Tenis
Si el tenis no te mata, te hace más fuerte
Aranai Martínez Quintana debuta mañana lunes en el Torneo Internacional de Vigo tras un primer año en la universidad estadounidense marcado por una lesión de muñeca que la tuvo ocho meses sin jugar, pero de la que ha salido más madura y más enamorada que nunca de la raqueta

La joven jugadora viguesa de 18 años posa en una pista del Mercantil, donde se disputa el evento. / Pedro Mina

Dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte. Aranai Martínez Quintana lo sabe bien. Porque romperse el tendón extensor cubital de su muñeca izquierda al poco de iniciar su primer curso en la estadounidense Universidad de Liberty no la mató. Solo la tuvo ocho meses sin jugar al tenis, el deporte que la llevó al otro lado del charco. Duro. Pero también enriquecedor.
Esa experiencia le ha servido para encontrar nuevos apoyos, rearmarse y conocerse mejor a sí misma. O, quizás, para conocer a una nueva Aranai. La que este lunes se estrena en el Torneo Internacional de Vigo. «Ya sabes, no hay mal que por bien no venga», bromea en una soleada mañana en el Mercantil, escenario de la cita más especial para los amantes de la raqueta en la ciudad tras la desaparición del evento masculino del Club de Campo.
Ya se sabe que una no madura de golpe al cumplir los 18 años. Pasar a la adultez no es cuestión de soplar unas velas. Pero en el caso de la prometedora tenista viguesa, los tiempos confluyen. Martínez alcanzó tan simbólica edad en septiembre de 2025, cuando voló a Estados Unidos para estudiar Relaciones Públicas y Periodismo con una beca derivada de su habilidad con la raqueta.
«Es un deporte tan solitario que se agradece mucho que te cuiden y que te entiendan»
Ese supuesto idilio con el tenis no era tan bonito como podría parecer. Son muchos los desencantos con un deporte tan brutal, que lleva al límite psicológico a los jugadores que lo practican. Pero esa relación, otrora tirante, pasa hoy por su mejor momento. «Me gusta mucho más el tenis ahora que antes», explica. Curioso. En su primer año universitario apenas pudo jugar debido a una lesión que tardaron en identificar cuatro meses y que le requirió otros tantos de recuperación tras la pasar por el quirófano en marzo. De hecho, mañana se medirá a la italiana Caterina Odorizzi con solo dos partidos disputados, el último en Ourense hace unos días.
Precisamente por la soledad más cruda a la que te expone el tenis, Aranai encontró en la modalidad universitaria americana los estímulos que le faltaban. Unas compañeras, un equipo, una familia. «Estar rodeada de ocho chicas que han pasado por lo mismo, con ideas similares, problemas parecidos y los mismos miedos de cara al futuro ha supuesto una motivación brutal», reconoce la viguesa. «Cuando estaba en Vigo, no tenía a nadie cerca que viera el tenis como yo. Estaba siempre sola», recuerda Martínez, que desvela cómo el ambiente colectivo que conoció en el estado de Virginia le daba «ganas de entrenar todos los días». De esa forma, se adaptó a la lesión y mejoró mucho la derecha y el revés cortado. «Es un deporte tan solitario que se agradece mucho que te cuiden, que te entiendan o, simplemente, compartir tiempo con personas que pasan por lo mismo que tú», resume.

Aranai, en una de las pistas del Mercantil. / Pedro Mina
Ese espíritu colectivo le viene de sus pinitos en el baloncesto, deporte que ha elegido su hermana Naiara Martínez Quintana, que este verano seguirá sus pasos camino de la Universidad de Rhode Island tras participar del ascenso del Celta a Liga 1. «Las seguí siempre que pude. Estoy súper contenta por el equipo y por mi hermana», apunta Aranai. Con esa mentalidad de equipo vivió un año histórico para la Universidad de Liberty, que ganó su conferencia por primera vez en la historia. La viguesa es campeona aun sin jugar.
Mañana sí lo hará. En su club y junto a su familia. Especial. «Las expectativas no son muy altas», reconoce, al tiempo que se marca como objetivo «coger ritmo» para el nuevo curso, que afrontará en pocos días. El 20 de agosto vuela a Estados Unidos. «Espero regresar el año que viene siendo mejor jugadora y entonces sí, intentar hacerlo bien aquí», desea.
Mientras tanto, a disfrutar. «Significa mucho para mí jugar en el Mercantil. Estar con los niños del club, mi entrenador, mi familia... Me siento muy agradecida por la oportunidad», expresa Aranai sobre la invitación del torneo para competir en la fase previa, que hoy comenzó y que mañana termina. El cuadro principal se pone en marcha a partir de este martes.
«Lo pasé mal por padecer todo eso sin mi familia y en un idioma diferente, pero ahora me siento muchísimo más sólida de cabeza»
Y con entrada libre para todo el que quiera acudir. Por eso, Aranai desea que haya mucha afluencia. Para motivar a los aficionados, promete un gran tenis durante toda la semana. «Este año va a ser mejor que el año pasado. Hay chicas con ránkings muy altos, así que va a ser un muy buen torneo», augura la joven viguesa sobre una cita en la que Carol Young no podrá defender el título -se retiró a última hora- que le ganó en la final de 2025 a la deslumbrante adolescente checa Vendula Valdmannova, ahora peleando en otras lides tras colarse entre las 200 mejores raquetas del mundo.
Con todo y pese a este año tan duro, la viguesa sonríe agradecida. «Estar en Estados Unidos es una experiencia increíble», afirma sin dudar. Como si esos ocho meses de sufrimiento con la muñeca no hubieran existido. O sí. Pero para «sacar cosas positivas» de ellos. «Es verdad que lo pasé mal por padecer todo eso sin mi familia y en un idioma diferente. Pero, al mismo tiempo, sentía que me hacía bien mentalmente. Para el deporte y para la vida», concluye Aranai, que resume lo vivido con serenidad, madurez y esperanza. «Me siento muchísimo más sólida de cabeza», espeta para confirmar que el tenis no solo no la mató, sino que la hizo más fuerte.
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