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Traineras

Ante la última oportunidad para esquivar el descenso directo en la Liga ACT de traneras: mientras haya vida, hay Chapela

La Arealonga apela a la esperanza para eludir en las dos últimas regatas del verano un descenso directo que apunta a ser el más caro de la historia

«Vamos a pelearlo y a disfrutarlo hasta el final», advierte el entrenador y remero Juan Zunzunegui

La tripulación chapeleira, junto a su barco.

La tripulación chapeleira, junto a su barco. / Pedro Mina

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Borja Refojos

Borja Refojos

Vigo

«Mientras nos quede alguna opción matemática, vamos a pelear». No duda Juan Zunzunegui. Y no miente. En su dilatadísima trayectoria, demostró siempre ser un hombre de pocas palabras y muchos hechos. Por eso, conviene creer al entrenador y remero de Chapela cuando garantiza que la tripulación de la Arealonga se va a dejar hasta el último gramo de fuerza este fin de semana en Galicia. Le esperan las dos últimas regatas de la temporada para intentar eludir el último puesto, el de descenso directo, que ahora ocupa.

Tener esperanza es muy sano. No vivir de espaldas a la realidad, también. «No es imposible, pero está complicado», reconoce Zunzunegui. De nuevo, dice una gran verdad. El fatídico fin de semana pasado en Zarautz dejó a Chapela en una situación muy comprometida. Está a cinco puntos de Ares, que en realidad son seis por puestómetro, y con el bote de Ferrolterra bogando en casa el domingo -Boiro acoge la cita del sábado-. «Tenemos que hacerlo muy bien y que ellos fallen», resume el entrenador vigués.

La Arealonga zarpa del Paseo de Cardona hacia un entrenamiento.

La Arealonga zarpa del Paseo de Cardona hacia un entrenamiento. / Pedro Mina

No hay mucho más. La Arealonga no solo tiene que superar a la Santa Olalla. Debe meter entre ambas, al menos, a dos barcos cada día. «Tenemos que ganar la tanda y esperar», incide Zunzunegui. «Si el viento va a más el domingo, el campo de Ares es propicio para meter puntos. Y en Boiro, dependerá de las condiciones», añade entrenador y remero del club naranja.

Ocurra lo que ocurra, todo hace indicar que va a ser el descenso con más puntos de la historia de la Liga ACT. Precisamente, Ares bajó en 2022 con 51. Chapela cuenta con 49. Así que, como poco, lo igualará. Una muestra de que, pese a la delicada situación en la que se encuentra, el equipo del Paseo de Cardona ha sido competitivo en la primera temporada de su vida en la máxima categoría. Pero para su entrenador no deja de ser «algo anecdótico», aunque, evidentemente, «es mejor estar en la pelea por salvarse hasta la última regata, que quedarte sin opciones unas cuantas semanas antes».

Con algo de suerte, igual no estábamos así; pero si el barco hubiera corrido más, seguro que tampoco

Juan Zunzunegui

— Entrenador y remero de Chapela

La realidad es tozuda y tiene poco remedio. Poco importa la manera en la que se ha llegado a ella. Pero eso no quita que la suerte no ha sido amable con la Arealonga en su primera experiencia en la élite. En los días buenos, no logró meterle mucha placa a Ares. En los malos, sufrió duros reveses. «La ACT es así», afirma con rotundidad Zunzunegui, que no quiere excusarse en la fortuna. «¿Con algo más de suerte estaríamos en otra situación? Puede ser. Pero lo que es seguro es que si el barco hubiera corrido más, el decorado sería diferente», apostilla el vigués, que define como «cosas puntuales que pueden suceder» días malos como el de Castro Urdiales, condicionado por la calle 4 que le tocó al bote naranja; o el de Getxo, donde el viento hizo estragos.

En cualquier caso, la voluntad de darlo todo hasta el final se respira en el Paseo de Cardona. «La gente está con ganas de luchar», advierte Zunzunegui, que reconoce que el verano «salió duro por la parte de abajo» al tiempo que muestra su orgullo por el desempeño de una trainera novata en la élite, con todo lo que esto conlleva en cuanto a viajes, rivales y campos de regatas. «Siempre hay cosas que mejorar a nivel de equipo y de club. Pero es para estar contentos», resume el entrenador vigués, que alude a esa felicidad en el sufrimiento tan característica del remo. «Vamos a pelearlo y a disfrutarlo hasta el final. Por eso, el equipo tiene que estar contento y tranquilo», concluye el guerrero Zunzu. Aún hay vida. Aún hay Chapela.

«Es una locura montar equipos para pelear contra los vascos»

Juan Zunzunegui regresó a Vigo, a su casa, en 2021. Asumió el reto de liderar el proyecto deportivo de Chapela y cinco años después tiene a la primera trainera masculina en la Liga ACT y a la segunda y a la femenina en la máxima categoría autonómica. Además de montar una poderosa estructura de base. Un lustro exitoso en el Paseo de Cardona, que estuvo precedido de ocho años en Zierbena, ahora entrenada por el moañés Dani Pérez.

Juan Zunzunegui (i.), entrenador y remero de la tripulación berete, y el resto de deportistas aplican pulimento a la Arealonga para que navegue mejor por el mar en calma.

Juan Zunzunegui (i.), entrenador y remero de la tripulación berete, y el resto de deportistas aplican pulimento a la Arealonga para que navegue mejor por el mar en calma. / Pedro Mina

En Euskadi descubrió que el remo es una religión. Y como en todos los credos, hay un apoyo muy importante detrás. La diferencia con Galicia es como la distancia que media entre el cielo y la tierra. «Más que remeros, entrenamientos, material o incluso de viajes, es un tema de capacidad de los clubes. A nivel de apoyos está claro que en Euskadi se manejan unos presupuestos muy superiores a los de Galicia. Además, no tienen que pagar los mismos desplazamientos que nosotros. Eso les da unos márgenes muy grandes para juntar equipos más fuertes», explica.

El vigués afirma que «los medios igual no son tan diferentes», en relación a los que usa ahora en la parroquia redondelana en comparación con los que tenía a su disposición cuando estaba en Vizcaya. «Eso sí, allí no tienes que hacer tantos números», bromea, mientras apunta a que el proyecto de club que tiene en Chapela exige más. «En Zierbena, solo había una trainera y aquí hay tres. Tenemos que repartir todo y es mucha carga de trabajo», confiesa Zunzunegui, que, con todo, tiene claro que el quid de la cuestión está en el vil metal. «Hasta que nuestras instituciones no apoyen más el deporte, va a ser muy complicado que nos acerquemos a ese nivel. Es una locura montar presupuestos y equipos para pelear contra los vascos», remata.

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