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Balonmano

Leiras de 40x20: los hermanos balonmanistas Silvia y José se reencuentran en O Baixo Miño

Silvia, la pequeña, ficha por el Guardés para debutar en División de Honor tras seis años en Madrid: «Siento que mi hermano está orgulloso de mí»

José, el mayor, encara su quinta temporada en el Novás: «Cuando me dijo que era oficial, solo me faltó salir a la calle a gritarlo para que lo supiera todo el mundo»

Los hermanos tudenses, unidos por su pasión común, posan en A Sangriña.

Los hermanos tudenses, unidos por su pasión común, posan en A Sangriña. / Ania Ramos

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Borja Refojos

Borja Refojos

Vigo

Una leira es una porción de tierra, generalmente dedicada al cultivo. Dos Leiras son Silvia y José, hermanos tudenses apasionados por el balonmano, que se reencuentran en O Baixo Miño después de los seis años que ella pasó en Madrid. La pequeña del binomio acaba de fichar por el Guardés desde el Ikasa de Oro para debutar en la División de Honor. El mayor encara su quinta temporada en el Novás de Primera Nacional. «Siempre nos apoyamos mucho. Hablábamos por teléfono, nos poníamos al día y volvíamos a ser esos niños», coinciden. El soporte mutuo continuará. Pero ahora piel con piel.

«A mí me hace muchísima ilusión tener cerca a mi hermano. Y que me venga a ver». Con esa sinceridad se expresa Silvia Leiras. Ya se sabe que detalles que pueden parecer mundanos son oro para quien no puede disfrutarlos. Y en los últimos seis años, fue muy complicado que José Leiras pudiera acudir a sus partidos. Y viceversa. Por la distancia y por las obligaciones deportivas de ambos. «Hace años que no puedo ir a verla jugar. Estoy muy ilusionado de seguir su crecimiento desde la grada», apunta el extremo zurdo del Novás, de 26 años.

De pequeña, ya quería ser como José; siempre ha sido mi referente y aún hoy lo sigue siendo

Silvia Leiras

— Jugadora del Guardés

Como buen hermano mayor, ha cuidado, guiado y protegido a Silvia, dos años menor, desde que ella lo seguía a todos los deportes que probaba cuando eran pequeños. «Siempre quería llegar a donde yo llegaba. Lo conseguía e incluso lo superaba. Como ha ocurrido en este caso», apunta el tudense, en referencia al desembarco de su hermana en la máxima categoría del balonmano español. «Ella está en el top y yo en Primera Nacional (tercera división)», añade en tono jocoso, mientras recuerda cómo ella obtenía mejores resultados que él en esquí acuático y judo, dos de las disciplinas que probaron en la infancia. «Estoy muy orgulloso. No hay palabra que mejor defina este sentimiento. Sobre todo, porque ves que la has ayudado a conseguir objetivos que yo no he podido lograr», proclama con el pecho henchido a más no poder, antes de redondear la reflexión: «Me veo reflejado en Silvia».

Este amor fraternal, tan puro y sin dobleces, tiene un recorrido de ida y vuelta. La menor de los Leiras se emociona cuando recuerda esa infancia danzando por Tui detrás de su hermano, al que le debe su pasión por el balonmano. «Cuando yo era benjamín y él alevín, compartimos equipo», rememora con nostalgia sobre aquellos primeros pasos en el club de su pueblo, en cuyo pabellón conquistó el pasado domingo la Supercopa Galicia. Su primer título con el Guardés, que derrotó al Porriño en el derbi de la gran final.

El hermano mayor, del Novás; la hermana pequeña, del Guardés.

El hermano mayor, del Novás; la hermana pequeña, del Guardés. / Ania Ramos

Para llegar ahí, el club miñoto se puso en contacto con ella hace meses. Una oportunidad única de por sí, que se juntaba con su deseo de marcharse de Madrid, una vez completada la carrera de Fisioterapia -actualmente ejerce en A Guarda-. «Tenía morriña», recuerda. Hasta tal punto, que no descartaba aparcar el balonmano con tal de poder volver al hogar.

Fue cuando aparecieron el Guardés y José Ignacio Prades. «Lo primero que me dijo es que confíe enmí misma. Me tranquilizó», reconoce. De nuevo, el 40x20 volvía a engancharla, como lo hizo el Sanse madrileño hace seis años, cuando dejó el Carballal para irse a estudiar a la capital. De allí, al Ikasa de Honor Oro. Y ahora, con 24 años, la élite. Y en casa.

Su hermano fue la primera persona que lo supo. «No se lo dije a mis padres hasta que no estuvo cerrado», apunta Silvia. «Quería contárselo a todos, pero tuve que aguantarme», replica José, que pasó tiempo rumiando en silencio la enorme ilusión que brotaba de su interior. «Me preguntaba todo el tiempo cuándo se podía contar», recuerda la primera línea del Guardés entre risas, junto antes de una nueva intervención de José. «En cuanto me dijo que ya era oficial, solo me faltó salir a la calle a gritarlo para que lo supiera todo el mundo», reconoce con alegría desatada.

Estoy orgulloso de Silvia; ha conseguido objetivos que yo no he podido lograr

José Leiras

— Jugador del Novás

La confirmación del fichaje fue un momento muy especial para toda la familia Leiras. Pero un poco más para dos hermanos que están unidos por el lazo que tejió el balonmano. «Cuando eres pequeño, llegar a la máxima categoría es algo que ves muy lejos. Por eso, cuando pasa, no puedes aguantar la felicidad», confiesa el mayor, con ese amor fraternal sincero que no deja de fluir en toda la conversación. «Está muy emocionado de que yo tenga esta oportunidad. Siento que mi hermano está orgulloso de mí», responde Silvia, con la emoción yendo de vuelta.

Pero el deporte no espera por nadie. Por eso, ambos se preparan para el inicio de la temporada. «Vamos a intentar arrasar otra vez en la fase regular y luego no morir en la orilla del play-off», revela Jose sobre el planteamiento de un Novás que persigue el ascenso a Plata. Silvia, por su parte, se adapta al salto con el apoyo de sus compañeras. «El cambio es brutal. La sensación es que todo sucede muchísimo más rápido», reconoce, a una semana del inicio liguero, y con el normal punto de inquietud derivado de la inestabilidad del Guardés a nivel institucional. «Nos han dicho que quieren manternos al margen de la situación. Hay momentos de incertidumbre, pero tenemos que centrarnos en hacer nuestro trabajo», reconoce.

Y en eso está la primera línea tudense. Con la satisfacción de haber alcanzado la cima y de compartir esa alegría con su hermano, que está convencido de la capacidad de Silvia. «Es un reto muy bonito. Le va a salir bien», asegura. Ella sonríe, feliz de provocar tanto orgullo a quien tanto quiere. «Cuando era pequeña, quería ser como José. Siempre ha sido mi referente. Y aún hoy lo sigue siendo», concluye desde el 40x20. El hogar común de los Leiras.

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