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Teresa Portela, el orgullo de una vida remando contra los límites

La piragüista gallega ha convertido la constancia, el esfuerzo y la pasión en una trayectoria única. Su historia inspira a nuevas generaciones de deportistas y refleja la importancia de seguir impulsando el deporte femenino para crear referentes que abran camino.

La piragüista Teresa Portela es una de las embajadoras de Iberdrola

La piragüista Teresa Portela es una de las embajadoras de Iberdrola

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Gema Carrasco

Hay deportistas que, más allá de las medallas, dejan una huella profunda por todo lo que representan. Teresa Portela es una de esas deportistas. La piragüista de Cangas de Morrazo no solo ha construido una de las carreras más brillantes del deporte español, sino que se ha convertido en un símbolo de perseverancia, superación y compromiso. Con 35 años vinculada al piragüismo y más de 25 en la élite, Portela ha demostrado que la excelencia es el resultado de muchos días de esfuerzo y sacrificio donde la constancia se convierte en la mayor aliada. La deportista gallega reconoce que el secreto para mantenerse durante tanto tiempo al máximo nivel es “ser apasionada del deporte, mantener la ilusión y cada día intentar ser mejor”.

Detrás de cada competición existe una realidad que pocas veces ve el público. Una dedicación absoluta que convierte el deporte de alto nivel en una forma de vida. “No sé exactamente las horas que le dedico. A lo mejor entreno cada día cinco o seis horas, pero siento que estoy todo el día para ello porque cuando no estoy entrenando, estoy pensando en ir al fisio para recuperarme para el día siguiente o pensando en la alimentación o en tengo que ir a descansar para tener mis horas de descanso para rendir al día siguiente”, explica la piragüista. Esto es un ejemplo de que el esfuerzo, la constancia, la disciplina y el compromiso son valores que la han guiado a lo largo de toda su carrera.

La recompensa de no rendirse

Hay un momento clave en la trayectoria de Teresa Portela que es la medalla de plata conseguida en los Juegos Olímpicos de Tokio. Un logro que llegó después de años persiguiendo un sueño que parecía resistirse. Sin embargo, para ella el logro de aquella medalla va mucho más allá del metal. “Para mí el valor es haber perseguido mis sueños y no haber renunciado cuando las cosas se ponían difíciles”, recuerda. La plata olímpica llegó en sus sextos Juegos, una muestra de una capacidad de resistencia extraordinaria. Pero ni siquiera entonces se detuvo. Después llegaron sus séptimos Juegos Olímpicos y una nueva final, lo que la ha convertido en la primera deportista española en competir en siete Juegos Olímpicos diferentes.

Si hay algo que también ha caracterizado la carrera deportiva de Teresa ha sido su capacidad de adaptación. Cambios de modalidad, de distancia, de embarcación y de objetivos han marcado una evolución permanente que le ha permitido reinventarse para mantenerse competitiva a lo largo de los años.

Ser un buen deportista implica mucho más que ser el mejor en tu deporte

Teresa Portela

— Piragüista

Referentes que abren caminos

Cuando Teresa Portela comenzó su carrera, la realidad del deporte femenino era muy diferente a la actual. La visibilidad era menor y las niñas tenían menos ejemplos en los que mirarse. Ella encontró inspiración en otras deportistas, como la también piragüista Belén Sánchez, que se convirtió en un referente tanto por sus resultados como por sus valores. Hoy es Teresa quien ocupa ese lugar para miles de jóvenes. Una responsabilidad que asume con naturalidad y con una idea muy clara de lo que quiere transmitir. “Me gustaría que luchen por sus sueños y que no tiren la toalla a la primera de cambio”, asegura. Pero también insiste en la importancia de la humildad porque tal y como señala, “ser un buen deportista implica mucho más que ser el mejor en tu deporte”.

Con su propia experiencia ha contribuido además a romper barreras. Fue una de las primeras deportistas españolas en demostrar que la maternidad y el deporte de alto nivel pueden convivir. Un ejemplo que, según ella misma reconoce, ha servido para que otras mujeres encuentren respuestas y confianza en momentos decisivos de sus carreras. Contar con referentes femeninos es fundamental para que, cuando las niñas vean a mujeres triunfando en el deporte, entiendan que esos sueños también pueden pertenecerles. Por eso resulta fundamental seguir impulsando la igualdad de oportunidades, la visibilidad y el apoyo al deporte femenino.

En ese camino, el compromiso de entidades como Iberdrola ha resultado clave. La compañía lleva años impulsando el deporte practicado por mujeres. Como embajadora de Iberdrola, Teresa Portela conoce de primera mano el alcance de esa apuesta. “La labor que está haciendo es increíble impulsando el deporte femenino, dando visibilidad a las deportistas y apoyando a tantísimas federaciones”, reconoce la piragüista.

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