El Cortegada tenía que ganar en Barcelona ante el Cerdanyola y lo hizo, pero no sin pocos apuros puesto que el colista y único equipo que aún no conoce la victoria esta temporada vendió muy cara su derrota.

Tenían claro las vilagarcianas que el plan pasaba por encarrilar pronto el encuentro para no dejar la posibilidad a su rival de creerse capaces de ganar. El primer cuarto fue de lo mejor del partido para las de Rubén Domínguez. El equilibrio en su juego le permitió jugar siempre por delante en el marcador, pero la dinámica cambiaría en los segundos diez minutos.

Los problemas de faltas personales de las jugadoras vilagarcianas empezaron a acuciar en el segundo cuarto. La mayor agresividad de las locales en sus acciones de ataque, unido a un criterio arbitral al que costó adaptarse, permitió que el marcador volviese a igualarse. Hasta 25 puntos anotaron las catalanas en ese parcial, llegándose al descanso con un 35-34.

El juego pasó a tener mucho más control a partir de entonces. Ya costaba mucho más anotar y la pelea debajo de los tableros encontró un mayor protagonismo. Y cuando más se acercaba la fase determinante del partido el Cerdanyola encontró sus mejores minutos de baloncesto.

La situación se complicó sobremanera para el Cortegada cuando a falta de tres minutos se vio con cinco puntos de desventaja. Fue el momento de apretar en defensa y que apareciese Cristina Loureiro con un triple muy importante para empatar. Una posterior acción de canasta y adicional, dio oxígeno a las vilagarcianas que supieron gestionar las últimas posesiones para sumar la que ha sido su novena victoria de la temporada a la espera de medirse ahora a los primeros clasificado de la competición.