Penalizaron en el Unión Dena los errores en la salida de balón desde la zaga en la segunda parte, después de que los meañesas habían hecho lo más difícil, que era abrir el marcador. Y ello condenó a los de Isidro Barbeito que se vino abajo en el último cuarto de hora.

El partido arrancó con un La Guía parapetado en el 4-4-2, dispuesto atrás para buscar la velocidad en la contra, que desplegaban con acciones verticales. Frente a ello el Dena buscaba llegar con más toque de balón para hallar fisuras en la zaga rival. Lo hizo con acierto para pisar el área rival, perdonando a la par tres acciones claras para irse con una merecida ventaja al descanso. Primero, Oubiña, en el minuto 7, que envió por encima del travesaño un remate franco a un balón que había recibido en el área desde banda derecha. Luego en el 20 un buen disparo de Rosal, que empaló desde fuera del área, y se topó con una buena mano de Daniel por arriba, frustrando el gol que casi cantaba la grada. Y en 35, Portela irrumpió en el área pequeña para chutar un balón muerto que había dejado Oubiña en su caída, pero el remate se fue por encima del travesaño.

En medio el La Guía avisó con su única llegada clara al área. Fue en el 29, en que un error al medir mal en el salto un defensor meañés, que dejó a Alonso ante Garrido, pero apurado remató con la puntera un balón que desbarató el cancerbero.

Tras el descanso el Dena se encontró con el gol de la tarde, una gran bolea de Giao desde fuera del vértice del área grande que colocó en la escuadra viguesa subiendo el 1-0. Pero cuando el partido parecía ya de cara, los de Isidro Barbeito recibieron un jarro de agua fría diez minutos después: un saque de esquina raso desde la derecha en el que el balón llegó al centro del área pequeña donde que apareciera Alonso para patear a la red.

El Dena no acertó a digerir en el plano anímico aquel empate. La ansiedad acabó por diluir el centro del campo, pese a los cambios ordenados por Barbeito para oxigenar la parcela ancha. Y a ello se añadió la expulsión del central Abal por segunda amarilla, que dejó huérfana de experiencia a la zaga, equivocándose en dos salidas de balón que mataron el partido. Primero en el 78 con un saque de falta apresurado desde la defensa, que regaló el esférico a Alonso para plantarse ante Garrido y subir el 1-2. El Dena, aún más impotente, tiró de más corazón que cabeza para reconducir el choque, y en el 89 recibió la puntilla, con un segundo error en la salida de balón que dejó a Alberto para plantarse ante Garrido a media salida, al que batió sentenciando el choque.