14 de enero de 2019
14.01.2019

El Arosa mantiene el bucle en año nuevo

Los arlequinados vuelven a comenzar el encuentro por debajo del marcador, un problema que no consiguen solucionar - Un gol en propia meta de Joseja permite remontar antes de la igualada de un ex, Cubas

14.01.2019 | 01:27
Julio Rey trata de superar a Juan Martínez en un lance del encuentro de ayer. // Iñaki Abella

El Arosa ha adquirido un mal endémico esta temporada, el de encajar un gol a los pocos minutos de iniciarse el encuentro y verse obligado a remar contracorriente para remontar un resultado. El propio Rafa Sáez lleva tiempo advirtiendo sobre esta situación, pero por muchos entrenamientos que se hagan, por muchos análisis que se realicen, el equipo sigue sufriendo despistes colectivos o individuales en defensa que le cuestan ponerse por detrás en el marcador.

El partido de ayer fue un calco de otros muchos que han disputado los arlequinados esta temporada. Puesta en escena espectacular, con cinco minutos de presión alta, dinamismo con el balón, rapidez y verticalidad que están cerca de otorgar el primer tanto, como por ejemplo, en un disparo lejano de Javi Otero y en varias internadas de Sylla con escaso éxito

Sin embargo, todo ese dinamismo se fue al traste en el minuto 7. El vicio de remar contracorriente que se ha instalado en el Arosa llevó a que un saque rápido de una falta pillase completamente desprevenida a toda la defensa. En el hueco donde se colocó el balón apareció Luis Nuño, que controló con el pecho, tuvo tiempo de enfilar a Manu Táboas y superarlo con un toque sutil que no solo servía para poner por delante a su equipo, sino para despertar todos los fantasmas de los arlequinados.

Pudo ser todavía peor si en el minuto 10 no llega a desviar a córner Manu Táboas un disparo envenenado desde el centro del campo del exarlequinado Quique Cubas, que había observado como el meta local se encontraba muy adelantado. Táboas se erigía en esos momentos en la tabla de salvación de un Arosa que, pese a tener el dominio del balón, no se encontraba nada cómodo y, mucho menos, controlaba el partido. Luis Nuño y Quique Cubas tuvieron en sus pies la sentencia, pero se encontraron con el meta local, algo que habrían de lamentar poco después.

La intensidad de los primeros instantes provocó que el cansancio comenzase a hacer mella. El partido iba perdiendo en calidad hasta que llegó la igualada en el minuto 33. Javi Otero se hizo con un balón en la línea de medios del equipo contrario, caracoleó por la frontal del área apartando de un empujón, incluso, a su compañero Sylla, antes de soltar un zapatazo que se coló pegado al poste de la meta que defendía Manu Cedrón. Los locales conseguían el empate quizás cuando menos lo merecían y eso pareció llenarles de moral, espoleando sus acometidas contra el área rival. Tan solo dos minutos después, una buena jugada entre Javi Otero y Sylla finalizaba con un centro desde la banda derecha de este último y Joseja, en su afán por evitar el remate de Luis García, acabó introduciendo la pelota en su propia portería.

Lo más difícil parecía hecho, pero este Arosa tiene un problema en defensa que está siendo difícil de corregir. En otra jugada a balón parado poco antes del descanso, Quique Cubas acertaba a desviar con la puntera un balón que, tras trazar una parábola imposible en la que sorteó cabezas, pies y manos, acababa colándose en la portería de Manu Táboas, que poco podía hacer para evitarlo.

El delantero pediría perdón a una grada que gozó de sus goles durante dos temporadas. El primer tiempo todavía permitía que Javi Otero rematase alto por muy poco antes de irse a los vestuarios.

Con el Somozas refugiado en su campo, arrancó la segunda mitad. Parecía que el Arosa quería, pero volvía a llevarse un buen susto en una contra en la que Luis Nuño falló en la finalización cuando tenía todo para marcar. En la otra área era Sylla el que no acertaba. El senegalés no llegaba a rematar un balón que se paseó por el área de Cedrón y, en el 69, totalmente solo, mandaba por encima del larguero una ocasión inmejorable. Sáez buscó soluciones en el banquillo y estas estuvieron cerca de entregarle el partido. Fue en el minuto 86, cuando Mauri, tras robar un balón, vio perfectamente el desmarque de Javi Nogueira y le dejó solo ante Cedrón. El centrocampista arlequinado lo hizo todo bien, levantó el balón por encima del portero, pero se acabó estrellando en el poste, diciendo adiós a un triunfo que mereció a los puntos.

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