Europeo de Atletismo
Adrián Ben se pierde en la selva del 1.500
El gallego se queda fuera de la final del Europeo de 1.500 tras una carrera donde falló en lo táctico, uno de sus puntos fuertes

Adrián Ben, en el centro, durante la semifinal en Birmingham. / RFEA
Adrián Ben no estará en la final del Europeo de Birmingham. Se lo tragó la selva del medio fondo actual que regala carreras, apasionantes para los espectadores y desquiciantes para atletas y técnicos, en las que casi todos los atletas se ven con opciones de conseguir un puesto de finalista debido al aumento en el nivel medio. Todos corren, todos tienen buen final.
Y por un día Adrián Ben no midió bien el escenario en el que se movía. Pese a estar acostumbrado a sobrevivir y brillar en ese ecosistema gracias a sus piernas y a una inteligencia táctica superior a la media, el gallego se metió en la boca del lobo y ya no supo cómo salir. Finalizó octavo en la segunda serie de los 1.500 metros y su marca, 3.42.52, se quedó a medio segundo de lo necesario para estar mañana en la pelea por las medallas.
La semifinal, con dieciséis atletas (una exageración) de enorme nivel, suponía un reto en lo táctico. Demasiado tráfico, codazos, amenazas. Sobre todo si, como sucedió, la carrera salía lenta. Eso daba opciones a casi todos los participantes porque vivimos un tiempo en el que cerrar un hueco de dos metros a cualquier atleta en los últimos metros es un colosal desafío. Y Adrián Ben prefirió meterse en mitad del grupo e incluso escapar de la zona de guerra y caer a la parte trasera al paso por el 800 (tiempo discreto de 2:07). Al toque de campana estaba demasiado lejos.
En la contrarrecta Adrián Ben trató de ganar posiciones por fuera, como tantas otras veces ha hecho, pero se encontró con un muro inmenso de atletas que iban por delante y buscaban ese mismo objetivo. La calle dos y la tres estaban colapsadas y al gallego no le quedó más remedio que esperar. En su desesperación apretó por fuera en la última curva haciendo metros de más y se lanzó a una recta en la que sus rivales, poco castigados por la carrera, no perdieron fuerza.
En ese esfuerzo final Adrián ganó algunas posiciones, pero no los suficientes. Había concedido demasiada ventaja a gente de enorme calidad que ya fueron inalcanzables para él. Finalizó octavo, a medio segundo del tiempo que hubiese necesitado para ganarse el billete a la final, después de una de las peores carreras que se le recuerdan.
No se escondió tras la carrera y asumió los errores cometidos en los micrófonos de Televisión Española: «No he leído muy bien la carrera. Hoy no podía dejar tanto con 16 atletas. Ha sido una mala decisión mía y nada, para mí un tremendo fracaso en lo deportivo. Entonces, toca aprender de este fracaso todo lo que pueda. Lo veré con calma porque ahora en caliente pues se te vienen muchas cosas a la cabeza». Por un día esa selva del mediofondo en la que él aprendió a sobrevivir, incluso a mandar, se lo había comido.
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