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Primer gallego campeón del mundo con España

El otro Mundial de Borja Iglesias: dos minutos, una confusión y el último saludo

El delantero santiagués del Celta grabó su nombre en la historia al convertirse en el primer futbolista gallego en ganar la Copa del Mundo con España

Deja, además, una huella imborrable más allá del césped

Borja Iglesias posa con sus familiares y amigos después de convertirse en campeón del mundo con España.

Borja Iglesias posa con sus familiares y amigos después de convertirse en campeón del mundo con España. / X

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Pablo Martínez

Santiago

El celtista Borja Iglesias Quintás (Santiago de Compostela, 1993) ya forma parte de un elenco de deportistas muy selecto. En toda la historia del deporte poco más de 400 futbolistas han logrado levantar el centelleante trofeo de la Copa del Mundo en sus casi cien años de existencia. El santiagués ingresa ahora, tras la gesta de España en la cita mundialista de Estados Unidos, México y Canadá, en esta prestigiosa lista y además se convierte en el primer jugador gallego en alzarse con el título con la selección española.

El 'Panda' recoge el testigo de aquellos paisanos que lograron alcanzar la gloria en el escenario futbolístico de mayor exigencia, pero ejerciendo un rol diferente al del compostelano. Caso de Juan José García Cota, médico de la 'Roja' entre 2010 y 2022, el cual lideró el equipo facultativo de la selección que bordó en Sudáfrica su primera estrella. Borja ha reeditado la hazaña del estradense desde el terreno de juego, igualando un hito vigente desde hace prácticamente un siglo.

Borja Iglesias sostiene la Copa del Mundo.

Borja Iglesias sostiene la Copa del Mundo. / Europa Press

En la primera edición de la Copa del Mundo, en 1930, Uruguay se proclamó campeón con cuatro jugadores nacidos en Galicia en sus filas. El vilalbés Héctor Castro, el pontevedrés Álvaro Gestido y los redondelanos Pedro Cea y Lorenzo Fernández disputaron los noventa minutos de la primera final del torneo en la que el combinado charrúa superó a Argentina por 4-2 en el Estadio Centenario de Montevideo.

Por su parte, el ariete del Celta apenas necesitó dos minutos para constatar su participación en un Mundial. Iglesias disputó los instantes finales del triunfo español en octavos de final frente a Portugal, convirtiéndose en el segundo santiagués en jugar una Copa del Mundo y consumando su esperado debut. Sin embargo, reducir su torneo a esa breve intervención sería quedarse con una pequeña parte de un relato memorable.

Borja Iglesias durante el partido ante Portugal.

Borja Iglesias durante el partido ante Portugal. / EFE

Un futbolista diferente

Su idilio mundialista comenzó el pasado 25 de mayo, día en el que Luis de la Fuente desveló su convocatoria definitiva para la cita. Borja Iglesias ocupó uno de los puestos de ataque del equipo elegido por el técnico riojano. Una decisión que despertó cierto escepticismo en parte de la afición española que apuntaba a otros nombres —como el de Carlos Espí o Gonzalo García— para cumplir con el rol de delantero referencia.

La confianza en el santiagués no solo respondía a su evidente influencia futbolística, sino que se basaba en su incuestionable relevancia dentro del vestuario. Su papel en la convivencia y en el día a día de la selección va más allá de los dos minutos disputados contra Portugal. Y es que desde que comenzó la concentración ha sido uno de los futbolistas más presentes en los vídeos publicados por la selección, en las celebraciones o incluso en el foco mediático.

La figura del compostelano siempre ha estado muy valorada por De la Fuente que ve en Borja a un jugador capaz de aportar mucho en el campo y de también asumir un rol secundario sin dejar de sumar al grupo. Todo esto cimentó su convocatoria y escribió el capítulo final de su sinuosa historia con España. El santiagués se ha proclamado campeón del mundo después de renunciar en 2023 a la selección por principios, luego de la explosión del caso Rubiales, y tras reencontrarse con su mejor versión en el Celta de la mano de Claudio Giráldez, quien después de su estreno mundialista felicitó al jugador tanto por debutar como por la persona que es.

Ruptura de la formalidad

La elección del seleccionador o el mensaje de su entrenador explican en cierta manera la personalidad del 'Panda'. Una forma de ser que le ha llevado a convertirse en uno de los mejores futbolistas del país y que también ha marcado su aventura en la Copa del Mundo.

Mientras la mayoría de los deportistas optan por medir sus declaraciones y tomar un perfil bajo una vez abandonan el terreno de juego, el santiagués es una persona concienciada que adopta un tono cercano y espontáneo además de un pensamiento crítico. Muestra de esto, Borja ha sido durante gran parte del torneo el encargado de romper con los discursos formales mediante publicaciones en redes sociales. El futbolista gallego ha destacado por sus constantes intercambios en X —anteriormente Twitter— con creadores de contenido de la talla de Ibai Llanos o DjMaRiiO en los que, además de demostrar su naturalidad, exhibía una gran capacidad para reírse de sí mismo.

Su forma de ser también le lleva a denunciar aquello que considera injusto. El compostelano no duda a la hora de aprovechar su inmenso altavoz mediático para condenar situaciones y para manifestar su pensamiento. Aunque esta amplitud de miras ha generado en la mayoría de los casos infinidad de críticas, también ha dejado momentos memorables en esta Copa del Mundo. Su implicación con la causa palestina o su compromiso con la igualdad en el deporte le han conducido a lucir junto a Penélope Cruz y Javier Bardem o a protagonizar un viral saludo con Alexia Putellas.

Javier Bardem y Borja Iglesias celebran sobre el césped del MetLife Stadium.

Javier Bardem y Borja Iglesias celebran sobre el césped del MetLife Stadium. / Europa Press

Su episodio más popular

Quizás es esa sencillez que le caracteriza lo que le hizo encarnar uno de los momentos más surrealistas de todo el Mundial. En una jornada de descanso previo al partido de España ante Arabia Saudí, el delantero santiagués aprovechó para pasar el día junto a su pareja María Valero y en su regreso a la concentración la seguridad de la selección le impidió el acceso al recinto al no reconocerlo.

Iglesias trató de identificarse ante los guardias en una de las vallas que separaban el perímetro hotelero de la calle, desde donde el jugador intentó explicar que era un futbolista de España: «Soy jugador de la selección. Necesito entrar».

La seguridad, que no terminaba de creerse al internacional español, preguntó por su nombre con el objetivo de solucionar la situación en un momento que se hizo viral en cuestión de horas. Finalmente, Borja pudo ingresar a la concentración y, lejos de molestarse, reaccionó con una sonrisa y convirtiendo una situación incómoda en una divertida anécdota.

La gran final y su saludo con Trump

El camino mundialista del atacante compostelano finalizó el pasado domingo con la consecución del título ante Argentina. El 'Panda', que estuvo calentando en la banda a la espera de una oportunidad que no llegó, contempló el histórico tanto de Ferran Torres y celebró sobre el césped la segunda estrella de la 'Roja'.

Rodri Hernández levanta el trofeo de la Copa del Mundo ante Donald Trump, a la derecha de la imagen.

Rodri Hernández levanta el trofeo de la Copa del Mundo ante Donald Trump, a la derecha de la imagen. / Europa Press

El pitido final dio paso a la fiesta y también a un momento que había generado gran expectación. Días antes de la final, Iglesias había sido cuestionado sobre la posibilidad de saludar a Donald Trump en la ceremonia de premiación y dejó entrever que el protocolo le obligaría a hacer algo que no encajaba con sus convicciones personales. El delantero evitó cruzar miradas con el presidente estadounidense e hizo oídos sordos ante sus palabras.

Asimismo, el político norteamericano fue protagonista en la foto del levantamiento del trofeo en la que lució en una esquina en compañía de todos los futbolistas de la selección española, pese a la aparente oposición del capitán Rodri Hernández que se tomó su tiempo para alzar la copa con vistas a que Trump abandonase el centro de la imagen.

Fuente: El Correo Gallego

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