Tenis | Internacional de Vigo
Sonja Zhiyenbayeva gana en el juego de los errores
La jugadora kazaja batió a la china Yufei Ren a base de golpes demoledores en una final con un nivel tenístico discreto, pero con exuberantes emociones

La potencia de los golpes de Zhiyenbayeva, especialmente de su revés, dictó sentencia. / Marta G. Brea

El tenis es un juego de errores. En realidad lo son la mayoría de los deportes. Quien menos se equivoque, acostumbra a estar más cerca de la victoria. Así ocurrió este domingo en la gran final del Torneo Internacional de Vigo, que tuvo más de «final» que de «gran». Sonja Zhiyenbayeva completó dos semanas perfectas en Galicia y añadió el título del Mercantil al que levantó en Ourense hace una semana. La kazaja derrotó a Yufei Ren (7-6 (6) y 7-5) en un choque lleno de errores no forzados por ambas partes, en el que el demoledor peso de los golpes de la campeona acabó por marcar las diferencias.
Sucedió en un batalla por el título que no será para recordar en el club vigues. La tercera edición de la cita fuera de Samil vivió su final más discreta en cuanto a juego. Lejos de la del año pasado, con Carol Young derrotando a la sensación adolescente Vendula Valdmannova, y mucho más de la de 2024, en la que Tessa Andrianjafitrimo ganó a Misaki Matsuda en un duelo de altísimo nivel.
Lo de ayer fue otra cosa. Y así lo atestiguaron el principio y el final. Antes de que Zhiyenbayeva confirmase su victoria al saque, el encuentro contabilizaba cuatro breaks consecutivos, siete en el set y 11 en el partido. Una demostración palpable de la falta de solidez de ambas tenistas, que también asomó al principio del choque con dos roturas de servicio en blanco. Parecían nervios.

La kazaja se prodigó muy poco en la red, pero voleó bien cuando tuvo la ocasión. / Marta G. Brea
Y probablemente lo fueran. El caso es que con el paso de los minutos, o bien no se mitigaron o, simplemente, el nivel de consistencia de las jugadoras no subió. La final se volvió una concatenación de errores no forzados alternándose con zarpazos brillantes. Especialmente de Zhiyenbayeva. El acierto o desacierto de la kazaja era la pluma que escribía la historia de la final.
Así, tomó ventaja cuando quebró a Ren en el séptimo juego. Le tocaba sacar con 5-3 para cerrar el set. Y esa presión tuvo tanto peso como sus golpes. La china forzó tres bolas de break, respondidas a la perfección por la kazaja. A la cuarta no pudo ser. Era el momento de Yufei, que amarró su servicio y volvió a romper después. Tres juegos consecutivos. Esta vez era ella la que sacaba para ganar el parcial. Y de nuevo, nervios, errores e imprecisiones. Al tie break.
El acierto o desacierto de la kazaja fue la pluma que escribió la historia de la final
El desempate mantuvo la misma línea. Los errores de la centroasiática permitieron a la china sacar ventaja dos veces. La segunda, con dos bolas de set incluidas (6-4). Ahí se acabó. Un winner de Sonja para salvar la primera y una derecha fácil a la red de Yufei para desperdiciar la segunda, dieron paso a dos puntos seguidos de la kazaja, que abrochaba así el primer parcial.
La jugadora de Yuxi necesitaba mejorar. Lo hizo de salida para ponerse 2-0. Pero no estaba claro si Ren había subido de nivel o Sonja había cometido todavía más errores. Probablemente lo segundo, porque la china no volvió a ganar un servicio. Zhiyenbayeva se conectó nuevamente y sus devastadores impactos volvieron a entrar con cierta regularidad.

Yufei Ren se pasó gran parte del partido defendiendo, un rol en el que se le notó muy incómoda. / Marta G. Brea
Siempre que la kazaja golpeaba bien apoyada, la bola salía escupida a toda velocidad y con un peso muy complicado de manejar. Así compensaba sus problemas de movilidad y flexibilidad, además de la poca variedad de su juego, siempre con tiros planos y largos, sin variar alturas ni profundidades. Pero esa receta fue suficiente para sofocar a su rival, incapaz de manejar semejante potencia. De hecho, el intercambio más largo del partido fue de ocho golpes.
De este modo, la tenista kazaja encadenó cuatro juegos. Parecía zanjado. Pero la inconsistencia no siempre es mala. De ella puede derivar un gran entretenimiento. Y a falta de tenis, buenas son las emociones. Yufei ganó su saque para romper a continuación a Sonja e iniciar una sucesión de cuatro roturas de servicio consecutivas. Nadie quería ganar en un segundo set con la friolera de siete breaks. Hasta que con 6-5, Zhiyenbayeva se centró, conectó varios primeros y sacó a pasear el martillo. Sin mirar atrás. Hasta levantar los brazos. Llegó a Ourense hace 15 días convaleciente de una lesión. Ganó en allí desde la fase previa y se va de Vigo con el título individual y el subcampeonato en dobles. Una hoja de servicios impecable en Galicia tras demostrar que sus golpes son los que más peso tienen en el juego de los errores.
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