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Balonmano

La resistencia está en Europa

El Guardés formaliza su inscripción en la Liga Europea, segunda categoría del balonmano continental, y espera recibir la confirmación el próximo día 7

El campeón de la Copa Europea subirá un peldaño y disputará la Liga Europea del curso entrante. | MARTA G. BREA

El campeón de la Copa Europea subirá un peldaño y disputará la Liga Europea del curso entrante. | MARTA G. BREA

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Borja Refojos

Vigo

El Guardés afronta días dicotómicos. Por un lado, aún siente en su paladar el delicioso retrogusto de la Copa Europea que levantó en A Sangriña a finales de mayo. Por otro, sudores nerviosos se deslizan por su espalda con una situación institucional incierta derivada de la salida de Mecalia, su patrocinador principal todos estos años, una deuda de más de 300.000 euros y la dimisión del presidente Jesús López. Pero la entidad no se rinde. Por eso, ha decidido seguir compitiendo por el viejo continente adelante. Y a un nivel mayor. Porque el club miñoto ha formalizado su inscripción en la Liga Europea, segunda competición en importancia y con equipos de un empaque muy superior al de la Copa conquistada hace algo más de un mes.

Lo cierto es que la institución guardesa tenía plaza en el tercer torneo. Sin embargo, optó por solicitar una invitación para el segundo y desde la Federación Española le garantizan que la EHF la va a conceder. El próximo día 7 se confirmará cuando salgan las listas de participantes. El Guardés debe abonar 10.000 euros en concepto de fianza. Luego, cada ronda supone un canon de inscripción que aumenta de forma progresiva. Al término de la participación, la federación europea devuelve la cantidad correspondiente.

En ese sentido, el club entiende que, a la larga, va a resultar más barato salir en este segundo peldaño del balonmano continental que en el tercero. De hecho, el histórico primer título continental del balonmano gallego apenas tuvo retorno económico. El canon se fue incrementando en cada ronda hasta alcanzar los 2.300 euros de la final, lo que, unido a otros gastos complementarios como los arbitrajes, supuso consumir casi toda la fianza. Eso sin contar viajes, hospedajes, manutención y otros conceptos que inflan la cuenta de forma considerable.

El caso es que, desde una perspectiva realista, es complicado pensar que el Guardés -o cualquier equipo español a excepción de Bera Bera- pueda llegar lejos en esta competición. Solo para alcanzar la fase de grupos, el colectivo de O Baixo Miño debe superar tres eliminatorias de ida y vuelta. Algo que se antoja altamente complejo si se repara en que aquí entran en juego equipos de ligas mucho más poderosas que la española como la francesa, la rumana o la danesa, entre otras. La Copa Europea, en cambio, está diseñada para que las competiciones más débiles del continente tengan representantes internacionales. Por eso, los campeones suelen ser de la División de Honor española, que ni siquiera tiene plaza para disputar la Liga de Campeonas.

De hecho, el propio equipo miñoto tiene una experiencia cercana en el tiempo. En 2021, precisamente en el último año de la anterior etapa de José Ignacio Prades, que ahora regresa al equipo, participó en la Liga Europea. Superó al Hypo Niederösterreich en una dura eliminatoria disputada íntegramente en A Sangriña (53-48 en el global). En el siguiente envite, el Besançon francés evidenció la gran diferencia que hay entre las dos ligas y lo superó con absoluta solvencia en ambos encuentros (64-47). La experiencia fue corta, pero satisfactoria, con tres partidos de mucho nivel en A Sangriña. En el curso entrante, tratará de disfrutarla otra vez. Y con el mínimo gasto que sea posible para la maltrecha economía del club.

Se busca presidente

El Guardés celebró ayer su asamblea, en la que la junta gestora informó a la masa social de cómo sigue la delicada situación actual. El club está en negociaciones con instituciones públicas y en busca de aumentar los ingresos por patrocinios privados. Pero el principal objetivo es encontrar un presidente o presidenta que pueda relevar al dimitido Jesús López. Lo cierto es que el asunto no va por buen camino. Hasta el momento, dos personas han declinado la posibilidad de ponerse al frente del club. Una tercera está pendiente de respuesta.

Con este panorama, el propio López medita la posibilidad de revocar su decisión y retomar su labor en la presidencia. Su amor por el club convierte este paso en casi una obligación moral, siempre y cuando este tercer candidato también rechace el puesto. No obstante, se ha confeccionado una directiva de entre 13 y 15 miembros, además de contar con diez colaboradores externos. Son pasos adelante para salir del atolladero.

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