19 de agosto de 2005
19.08.2005
Celta

Un esbozo prometedor

19.08.2005 | 02:00
Baiano supera con habilidad la salida de Valbuena en el segundo gol. / Ricardo Grobas

El Celta se adjudica, de modo brillante, el Trofeo Ciudad de Vigo - El equipo de Vázquez desarboló al Zaragoza en quince minutos iniciales de gran talento - El técnico tiene ya perfilado su once, similar al del primer tiempo.

Celta
Esteban; Jonathan, Sergio, Contreras, Placente, Ángel, Iriney; Jorge, Canobbio, Silva y Fernando Baiano. También jugaron Gustavo López, Méndez, Núñez, Perera, Israel, Isaac.
Zaragoza
Valbuena; Cuartero, Toledo, Capi, Aranzábal; Generelo, Zapater, Ewerthon, Piti, Cani y Sergio García. También Jugaron Álvaro, Poncio, Savio, Óscar, Lafita
GOLES: 1-0, minuto 7: Silva remata con suavidad un centro de Baiano desde la izquierda. 2-0, minuto 14: Baiano, casi sin ángulo, bate con picardía a Valbuena tras un extraordinario pase de Canobbio. 2-1, Lafita aprovecha un grave error de Esteban.
ÁRBITRO: Puentes Leira, del comité gallegó, auxiliado en las bandas por Vidal Felani y Negrín Quintana. Mostró tarjetas amarillas al local Iriney y a los visitantes Cani, Piti, Cuartero
INCIDENCIAS: Unos cinco mil espectadores en Balaídos. Encuentro correspondiente a la trigesimoquinta edición del Trofeo Ciudad de Vigo, que se adjudicó el Celta. Silva fue designado el mejor jugador del partido.
El Celta se adjudicó ayer el Trofeo Ciudad de Vigo con la promesa de un gran fútbol. El equipo celeste obtuvo, en el penúltimo test de la pretemporada, una cómoda victoria sobre el Zaragoza, al que apabulló en un cuarto de hora inicial inmenso. Sin cuajar un partido redondo, el grupo de Vázquez esbozó detalles de enorme talento, que por momentos afloraron como un dulce recuerdo de un tiempo feliz.
El interés del choque era elevado por razones evidentes: la entidad del adversario, la inminencia de la competición y, sobre todo, el anuncio del técnico de que el equipo que saltara al césped sería, con ligeros retoques, similar al que iniciará la Liga el próximo día 28 frente al Málaga. Vázquez esbozó una idea de equipo definida, tanto en el aspecto táctico como en la elección y la disposición de las piezas sobre el campo. Se adivina una clara apuesta por un dibujo de dos pivotes y tres medias puntas, el 4-2-3-1 que tan buenos réditos ha proporcionado a este equipo en el pasado, en el que la mayoría de las plazas parecen ya adjudicadas. Tal vez lo más revelador, al margen de la propuesta de buen gusto que ofrecida por el grupo de Vázquez, es la presencia de Jonathan Aspas (muy efectivo también ayer ante un rival complicado) y la consolidación de Ángel e Iriney como pareja de pivotes, al menos hasta el regreso de Oubiña.
El Celta parece encontrarse muy a gusto en este traje que el técnico le ha confeccionado a última hora y que se ajusta como la seda al talento que rezuman muchos de sus futbolistas. El equipo que ayer apabulló al Zaragoza recuerda, en cierto modo, al que deslumbró no hace mucho a media Europa alrededor del talento de un grupo de futbolista enormemente imaginativos. La creatividad de Canobbio (seguramente el jugador más beneficiado con este dibujo), la verticalidad de Baiano, el desparpajo del joven Silva, la eficacia en la recuperación de Ángel e Iriney fueron afiladas armas con las que el Celta construyó ayer una cómoda victoria sobre un oponente de su mismo pelaje.
Goles
La sensación es que el grupo de Vázquez no necesitó emplearse a fondo para doblegar al equipo maño. El Celta dejó el choque visto para sentencia en quince minutos de enorme intensidad con un fútbol de trazo liviano, aunque profundo. Silva, tras una gran jugada de Baiano, y el brasileño, casi sin ángulo, tras un antológico pase en proundidad de Canobbio, desmantelaron en un par de golpes de genio el dispositivo defensivo de los maños. Fue lo mejor de un primer tiempo brillante, preñado de detalles de clase, en el que Celta cortejó el gol con galantería y rondó la goleada, pues Canobbio y Silva estrellaron dos obuses en los postes y Baiano dilapidó otra ocasión clara.
El Zaragoza apenas sí se aproximó en un par de ocasiones a los dominios de Esteban, al que Toledo obligó realizar una gran estirada. En general, la defensa se comportó con rigor y orden, aunque volvió a evidenciar una indeseable inseguridad en las acciones a balón parado.
Con el partido prácticamente resuelto en el descanso, el segundo tiempo fue anodino. Vázquez modificó el esquema táctico a un dibujo con dos delanteros (Sánchez y Perera) con Gustavo López y Núñez en los costados. En este tramo del partido, el Celta concedió también protagonismo al balón pero le faltó coordinación en los últimos metros. Con todo, Sánchez pudo incrementar la cuenta goleadora del equipo en un par de ocasiones. Ya en el último suspiro del encuentro, Savio estrelló un balón en el larguero, aunque fue Lafita, tras aprovechar un regalo de Esteban, el que maquilló el resultado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

LaLiga

Deportistas, héroes y solidaridad

¿Qué hace un madrileño del barrio de Chamartín en pleno Mozambique?