Starfelt reaparece con la camiseta celeste
El delantero prolonga el estado de gracia que contribuyó al ascenso del Fortuna y anota su segundo tanto en la pretemporada adulta | El Celta fue superior al cuadro asturiano más desde el empaque que desde el brillo

Iago Aspas saluda a los aficionados a la conclusión del encuentro. | NOÉ PARGA
Armando ÁLvarezA. A.
Primera victoria de la pretemporada para el Celta y con el mismo protagonista, en la definición, que en el empate contra el Braga. Hugo González se ha empeñado en mudarse al vestuario de los adultos. Estrella en el ascenso del Fortuna, culminado justo en la inauguración boreal del verano, el valenciano ha renunciado a cualquier relajación estival en este empeño. Su gol, a pase de Aspas, rentabilizó la superioridad del Celta; intermitente y construida desde parámetros opuestos en cada periodo. Claudio Giráldez sigue calibrando cada pieza a la vez que las ensambla. Su mecano progresa de manera satisfactoria.
El entrenador porriñés, más claro en las jerarquías en el primer amistoso ante el Braga, con un once inicial convalidable para lo oficial, apostó en esta ocasión por una composición mixta en edades y maduraciones. En cualquier caso, la polivalencia de muchos jugadores, que también el técnico promueve, le permite configurar alineaciones coherentes sin descuadrarse en los desgastes de esta época.
Cada test de pretemporada consolida certezas, aventura indicios y despierta interrogantes. Igual en los descartes, con Manu Fernández en el mismo epígrafe que Unai y Carles y Villar institucionalizado como tercer arquero, que en la distribución de minutos y las ubicaciones. Con Joel se cumplen los tiempos propios de una tríada. Cada vez más cerca del jugador que había llegado a ser antes de aquel aciago día de junio de 2024 en Málaga, Claudio lo cataloga más como central que como carrilero. A Álvaro Núñez lo maneja en territorios anfibios. Al vizcaíno, encargado del flanco en defensa, lo envió a transitar por el interior en las asociaciones.
Es uno de los automatismos que Claudio quiere consolidar tras haberlo practicado con Carreira en las últimas jornadas de la pasada Liga. Los proyectos con continuidad necesitan equilibrarse entre lo que se conserva y lo que se adquiere. Aquel Celta efervescente de la temporada 24-25 mutó en el consistente de la 25-26. Ahora Claudio quiere recuperar la presión alta y sobre todo la construcción por dentro. El fichaje de Febas y la recuperación de Miguel Román alientan esa política.
Así que el Celta amagó con ahogar al Sporting, no siempre con la coordinación necesaria, para blindarse después en bloque bajo. Ni una sola ocasión tuvieron los gijoneses. En ataque, con el irregular césped ralentizando la circulación, los célticos jugaron bien de dentro a afuera, alimentando sobre todo las galopadas de Jones. Faltó la finalización de fuera a adentro, con un Jutglà incómodo. Román probó de falta en el minuto 10 a Yáñez, que luego sufrió en un centro envenenado de Jones. Ya hacia el final del primer tiempo, tras un tramo insulso, pudo neutralizar con serenidad los disparos rasos de Febas y Angelito.
Los equipos definen su personalidad desde la naturaleza de sus mediocentros. De Febas y Román a Ilaix y Burcio, en este caso, aunque el joven acabase intercambiando la posición de central con Vecino. Dos duetos puros que seguramente se conciben mejor mezclados. A Claudio le apetecía ese experimento químico. El Celta que tanto había sujetado el juego en la primera mitad le soltó las trabillas en la segunda. Verticalizó las acometidas desde la recuperación y la conducción. Hugo González, emplazado como referente ofensivo, exploró bien los espacios y Aspas dotó de sentido sus maniobras con la asistencia que el joven, driblando al portero, depositó en las mallas.
El Sporting, que optó por cambios graduales en vez de alineaciones diferentes, empujó más en la recta final, especialmente por su banda izquierda. En general, con centros pasados, aunque Coke detuvo un remate de córner y arregló el desaguisado de su propia pérdida. Nada que enturbiase la sensación de empaque que el Celta, todavía carente de continuidad y brillo, exhibió ante el celtismo que abarrotaba las gradas de A Lomba.
Segundo amistoso también en la pretemporada del Fortuna, que el miércoles había perdido por 0-2 en Afouteza contra el Sporting. Ayer, en Pol, los discípulos de Fredi empataron 1-1 con el Lugo. Álvaro Marín adelantó al cuadro céltico en el minuto 12 y Teofilović, de penalti, fijó la igualada a la postre definitiva en el minuto 73.
Las imágenes más felices de la pretemporada las han ofrecido Miguel Román y Carl Starfelt, cuyas bajas tanto afectaron a la escuadra céltica en la recta final de la pasada temporada. El gondomareño ha iniciado el verano en plenitud. El sueco saltó ayer al campo en el 86; sus primeros minutos con la casaca celeste desde el empate ante el Betis el 15 de marzo. Starfelt, que acudió al Mundial con Suecia, sí llegó a disputar el descuento ante Japón. Claudio lo ve recuperado de su hernia discal: «Ha hecho tres sesiones con el equipo. Sabíamos que no podía jugar más de diez minutos. Pero ha llegado sano, entrenando al ritmo de los demás desde el segundo día. Parecen olvidadas esas molestias».
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