Entrevista | ALICE FINOT Subcampeona de Europa de 3.000 obstáculos afincada en Ponteareas hace diez años
«Saboreé más la plata de Birmingham que el oro de Roma»
La atleta francesa valora la estabilidad y, sobre todo, la felicidad que le da su vida en el área de Vigo: «Tengo todo lo que necesito»

Jose Lores

El sol empieza a bajar en Vigo. No así el calor. Alice Finot (Montbéliard, Francia, 1991) llega aquejada de un leve catarro que no borra su sonrisa. Está radiante. Solo hace unos días que se proclamó subcampeona de Europa del 3.000 obstáculos en Birmingham. Solo ella y sus seres queridos -como su entrenador Manu Ageitos, que la acompaña- saben lo difícil que ha sido conquistar esta plata, que le sabe a oro. Como a oro le sabe cada día en Ponteareas y el área de Vigo, donde encontró hace una década su lugar en el mundo.
¿A qué le supo esta plata?
No puedo decir que es como un oro porque no lo es. Pero sí que la saboreé más que el oro de Roma. Allí estaba muy en forma y tomé la salida con la intención de ganar o ganar. Lograrlo me supo a trabajo hecho. No digo que no me gustase, pero no me conformé. Para mí era un paso más hacia los Juegos de París.
Por lo que veo, está satisfecha consigo misma.
¡Sí! Estoy muy orgullosa de mi actuación porque llegaba con algunas incertidumbres. El año pasado entrené muy fuerte, pero nunca fui capaz de plasmar todo ese trabajo en la competición. Así que tuve mis dudas. Por eso estoy tan contenta.
Perdí el oro en la última ría porque me cortó la velocidad
¿Cómo vivió la carrera ?
Con mucha tensión. Ya se vio que la chica que mejor marca tenía este año (Elise Thorner, 9:05.45) no supo gestionar esos nervios y quedó quinta. Yo, con mi cabeza fría, fui capaz de manejarme bien. Había muchos escenarios posibles. Salir rápido, acabar rápido el último 1.000 o acabar rápido el último 400 o 200. Pues al final, se juntó todo. Creo que demostré que puedo ser una atleta completa y con opciones de pelear por las medallas. Estoy contenta de la actitud mental que demostré en la carrera.
¿La clave fue el último paso por la ría? Se queda algo frenada.
Ahí perdí el oro. Tampoco es que me perteneciese (se ríe). Pero fue decisiva porque las tres primeras llegamos juntas. Esa ría dejó claro que Gesa (Krause) fue la más fuerte ese día. Y la que iba tercera (Meyer) se cayó y perdió el podio. Esto demuestra lo importante que es llegar fresca al final. Yo me las arreglé porque no me caí, pero mi opción de ganar se acabó porque me cortó la velocidad. Peleé por lo que me correspondía, que era la plata.
Considero que estoy al 80%; pelear por las medallas a este nivel me deja buen sabor de boca
¿Cuánto le faltó para llegar al 100% de su potencial al Europeo?
Así a ojo, considero que estoy al 80%. Ser capaz de pelear por las medallas a ese nivel, deja buen sabor de boca. Y te da mucha ambición para lo que viene en el futuro.
Supongo que el gran valor que tiene ser subcampeona de Europa aumenta con estos condicionantes.
Tiene un sabor especial porque el año pasado fue complicado y no había llegado a sentirme yo misma como atleta. Sé que no fui a Birmingham con todas mis armas, pero sí con un buen trabajo hecho desde febrero que me daba opción de podio. No tomé la salida pensando en ganar o ganar, pero sí en pelear por una medalla. Y aquí está la plata.
Todo esto, contra rivales que tienen todos los recursos a su disposición, mientras a usted no le dejan correr por la calle 1 o meter la bici en la pista de Balaídos.
Esa reflexión la hice después de los Juegos de París. Quería seguir mejorando y aspirar a más. Cuando pienso cómo practico el atletismo en Vigo, me siento una turista. Intenté ser más profesional, pero eso me obligaba a irme más a concentraciones en altitud y demás. Mi entrenador no podía seguirme, al no ser profesional y no poder faltar a sus responsabilidades. Yo probé con otro técnico en Francia y no tardé demasiado en darme cuenta que eso no me iba bien. Ni la forma de entrenar, ni estar mucho tiempo fuera de casa. Me lesioné, me puse enferma muchas veces... Y ahí entendí que Vigo me daba estabilidad. Una atleta tiene que estar bien en su vida personal y social y yo necesitaba encontrar de nuevo esa salud a través de la conexión con mi gente. Me percaté que el trabajo de ocho años con Manu (Ageitos) me iba muy bien y que a veces, no hace falta buscar fuera. En ningún sitio se está como en casa.

El telón de fondo de la Ría de Vigo completa una perfecta instantánea de la subcampeona de Europa. / Jose Lores
Pero no fue fácil prepararse aquí.
Entreno en tres pistas del área. La que mejores condiciones me ofrece es la de Melgaço. Me dejan correr por la calle 1, me dejan meter las vallas, me dejan meter la bici y, si necesito la ría, me la llenan. Tengo todo lo que necesito a nivel deportivo. La verdad es que está genial. El problema está en que el tartán es muy duro y no puedo meter clavos en los entrenamientos específicos cuando se acerca la prueba. A ese nivel, la mejor pista que tenemos es la de Balaídos. Yo no suelo pedir favores, pero pedí a Vigo si podía hacer una excepción para prepararme bien con el objetivo de luchar por las medallas. Vi que el ejército puso caballos y carros encima y el tartán quedó perfecto. Por eso consideré que dos entrenamientos de diez vueltas por la calle 1 detrás de una bici no iba a traer ningún problema. Pero no me dejaron y me tuve que buscar la vida para poder prepararme para el Europeo de Birmingham.
¿Fue cuándo pidió ayuda a atletas que le pudieran hacer de liebre a través de las redes sociales?
Es que hay entrenamientos que no puedo hacer sola. Necesito alguien que me marque el ritmo y por eso pregunté si había gente que me pudiera echar una mano, ya que todo el mundo suele descansar en los meses de julio y de agosto. David de la Fuente, que entrena habitualmente en Marín y acababa de ser subcampeón de España de 5.000, me contestó. Me dio confianza saber que podía tener el ritmo necesario para ayudarme. No me equivoqué. Para mí fue un lujo poder correr detrás de él en un par de entrenamientos en Balaídos. Luego, para poder meter clavos, nos fuimos a Tui. Es una pista más blanda y no tiene marcas. De hecho, poníamos los conos para indicar las distancias. Aunque es muy campestre, nos las arreglamos. Pero es cierto que nadie nos regaló nada. Tuvimos que buscarnos la vida.
Una atleta tiene que estar bien en lo personal y lo social; yo tengo eso en Vigo y con mi gente
Hablando de entrenamientos, ¿cómo fue el proceso de volver a tener a Manu Ageitos como técnico?
Trabajé sola durante algún tiempo porque, como persona, consideré que había básicos a los que quería dar prioridad. Cuidar de mi salud, estar en casa, recuperarme de una lesión, saber qué buscaba en los entrenamientos. Ese proceso lo tuve que pasar sola. A partir del momento en que vi que todo iba bien de nuevo y que volvía a ser entrenable, contacté con Manu y hablamos. Veía que él también estaba en un punto de su vida en el que quería entrenarme. Necesitamos pasar por un proceso personal, cada uno por su lado, pero volvimos a trabajar juntos porque la técnica siempre funcionó.
Aún le queda buscar la final de la Liga de Diamante, ¿verdad?
Sí. Como la temporada se complicó un poco y arrancamos con retraso, yo noté que estaba empezando la campaña en el propio Europeo. Por eso me apetece seguir entrenando, intentar bajar un poco la marca de este año, encontrarme bien ante rivales internacionales y sentir que nos estamos acercando a nuestra mejor versión. Por ese motivo voy a ir a la Diamond de Zúrich. Si me clasifico para la final, iré a correr a Bruselas. Si no, a un 2.000 obstáculos.
Curiosa alternativa.
Sí. Pero es porque ya estamos pensando en la clasificación para el Mundial de Pekín del próximo verano. Puede ser a través de la marca mínima, que la pusieron muy difícil: está en 9:06. Pero también puede lograrse a través del ránking. Así que tenemos que jugar las dos bazas y un 2.000 obstáculos nos puede dar puntos para colocarnos bien en esa clasificación para el Mundial de 2027.
El ejército metió carros y caballos en Balaídos, pero a mí no me dejaron meter una bici para entrenar
Falta un año para ese Mundial de Pekín. En 2028, los Juegos. Y, por supuesto, su récord de Europa en 8:58.67. Son retos bonitos, pero llevan su tiempo. ¿Es más de pensar a largo plazo o de corto?
Somos más de medio o largo plazo. Si piensas en conseguir algo para ya, igual no lo logras o no eres capaz de alargarlo. Lo importante es construir una buena base para tener ambición y soñar a lo grande.
Esa construcción de la que habla no siempre es agradable. ¿Sigue disfrutando del día a día?
Sí. Sobre todo, porque noto que estoy en el lugar adecuado, con la gente adecuada y también en el momento que me corresponde. Sentir que estás alineada con lo que haces te da ganas y confianza.
Son pequeños logros que suman para conseguir otros grandes como esa medalla. Más de una vez me dijo que es feliz con lo que hace. ¿Es la felicidad el mejor motor para un deportista de élite?
Sí. Claro que sí. Al final, el resultado siempre va acompañado de un poco de suerte. Hay mucha gente que pelea y tiene el mismo día a día que yo. Así que, si esperas por el resultado para obtener la felicidad, no está escrito al 100% que lo vayas a conseguir. Por eso, es mejor ser feliz antes. Y lo que venga después, que sea un plus en esa felicidad.
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