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Boxeo

El Rayito que no cesa: Kike García, a por el cinturón nacional

Kike García, el Rayito, pelea este sábado en Palma por el cinturón español del supergallo. Ha subido de peso y boxeará como visitante para cumplir este anhelo a los 36 años. Accidentes y enfermedades se han interpuesto en su trayectoria pero no lo han frenado

Javi Fernández aconseja a Kike García durante un combate.

Javi Fernández aconseja a Kike García durante un combate. / Varo Martínez

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

«Este rayo ni cesa ni se agota», derramó sobre el papel Miguel Hernández e Iván Pozo, como el toro nacido para el luto y el dolor, insistía: «El boxeo es caer y levantarse». Lo decía con pena porque los árbitros, desde aquel hematoma subdural que sufrió en Italia, le paraban enseguida las peleas. A Kike García le han llovido los peores golpes fuera del cuadrilátero. Las cicatrices le perlan el cuerpo y el alma. Rayito fulgurante en sus manoplas, no cesa, sin embargo. Se ha caído, se ha levantado y este sábado, a sus 36 años, peleará en Palma por el cinturón español del supergallo. «El combate ya supone un éxito por haber superado todos estos altibajos, todas estas malas rachas», reflexiona.

Ningún quebranto lo nublaba aquel febrero de 2020 en que debutó en profesionales tras 75 batallas amateurs. A Romeli Martínez, en Bouzas, lo doblegó a los puntos. La pandemia interrumpió primeramente su efervescencia. Después se salió de la carretera con su furgoneta. Se rompió un ligamento de la cadera y un hueso de la mano. Su lumbago quedó lastimado. Durante siete meses ni siquiera pudo andar. La recuperación se retrasó más allá de lo que los médicos habían razonado. Al cabo diagnosticaron que sus malestares y limitaciones se derivaban de una enfermedad autoinmune.

Kike, en su última pelea, con el calzón dedicado a su madre.

Kike, en su última pelea, con el calzón dedicado a su madre. / Varo Martínez

Rayito, en fin, sufre una espondilitis que periódicamente le inflama las articulaciones. «Convivo con ella», resume, sin permitir que le dicte sus términos. En 2022 regresó a los entrenamientos. Se puso a las órdenes de Javier Fernández, que ha dirigido su carrera desde entonces. El fundador del Flow Combat The Boxer Club ha estado en su esquina en otra media docena de peleas. Todas se han saldado con victoria en las cartulinas. La penúltima se produjo en noviembre, en Chapela, ante el colombiano Yin Caicedo. García rompió a llorar tras la campana. Su madre, Mari Carmen Pereira, había fallecido dos días antes.

Farlín Condori, un rival de mucho ritmo

«Mamá», rezaba la cintura de su calzón en Noia, en marzo. Braydon Pace le sirvió de preparación para la cita que Javi Hernández había planificado en el itinerario y que ahora es inminente. El Rayito sube de peso, al supergallo, y acepta viajar a territorio hostil en busca del título nacional, que había quedado vacante. Se lo disputará a Farlin Condori; él, de origen boliviano, ejercerá como anfitrión en el Trui Teatre de Palma. Mari Carmen lo velará en la ropa y el pensamiento.

«No lo dudó ni un instante. Kike afronta esta oportunidad con una enorme ambición e ilusión», asegura su entrenador. «Representa la recompensa a años de trabajo, sacrificio y perseverancia, superando cada una de las adversidades que la vida le ha puesto en el camino». Su discípulo añade «esfuerzo y constancia» a su relato. «Llego realmente genial», asegura, «con una muy buena preparación específica a todos los niveles, también en la parte mental y nutricional».

De su adversario ha comprobado en los vídeos que «es guerrero, va al frente. Un gran boxeador que me lo pondrá difícil. Pero siento que soy más completo que él. Sé que llevaré la pelea a mi terreno». Fernández pronostica «un auténtico choque de estilos. Condori destaca por imponer un ritmo muy elevado, con una presión constante y un alto volumen de golpeo. Kike tiene un perfil más estilista, basado en la precisión, la inteligencia táctica y la selección de los golpes. Prometen un combate de gran atractivo».

Kike García aspira a prolongar la estirpe de colosos olívicos que han reinado en España. José Suero, dominicano entonces afincado en la ciudad, cierra la lista de momento. Se coronó en 2021. Heredó a Jorge Araújo, que lo había logrado en 2001. Fue precisamente el que introdujo a Kike en el boxeo. Su primer maestro y eterno ídolo. Convidado por Fernández, Araújo lo ha acompañado en estas horas. Él distinguió, antes que nadie, ese rayo que le habita los puños, igual que el corazón a Miguel Hernández, «de exasperadas fieras».

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