Baloncesto | Campeonato de Europa sub-18
Una campeona de Europa viguesa: Sandra Martínez y el oro antes del oro
La base viguesa, canterana del Seis do Nadal y recién fichada por el BAXI Ferrol de Liga 1, se proclamó junto a sus compañeras campeona de Europa sub-18 en Suecia tras completar un torneo impoluto, con victorias holgadas en todos los encuentros, incluida la final ante Francia (46-82): «Es increíble; aún me cuesta asimilarlo»

La base canterana del Seis do Nadal posa con su medalla y su trofeo de campeona continental júnior.

No es que el baloncesto vaya a cambiar de cabo a rabo la vida de Sandra Martínez. Es que ya lo ha hecho. Fue cumplir los 18 años y dispararse todo a una velocidad meteórica. En solo un par de meses ha pasado de jugar con sus amigas del Seis do Nadal a contar los días para debutar en Liga 1. La máxima categoría la espera gracias a la potente convicción que el BAXI Ferrol demostró para ficharla.
Allí, en el norte, dará sus primeros botes como profesional. Por el camino, un título gallego júnior con el equipo de Coia frente al Celta y una actuación destacada en el Campeonato de España. Una sucesión de atributos que dieron con sus huesos en la selección española sub-18 que el pasado domingo se proclamó campeona de Europa de la categoría más al norte todavía. En Suecia, la viguesa tocó el oro continental antes de estrenarse en la categoría de oro.
«Fue mi primera vez con la selección y solo por eso ya es única; ha sido muy especial hacer este camino juntas»
«Ser campeona de Europa es algo increíble. Todavía me cuesta un poco asimilarlo», explicaba Sandra ayer, nada más aterrizar en Madrid desde Estocolmo. Sin embargo, ella sigue en una nube. Ya nunca va a olvidar este verano de 2026, en el que acudió por primera vez a una selección española. Llegar y besar el santo. Y el trofeo. «Ha sido mi primera experiencia. Ya solo por eso es única», bromea.
Pero a eso hay que sumar muchas más cosas. Y Sandra lo tiene bien presente. «Ya no es solo el resultado final. Ha sido muy especial recorrer todo el camino y experimentar todo el aprendizaje que hemos vivido juntas desde el minuto 0», añade.
En la voz de la base viguesa se notaba el cansancio tras el torneo y el viaje. Pero también la felicididad por lo conseguido. Y por la manera de lograrlo. España ganó sus siete partidos promediando 83.5 puntos a favor y solo 38.3 en contra. Inaudito. Martínez colaboró activamente al éxito desde la dirección y la defensa.

Sandra, en el centro de la representación gallega que completan el excéltico Mario Muñoz y la lucense Sarai Teijeira. / FGB
Pero también con buenos números. Jugó 18.3 minutos por duelo, en los que aportó una media de 7 puntos, 2 rebotes y casi 4 asistencias por enfrentamiento. «El resultado refleja todo el trabajo que hicimos durante la preparación para el Europeo y a lo largo del campeonato», analiza Sandra con humildad sobre la experiencia.
Está muy bien tener modestia. Así debe ser. Pero el poderío exhibido por España en su sexto oro continental sub-18 habla de un dominio aplastante. La canterana del Seis do Nadal no quiere agrandarse, pero no puede ocultar la enorme superioridad que demostró España sobre el resto en Suecia. «Desde el primer partido salimos con mucha confianza en nosotras mismas y muy concentradas. Pero creo que lo que nos ha llevado hasta este final es que nunca nos hemos relajado, ni hemos dejado de competir, ni de creer en nosotras mismas», expone con una altísima precisión analítica y una llamativa madurez para una mayoría de edad recién cumplida. Será por la concatenación de acontecimientos de los últimos meses.
«Para mí es un orgullo enorme representar al Seis do Nadal: es donde he aprendido todo lo que sé»
El más notable es su fichaje por el BAXI. El salto a la Liga1 le llega en un club que pelea en la mitad alta de la tabla, que opta a play-off y que hace nada disputó una final continental. «Es un reto muy bonito», reconoce con timidez.
Afrontarlo habría sido imposible sin el Seis do Nadal. Allí llegó en benjamines. Allí creció física y baloncestísticamente. Allí trabó lazos que ya son irrompibles. Allí se enamoró del baloncesto. «Me siento muy agradecida a todas las personas que han formado parte de mi camino en el club», apunta con sinceridad. «Conseguir un oro como este es una recompensa enorme a todo este esfuerzo», añade mientras recuerda tantos entrenamientos, tantos partidos, tantas alegrías y, por qué no, también más de un disgusto. «Para mí es un orgullo enorme representar al Seis do Nadal. Es donde he crecido como jugadora y donde he aprendido todo lo que sé», concluye Sandra, con el club que la formó ya para siempre en su corazón.
Reflexiones que dejan salir emociones. Y eso agota. Ahora toca relajarse. Pero no mucho, porque la Liga1 la está esperando. «Estoy muy feliz y, sobre todo, muy orgullosa del trabajo que hemos hecho todas como equipo», incide sobre este título continental. «Esta experiencia me da un nuevo punto de vista y más confianza, pero también muchas ganas de seguir trabajando y aprendiendo. Quiero aprovechar al máximo estas sensaciones, seguir mejorando y aportar todo lo que pueda al equipo», concluye Sandra, con su oro antes del oro.
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