Fútbol
Bandera sin fronteras: el árbitro vigués Adrián Díaz habla de su internacionalidad
Adrián Díaz González estrenará la condición de internacional el próximo 1 de enero, dos días después de cumplir los 40 años. El vigués, que forma parte del equipo que comanda José Luis Munuera Montero, culmina así una trayectoria de 20 años en el cuerpo especial de asistentes

Adrián Díaz, en la delegación viguesa. | ALBA VILLAR

Lunes, 22 de junio. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) va a publicar su informe anual por categorías de la temporada 25/26. Los dirigentes certificarán en él ascensos, descensos e internacionalidades. Los evaluados tal vez sospechen qué retribución o castigo les aguarda, si tal es la circunstancia. Jamás lo conocen con certeza. No la tiene Adrián Díaz. «La temporada había salido muy bien», explica el asistente vigués. «Habíamos hecho muy buenos partidos, importantes, y habíamos estado en la Supercopa de Arabia. Pero nunca sabes si puede ser o no».
El CTA, por deferencia, anticipa su dictamen a los interesados una hora antes de revelarlo al común. Sus portavoces recibirán así la frustración, aunque difícilmente aliviarán el dolor, o paladearán esa alegría que sus decisiones causan. El teléfono de Adrián suena como aquel otro día de junio, de 2024, en que le comunicaron que subía a Primera División. «En el momento en que vi la llamada me puse un poco nervioso».
–Sí que puede ser –pensó antes de descolgar.
Puede y es. Él y el madrileño Guillermo Santiago han sido propuestos a la FIFA para ocupar plaza de árbitros asistentes internacionales para el año 2027, reza el texto que desde el CTA le han preludiado. El verbo proponer no implica provisionalidad. Es un mero formulismo. La FIFA siempre acepta lo que le recomiendan desde las asociaciones nacionales para cubrir sus cuotas. Adrián Díaz, Adri en sus afectos, recibirá la escarapela y desde el 1 de enero podrá presumir, siendo tan poco dado a la vanidad, de haber alcanzado el estatus máximo de su oficio.

Adrián, entrenándose con David Pérez Pallas. / JORGE SANTOME
Canterano del Vitoria, la vocación arbitral lo iluminó a los 17 años. Ya en 2006 se anotó al cuerpo especializado de asistentes. Una vía secundaria que los maduros elegían en aquella época si se sentían estancados. Una elección temprana, en su caso, por inclinación natural. Adrián ha ido superando todas las aduanas en este largo camino. Comesaña Bastero ejerció como mentor. Formó una fructífera asociación con el también olívico David Pérez Pallas, con quien alcanzó y se consolidó en Segunda. Y logró el ascenso a Primera ayudando al manchego Arcediano Monescillo para unirse en la máxima categoría al mallorquín Mateo Busquets Ferrer.
La reglamentación condiciona la composición de los tríos. Como Mateo Busquets estrenaba internacionalidad el pasado enero y eso obliga a contar con al menos un asistente de igual distinción, Adri le hizo sitio a un sustituto así y se integró en el equipo del veterano José Luis Munuera Montero. Seguirá vinculado al jienense de forma estable en LaLiga 26-27. En Europa saldrá con él o con otros.
La meritocracia de Fran Soto
«Ya decidirán la FIFA o la UEFA, lo que consideren ellos», explica Adrián sobre qué tareas espera desempeñar en su desembarco continental, que deberá esperar a que se inicie el año natural. Las aguarda menores por su bisoñez, aunque se compensaría con la experiencia de Munuera, internacional desde 2019. «Ya tengo ganas de esa primera designación. Cuando llegue, llegará y ya está», se conforma.
Le domina, por sobre todo, una sensación de plenitud. «Si arbitrar en Primera es la cima, el sueño que tiene todo el mundo cuando empieza, la internacionalidad es como la guinda del pastel, algo que veía totalmente inasequible», confiesa. «Me siento muy agradecido al CTA por confiar en mí para este reto. Y a Fran Soto, que antes fue nuestro delegado en Vigo. A la vez es una responsabilidad».
Pese al paisanaje de Soto, que preside el CTA desde julio de 2025, se descarta cualquier favoritismo. En LaLiga habrá cuatro asistentes gallegos. Ningún árbitro. Ni en Primera ni en Segunda. El pontevedrés Alejandro Muñiz, el único en máxima categoría, ha sido trasladado al VAR. «Fran ha llegado con una línea de trabajo totalmente marcada, de meritocracia. Ascensos y descensos se producen en base al rendimiento. Ya tenía esa filosofía en Vigo y la ha extrapolado al CTA en Madrid. Su éxito es fruto de eso y de su capacidad de administración».
«A título personal me gustaría que Vigo tuviese un árbitro en Primera; a título profesional, seré muy estricto», había prometido Fran Soto. La delegación olívica no cuenta con un juez principal en Primera desde un Rayo-Cádiz de octubre de 1992; el último de Antonio Taboada Soto, que enfermaría después, falleciendo en febrero de 1993. Adrián se muestra optimista. Javi Figueiredo ha dirigido en la recién terminada temporada un partido de promoción de ascenso a Segunda. A Carlos Martínez lo han incluido en Segunda RFEF. Varios han sido nombrados para Tercera RFEF. «La delegación, que ahora dirige Cristian (Vázquez), funciona muy bien. Juntamos hombro con hombro para que todos aprendamos. Con Fernando Iglesias, el vicepresidente de la Federación Gallega, son todo facilidades».
Adri asume el papel de referente pese a su timidez. «Tengo mucha suerte. La delegación es como una familia. El trato con la directiva y mis compañeros es excepcional. Siempre tengo cualquier cosa que necesite. Yo intento ayudar y aportar. En casa me siento muy arropado. Muy cómodo».
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