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MUNDIAL 2026

Abrazos, lágrimas y un unánime "Argentino el que no bote": así celebró el Movistar Arena la segunda estrella de España

La afición española tiñó de rojo el Movistar Arena, con una abrumadora mayoría de camisetas nacionales frente a la presencia testimonial de seguidores argentinos

La fiesta por la final del Mundial en el Movistar Arena de Madrid.

La fiesta por la final del Mundial en el Movistar Arena de Madrid. / EPE

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Andrea San Martín

Madrid

Hubo un momento en el que el fútbol dejó de ser una pantalla gigante para convertirse en un latido compartido. Más de 14.500 aficionados respirando al mismo ritmo, con el corazón acelerado y los ojos clavados en la final del Mundial desde el Movistar Arena. España volvió a tocar el cielo dieciséis años después y Madrid celebró la conquista de la segunda estrella como si el partido se estuviera jugando sobre el propio parqué del pabellón.

Movistar Arena reunió a más de 14.5000 aficionados en una final que terminó con la segunda estrella para España.

Movistar Arena reunió a más de 14.5000 aficionados en una final que terminó con la segunda estrella para España. / EPE

La historia también invitaba a creer. Argentina llegaba con tres Mundiales en sus vitrinas —1978, 1986 y 2022—, mientras que España buscaba repetir la gesta de Johannesburgo 2010, aquella noche eterna del gol de Andrés Iniesta, del beso entre Iker Casillas y Sara Carbonero y de una selección que conquistó el mundo desde la solidez defensiva. Curiosamente, esta España también aterrizaba en la final con un recorrido casi impecable: un solo gol encajado en todo el torneo.

Las puertas del Movistar Arena se abrieron a las 19:30 horas sin incidencias y, poco a poco, el rojo fue devorando las gradas. La imagen llamaba especialmente la atención si se compara con la realidad demográfica de la región. Aunque en la Comunidad de Madrid residen oficialmente 65.320 ciudadanos argentinos, su presencia en el pabellón fue prácticamente testimonial. Apenas una veintena de aficionados vistieron la camiseta albiceleste frente a una auténtica marea roja. Nueve de cada diez asistentes lucían la camiseta de España, convirtiendo el recinto en una prolongación de la grada de La Roja.

Había familias enteras, grupos de amigos e incluso seguidores nacidos en Londres o Sudáfrica que, pese a la distancia, no dudaban en animar a España. Entre ellos estaban Aurora y tres amigas, llegadas desde distintos puntos de la Comunidad de Madrid. "Vivimos cada una en un sitio, así que el Movistar Arena era el punto de encuentro perfecto", explicaban entre risas. Consiguieron las entradas gracias a un sorteo de Telefónica y no dudaron en dejar a los maridos al otro lado de la grada. "Así vemos mejor el partido, cada uno por su lad", bromeaban. Todas coincidían en señalar a Cucurella y a Lamine Yamal como los jugadores llamado a marcar las diferencias.

Movistar Arena reunió a más de 14.5000 aficionados en una final que terminó con la segunda estrella para España.

Movistar Arena reunió a más de 14.5000 aficionados en una final que terminó con la segunda estrella para España. / EPE

Muy cerca de ellas, otra familia celebraba haber corrido la misma suerte en el sorteo. Padres e hijos acudían juntos convencidos de que España tenía una oportunidad histórica. "Hay que disfrutar, pero sobre todo hay que ganar", repetían antes del comienzo del segundo encuentro. Al mirar alrededor compartían una sensación que se repetía entre la mayoría de asistentes: "Hoy el Movistar Arena parece una grada más de La Roja; apenas se ven camisetas de Argentina".

Entre ellos, Ángel y Daniel, padre e hijo, resumían el sentir general: "No nos podíamos perder este momentazo. Qué mejor que vivirlo rodeados de españoles". Unos metros más allá, otro joven, con la camiseta blanca de España y el nombre de Huijsen a la espalda, arrancaba las risas de sus amigas con una frase que terminaría siendo premonitoria: "Le he dicho a mi madre que si gana España no me espere ni hoy, ni mañana, ni pasado".

La previa tuvo nombre propio: DJ Nano. Primero hizo saltar al pabellón con clásicos como Sufre mamón y terminó levantando los brazos de todo el recinto al grito de "¡Que viva España, la música y la madre que nos parió!", antes de cerrar con Viva la Vida, de Coldplay, y Nada que perder, de Pignoise, pidiendo a la afición que cantara con él. El ensayo general de una noche inolvidable estaba completo.

DJ Nano, en el evento por la final del Mundial en el Movistar Arena.

DJ Nano, en el evento por la final del Mundial en el Movistar Arena. / EPE

Pocos minutos antes del comienzo llegó uno de los instantes más emocionantes. Andrés Iniesta apareció con la Copa del Mundo entre las manos y el Movistar Arena se vino arriba en una ovación cerrada. Después, todo el pabellón se puso en pie para escuchar el himno nacional de España. También hubo aplausos para Luis de la Fuente cuando apareció en las pantallas y una sonora pitada dirigida a Donald Trump.

A las 21:06 horas comenzó la final. Aunque las entradas se habían agotado días antes, todavía quedaban algunas butacas vacías en los primeros instantes, mientras los últimos aficionados terminaban de acceder al recinto ubicado en Av. de Felipe II. Bastó el primer disparo de Lamine Yamal para provocar el primer rugido de la noche. Poco después, la amarilla a Lisandro Martínez fue recibida entre aplausos y un espontáneo "¡A tu casa!" que resumía el sentir de la grada.

El descanso apenas sirvió para reponer fuerzas entre perritos calientes y bocadillos de jamón. Nadie quería despegarse de la pantalla. La segunda parte comenzó con una afición todavía más metida en el partido, enlazando una y otra vez los cánticos de "¡España, España!" y el ya clásico "¡Yo soy español, español, español!", que retumbó durante toda la noche en el Movistar Arena.

Movistar Arena celebra la segunda estrella de España: "Argentino el que no vote".

Movistar Arena celebra la segunda estrella de España: "Argentino el que no vote". / EPE

Cada decisión de Luis de la Fuente era vivida como propia. Los asistentes despidieron entre aplausos a Mikel Merino cuando fue sustituido y recibieron con vítores la entrada de Álex Baena por Dani Olmo. El marcador seguía inmóvil, pero la confianza en la selección no dejaba de crecer.

La prórroga llevó el sufrimiento al límite. España llegó a celebrar un gol que hizo estallar el pabellón, pero la euforia duró apenas unos segundos. El tanto fue anulado y la incredulidad se apoderó del recinto. Miles de aficionados protestaron mirando a las pantallas gigantes, aunque nadie apartó la vista del partido. El cambio de Aymeric Laporte fue despedido con una ovación, al igual que la tarjeta amarilla mostrada al seleccionador argentino, Lionel Scaloni.

Entonces llegó el momento que todos soñaban. Ferran Torres apareció para marcar el gol que llevaba buscando todo un país. "Este gol es de todos", confesaba al finalizar el partido mágico. El Movistar Arena explotó. Abrazos entre desconocidos, lágrimas, banderas ondeando y miles de gargantas fundidas en un mismo grito. Primero sonó el inconfundible "¡Yo soy español, español, español!". Después comenzó a escucharse desde distintos puntos del pabellón el cántico de "¡Argentino el que no bote!". Y, finalmente, uno terminó imponiéndose sobre todos: "¡Somos campeones del mundo!. ¡Somos campeones del mundo!. Y otra vez. ¡Somos campeones del mundo!".

Fuente: El Periódico de España

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