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El club de la felicidad: el CTM Mos, el gran defensor del tenis de mesa adaptado

Diecisiete jugadores del CTM Mos viajarán dentro de diez días a Zaragoza para participar en el Campeonato de España de tenis de mesa. Seis de ellos competirán en modalidades adaptadas, en silla de ruedas o a pie. Ningún otro club de todo el estado supera esa cifra. Entre los debutantes figuran Micaela Passos y Mateo Sousa, que serán los más jóvenes de sus respectivas clases

Componentes del CTM Mos que acuden al Campeonato de España.

Componentes del CTM Mos que acuden al Campeonato de España. / José López

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Micaela Passos, Mica, nació en 2011 afectada por una enfermedad rara, que aún no se le ha diagnosticado con exactitud. Sí se ha dilucidado que porta un gen relacionado con la distrofia muscular Emery-Dreyfuss de tipo 4. Con el crecimiento, además, a la pequeña se le había manifestado una pronunciada escoliosis, que comprometía su calidad de vida e incluso amenazaba con aplastar sus órganos. Los especialistas del madrileño Gregorio Marañón decidieron fijarle la columna. Intervenida con éxito, el problema surgió al intentar retirar la intubación. La rigidez que atenaza a Mica lo impidió en tres ocasiones a lo largo de varios días. Acabó ingresada durante dos meses en la UCI pero «siempre risueña, con una sonrisa pese a la incomodidad», relata su madre, Isabel.

Mica, cuando recobró las fuerzas suficientes para pasear, reclamó enseguida que la acompañasen a la terraza del hospital. Se había enterado de que allí se había instalado una mesa de pimpón. Médicos y enfermeros ejercieron de espárrines. «Ponía a entrenar a todo el mundo», relata Isabel. Han colaborado, quizá sin saberlo, en un pequeño hito del deporte gallego. La tudense va a estrenarse en el Campeonato de España de tenis de mesa, que se celebra en Zaragoza del 20 de junio al 5 de julio. Uno de los diecisiete jugadores del CTM Mos que acudirán. Media docena, como la propia Mica, en categorías adaptadas.

Martina Sande, Sofía Freiría, Samuel Rodríguez y Micaela Passos.

Martina Sande, Sofía Freiría, Samuel Rodríguez y Micaela Passos. / José López

Ningún otro club supera esa exhibición de diversidad. Sólo el equipo que presenta la Fundación Medular de Madrid lo iguala. Ésta, por su origen específico. El CTM Mos, por vocación de su fundador, Samuel Pereiro. De 47 miembros, una decena presenta algún tipo de discapacidad. «Empezamos a competir en 2021 con Iván Pombo y sólo un lustro después irán seis. Estamos muy contentos», expresa Pereiro.

Pombo, que acaba de lograr la medalla de bronce en la Copa de España de boccia con el Tamiar vigués, no participa en esta ocasión. Junto a Mica se han registrado, en silla, Samu Rodríguez, ex del Amfiv y de la selección española de baloncesto, que este año ha cambiado de deporte; Sofía Freiría, que ya quedó tercera en 2025, y Martina Sande, astro refulgente, número 4 en el escalafón mundial sub 23 y 13ª en el general. En la competición a pie tomarán parte José Mario González, actual campeón gallego, y Mateo Sousa. Cada uno, en la categoría que se les adjudique según su movilidad, de menor a mayor; 1-5 en silla y 6-10 a pie.

«En principio vamos en busca de tres medallas», determina Pereiro, que ha ido enriqueciendo sus conocimientos específicos desde aquellos tiempos iniciales, de inventiva, en que a Pombo le ataba la raqueta a su frágil mano. «Además de los ajustes físicos, en el tenis de mesa adaptado aumenta muchísimo el nivel táctico». Sande, en clase 4, y Freiría, en clase 5, se cuentan entre las favoritas al podio. E igual como pareja de dobles. Mica está pendiente de calificación. «Si es clase 1, que es lo que creemos, también tendría posibilidades».

Ponerse retos

Independientemente de dónde la ubiquen, Mica será la más joven del cuadro. Le sucede también a Mateo Sousa. De 2015, sufre una neuropatía periférica que lo ha etiquetado en la clase 6. «El tenis de mesa le encanta. Es un deporte muy completo que le ayuda a trabajar la coordinación, los reflejos, el equilibrio y la capacidad de reacción», enumera su madre, Iria. «A Mateo le gusta entrenar, competir, aprender cosas nuevas y ponerse retos para seguir mejorando». El niño afronta con esa misma ilusión el viaje a Zaragoza. «Para él es una oportunidad de jugar contra gente de toda España y vivir un campeonato diferente a los habituales».

«Me encanta ser del CTM Mos. Me divierto mucho y estoy con mis amigos», exclama Mateo. Pereiro celebra haber construido un hábitat en el que conviven personas de biografías y condiciones tan variadas. «Nos enriquece a todos», valora el técnico. «Los niños dejan de ver a alguien en silla para fijarse en la persona. Aprenden que no son diferentes a ellos. Me pasó con Sofía en la selección gallega, con otros que no estaban tan acostumbrados. En nuestros entrenamientos, en cambio, siempre coinciden dos o tres jugadores en silla con cuatro o cinco sin discapacidad».

Mario González y Mateo Sousa.

Mario González y Mateo Sousa. / José López

Mica ha sufrido en otras actividades las miradas de reojo, los cuchicheos, el aislamiento. «Siempre le gustó muchísimo el deporte, sobre todo el fútbol, pero era un poco peligroso para ella. Luego practicó bádminton y estuvo varios años pero siempre con problemas. Los demás no la respetaban. Sufrió bastante», recuerda Isabel.

Aún le sucede hoy, según ella misma cuenta, aunque fuera de los muros del Centro Always, donde el CTM Mos se radica. «La gente, cuando le digo que practico pimpón, a veces no lo toma en serio». Cualquiera de esos prejuicios se disiparían si conociesen lo que Mica sintetiza: «Estoy toda la semana esperando a que sea jueves para ir a entrenar. El pimpón es mi felicidad».

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