26 de noviembre de 2007
26.11.2007
CELTA 1 - 1 NÁSTIC

El Celta se atasca en Balaídos

El equipo vigués salva un punto en el descuento, jugando con diez, gracias a un gol de Rubén

26.11.2007 | 11:27
El meta del Nástic, Roberto, saca con la pierna el remate de Canobbio en la ocasión más clara del Celta.

El Celta vive una relación extraña con su estadio donde acumula tres empates consecutivos.Ayer salvó un punto de milagro después de un partido en el que el Nástic fue superior en casi todo mientras los de López Caro se comportaron como un equipo cargado de ansiedad y con buena parte de sus jugadores principales completamente despistado. Por fortuna, el meta del cuadro catalán cometió su único error en el último minuto y Rubén pudo salvar un empate que aleja a los vigueses de la zona de ascenso.

El Nástic cumplió con creces con su idea de adormecer el partido, quitarle la pelota al Celta y escondérsela. Tiene condiciones para ello y una colección de jugadores -la mayoría de ellos zurdos- que entienden el juego y la velocidad que más les conviene. No tardaron en adueñarse del campo porque al Celta le pudo la prisa en el comienzo del partido. Sucede con los equipos que no acaban de sentirse cómodos en su campo. Quieren sacarse ese peso de encima cuanto antes y les hace caer en un exceso de precipitación nada aconsejable.

Y eso no lo perdonan equipos como el Nástic. Los de Javi López -uno de los entrenadores más interesantes de Segunda División y que ya brilló la pasada temporada en el Salamanca- hicieron valer su calidad y la superioridad de gente de la que disfrutaron en el medio del campo para agarrar las riendas del partido con aparente naturalidad. El toque de David Sanchez, de Buades, de Jandro o de Antonio López sacó al Celta de su escenario ideal y desactivó a Canobbio y Jorge, los que deben poner luz al juego vigués y encontrar la conexión con una delantera que ayer volvían a formar Quincy y Perera (Okkas se quedó en el banquillo después de su peregrinaje con la selección chipriota). El panorama pintaba mal para un Celta que hacía tiempo que no corría tanto tiempo detrás de una pelota. Y el Nástic acabó por meterle una cuchillada. Fue gracias a un error de Vitolo que se extralimitó en sus funciones.

Arriesgó un pase en exceso y facilitó un contragolpe de libro dirigido por David Sánchez, adornado por Antonio López y coronado por Calle, el delantero que este verano estuvo a punto de venir a Vigo.

Letargo

El gol hizo justicia a lo que estaba sucediendo en el terreno de juego, pero acabó por sacar al Celta del letargo en el que se había instalado. Los vigueses son con diferencia el equipo al que menos trabajo le cuesta generar ocasiones. Le basta con hacer llegar el balón al último tercio del terreno de juego. Ayer se pudo apreciar con claridad. En el primer tiempo el Nástic fue mejor, tuvo más posesión, pero el que más remató fue el Celta y el portero que más intervino fue Roberto, un tipo con un magnífico aspecto y que ya es internacional sub´21. Con poco juego, pero con un par de destellos en ataque, el Celta pudo empatar por medio de Quincy tras una gran jugada individual, de Canobbio y de Perera en un espectacular remate de cabeza que buscaba la base del palo y se encontró la manopla del portero.

El Celta volvió del descanso peor de lo que había llegado a él. Atontado, descentrado, incluso indolente, estuvo cerca de pagar su desidia en los primeros instantes cuando la defensa sacó bajo palos un remate de David Sánchez tras una buena combinación de los catalanes. A López Caro el partido le olía cada vez peor y no tardó en recurrir al banquillo. Entró Diego Costa por Núñez y Quincy ocupó la banda derecha. Mucha dinamita. Y mucha más cuando retiró del campo a Vitolo para meter a Mario Suárez.

El Celta afrontaba la última media hora cargado de jugadores creativos y sin recuperador alguno. Una situación que detestan, y casi siempre evitan, los entrenadores. Pero López Caro se supone que quería cambiar el ritmo al partido, sacarlo de esa monotonía en la que el Nástic parecía desenvolverse con comodidad.

El riesgo era evidente porque abría la puerta a los contragolpes catalanes, pero su esperanza pasaba por reventar el partido por las bravas, que el Nástic se animara a entrar en un intercambio de golpes y que el Celta sacase partido gracias a su teórica mayor contundencia. Javi López, el técnico del Nástic, se hizo el loco y sus decisiones fueron en el sentido contrario. Retirar delanteros y aumentar el número de efectivos en el medio donde quería hacer aún más descarada la superioridad de su formación.

El futbolista más venenoso

El Nástic no pisaba el área de Pinto, pero el partido seguía en sus pies ante un Celta cada vez más descosido, negado en su presión, incapaz de acercarse a la portería de Roberto, y con la mayoría de sus jugadores más importantes en plena jornada de absentismo. Sólo la entrada de Okkas -cuya ausencia hasta el tramo final es difícil de entender al tratarse del futbolista más venenoso de la plantilla- pareció animar un poco a los vigueses. Para acabar de enredar el día Lequi fue expulsado a falta de nueve minutos para el final del encuentro -lo que obligó al Celta a terminar con una línea de tres defensas- y el partido se calentó de forma inútil. Pero por ahí encontraron los de López Caro el camino, en el desorden. En el último minuto de partido Canobbio lanzó una falta, Roberto cometió su primer error de todo el partido y Rubén empató el partido en el único remate a puerta que el Celta hizo en el segundo tiempo. Los vigueses empujaron en el descuento en busca de un milagro que no llegó y que en absoluto habían merecido en un día en que nunca se encontraron cómodos.

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