El Umia fue superior desde el arranque a un Domaio endeble, indefinido en su propuesta, sin decantarse por el balón ni por la intensidad en su disputa. Camiño allanaba el partido a los 6 minutos, con un saque de falta escorada que colocó en la red por el escuadra larga. Con el partido plácido, Chu y Jito dispusieron de ocasiones de gol que no rubricaron. Fue así que, el equipo gustándose en la llegada, confiado y hasta relajado en exceso, encajó el empate en una acción aislada en el 29, cuando en un saque de córner botado por el Domaio el despeje largo le llegó a Lagoa que empaló con el empeine de su derecha desde fuera del área subiendo un bello gol por la escuadra.

Reaccionó de inmediato Piscis desde el banco dando entrada a Sayar por Miguel, disponiendo dos delanteros natos arriba y bajando a Camiño a mediocentro puro quien, junto con Vixo, pasó a mandar en la medular para surtir de balones a sus atacantes. Y muy pronto, ya en el 30, el Umia encontró premio en una internada por la izquierda de Jaime, cuyo centro al área lo remataba en su especialidad de cabeza Chu a la red.

En el 40 Camiño disipaba dudas en un balón que él conducía por el centro, con el que dribló para colocárselo a la derecha y de disparo lejano batía a Pesqueira por la escuadra en lo que era el gol de partido. Cuatro minutos después los rojillos encarrilaban el choque en una acción por izquierda que Jito remató al poste en el primer palo, y el rechace largo acabó en el centro del área en las botas del delantero Sayar, que, tras acomodarlo a su derecha, chutó batiendo a Pesqueira.

Con el 4-1 la segunda parte se convirtió en trámite, laxo, sin apenas intensidad, ni apenas faltas para parar un partido resuelto. Sí hubo algunas opciones aisladas de gol, primero, por los visitantes, en un balón suelto que Olivera remató al palo de Eloy (min. 56), y luego por medio de Chu en un remate de cabeza abajo, a pie de palo, que Pesqueira desvió a córner. Y en el 78 Borja cazó un balón servido desde la banda que remató mordido subiendo el 4-2, celebrado en silencio por los visitantes. Parecía cobrar bríos por un momento el Domaio, pero lo desactivó el Umia con su superioridad técnica y física que, no obstante, aderezó con algunas pérdidas de tiempo que hasta le costaron una amarilla ingenua a Camiño en el cambio que Piscis ordenaba en el 86. Un triunfo balsámico después de dos derrotas que permite al Umia engancharse de nuevo a la zona noble.