien posicionados y generando superioridades en todos las parcelas del juego, los de Fran Justo se sentían claros dominadores de un partido al que el Arosa parecía no haber llegado en hora. La presión ejercida incomodaba tanto a los de Rafa Saez que incluso tomaron la determinación de desistir en la construcción del juego desde atrás.

Justo cuando se había superado la primera media hora llegó la última manifestación de cara a portería de los ourensanistas. Fue en un centro chut de Íker Revuelta desde el costado izquierdo que Iago Martínez desvió a córner. Precisamente esa acción fue el inicio de un cambio de tendencia en el sentido del juego que terminaría por confirmarse de manera indiscutible tras los ajustes tácticos del descanso. Pero antes, un perfecto desmarque de Pedro Beda habilitó el servicio de Suso para que el brasileño conectase un derechazo raso que se fue rozando el poste con la Tribuna cantando el gol. Poco después Adrián Gómez con un potente chut desde fuera del área terminó de conectar al Arosa al juego.

Tocaba recomponer el dibujo para evitar la sensación de superioridad táctica de los visitantes. Rafa Sáez introdujo un doble cambio para dotar de físico a un esquema de tres centrales y más gente por dentro y la decisión se verificó como correcta por todo lo que sucedió a continuación.

El balón no solo duraba en las botas de los arlequinados, sino que también circulaba a muy buena velocidad. El Ourense empezó a dar varios pasos atrás consciente de que el viento no soplaba tan a favor. Manu Rodríguez inició la avalancha con un disparo lejano que puso en aprietos a Parra.

Además, la retaguardia estaba con una actividad y una energía muy superior a la de la primera parte. En ello se llevó la palma un acertadísimo Pacheco, providencial incluso en una anticipación a Lamelas cuando éste le midió en una carrera para plantarse solo ante Manu Táboas. También Raúl Martiñán contagió de agresividad a su equipo en el campo contrario e incluso dispuso de una magnífica oportunidad con un balón que controló dentro del área, pero que no acertó a dirigir su remate más que al cuerpo del portero.

La perseverancia del Arosa contagió incluso a la propia grada que agradeció con cánticos el esfuerzo de sus jugadores. Un disparo lejano de Adrián Gómez, que desvió un defensa, y los continuos balones colgados al área buscando un rematador, hacían que solo los visitantes hiciesen más de la cuenta por tomar el camino a vestuarios. Incluso dejarse caer más de la cuenta para dejar pasar el tiempo sin que se jugase. Finalmente consiguieron el punto que les supo a oro teniendo en cuenta que su rendimiento fue en declive. Todo lo contrario que el de su rival.

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