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Atletismo / Europeo

Bronce europeo para Navarrete

La viguesa acaba tercera la prueba de maratón por equipos disputada en el «salvaje» circuito de Birmingham | Ester se muestra orgullosa por la clasificación aunque admite que «individualmente esperaba un poco más de mí»

Ester Navarrete, segunda por la derecha, junto al resto de componentes del equipo español con la medalla. | RFEA

Ester Navarrete, segunda por la derecha, junto al resto de componentes del equipo español con la medalla. | RFEA

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Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

Una nueva medalla brillará desde hoy en la casa de Ester Navarrete. La viguesa, formando parte de la selección española, conquistó la medalla de bronce en el Europeo de maratón disputado en el exagerado circuito de Birmingham que llevó a las atletas al límite. España fue tercera en la clasificación por equipos después de librar una brutal pelea con Italia por la medalla de plata durante buena parte de la carrera. Ester Navarrete finalizó en el puesto dieciocho, por detrás de lo que ella esperaba, en un tiempo de 2h31:57. Su marca, junto a las de Carolina Robles (2h28:07) y Fátima Ouhaddou (2h30:37), envió a España al tercer cajón del podio, muy lejos de Hungría (cuarta) y a poco más de minuto y medio de la plata de las italia. Reino Unido se impuso con notable diferencia. Durante los 25 primeros kilómetros España marchaba por delante de Italia, pero a partir de ese momento la general por equipos sufrió un vuelco que las españolas ya no fueron capaces de equilibrar.

La viguesa, en un momento de la carrera. | RFEA

La viguesa, en un momento de la carrera. / RFEA

Para Ester Navarrete es su segunda medalla en un Europeo absoluto después del bronce de hace dos años en Roma en la prueba de medio maratón por equipos. En Galicia solo ella y Ana Peleteiro (aunque la triplista en prueba individual) han sido capaces de regresar de un Europeo al aire libre con una medalla colgada del cuello. Eso y su participación en los Juegos de París de hace dos años ha enviado a la viguesa a las páginas de oro del atletismo gallego.

En Birmingham se enfrentó a un maratón algo caótico. Por el circuito ideado por los organizadores y por el hecho de que hombres y mujeres compartieran escenario durante casi toda la prueba. En un recorrido ratonero (ocho vueltas a un trazado de cinco kilómetros) los hombres salieron media hora después que las mujeres, pero coincidieron todo el tiempo con lo que se sucedieron los tropezones y empujones. Un caos que no ayudaba a centrarse. Las españolas, que rodaron juntas durante buena parte de la carrera, salieron más rápido de lo que seguramente les convenía y luego fueron regulando. Carolina Robles se destacó de sus compañeras en el tramo final de la carrera y Ester Navarrete se quedó junto a Fátima Ouhaddou que en los últimos kilómetros se escapó ligeramente de ella. Ester Navarrete acabó bien la prueba, pero el puesto dieciocho en la clasificación individual la dejó algo fría. Lo reconocía sin tapujos al acabar la prueba: «Tengo ahora mismo un sabor algo agridulce. Muy contenta por nuestro terecer puesto y por haber conseguido una medalla aunque yo me esperaba el oro o la plata por equipos. Pero individualmente esperaba más de mí».

Circuito duro

Luego vienen los matices, los detalles que la llevaron a esa posición: «Es cierto que este circuito era muy duro, pero pensé que el grupo de delante iba a pinchar más en los últimos kilómetros. Acabé bien, con fuerzas, pero no pude recuperar mucho con respecto a ellas». Como suele suceder en las maratones, Ester Navarrete tuvo que superar momentos de dificultad durante la carrera: «En la penúltima vuelta la musculatura sufrió un poco, noté los isquios que se subían y ha sido duro, pero luego pude terminar la prueba fuerte».

Como la mayoría de las mujeres, y como hicieron los marchadores el sábado, la viguesas tampoco entendía la decisión de los organizadores de juntar la carrera masculina y femenina: «Ha sido un problema encontrarnos con los hombres en mitad del circuito. A mí me han empujado y el circuito era muy malo para correr. Yo subo muy bien pero lo paso mal bajando y había demasiadas cuestas, eso me penalizó un poco»

El hecho de que el circuito fuese corto permitía el contacto con el exterior («sabíamos que íbamos segundas en muchos momentos y eso nos motivaba y que durante algunos kilómetros estábamos cerca de las italianas») hasta alcanzar finalmente la meta: «No tengo nada que reprocharme. He terminado fuerte, las piernas han respondido en el momento final y somos terceras de Europa. No le puedo pedir más. Lo he dado todo, he luchado cada metro y eso es de lo que me siento orgullosa».

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