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Balonmano

El Guardés celebra y cavila

El club combina la alegría por la conquista de la European Cup con la incertidumbre sobre su futuro, con la retirada de Mecalia como patrocinador principal

Lluvia de confeti en A Sangriña.

Lluvia de confeti en A Sangriña. / Marta G. Brea

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

El presidente del Atlético Guardés, Jesús López, ya pasada la medianoche del domingo, contemplaba a sus jugadoras encaramadas al Monumento ó Mariñeiro o chapoteando en la fuente. Desde cierta distancia, con el gesto austero que le es propio, satisfecho pero envuelto en sus inevitables cavilaciones. Mientras, en A Sangriña, otros miembros del club se afanaban en recoger el confeti que alfombraba la cancha. «Un par de días de felicidad y a pensar en el futuro», resume el mandatario. Subvenciones, patrocinios, relevos generacionales, dudas competitivas... La European Cup, primer título continental del balonmano gallego, quizá como colofón de una época. «Hay que ver si se sale o no, si se juega en Europa... Espero que todo tenga solución».

«Ó mellor hai que esperar uns anos para volver a ver algo así», dictaminaba el sabio Víctor García, Pillo. Se refiere al cambio de ciclo que afrontan en A Guarda y en O Porriño, que acarició su propio título continental en 2025. Hay mudanza en los banquillos y en las plantillas. Y en el caso guardés, la salida de escena de Mecalia. José Manuel Silva, predecesor de López en la presidencia, posteriormente gerente del club y siempre su principal sostén financiero desde su empresa, ha anunciado por escrito que su mecenazgo concluye.

A Silva intentan convencerlo de que al menos «siga apoyando algo», pero López asume: «Hay que buscar un patrocinador principal. Lo veo bastante complicado». Silva posibilitaba «de su bolsillo», por ejemplo, los planes de pago a los proveedores mientras no se ejecutaban las subvenciones, muchas de las cuales se entregan a temporada vencida. «Todavía no hemos cobrado algunas», confirma el presidente.

Cuestión de plazos y cantidades. El Atlético Guardés ha manejado un presupuesto de entre 580.000 y 600.000 euros. El Concello aporta 40.000; la Deputación, 60.000; la Xunta, 70.000. «Yo no quiero cobrar mogollón ni que sólo trabajemos con subvenciones públicas, pero que me ayuden como a otros deportes; por ejemplo, el fútbol». Menciona López que compiten con rivales como Bera Bera, que de la Diputación Foral de Guipuzcoa ingresa 400.000 euros. «Necesitamos un apoyo institucional, seguro». Aprovechando la presencia de políticos en la final, se han producido algunos contactos: «Pienso que hay buena voluntad».

El futuro de la junta gestora

El propio Jesús López y sus directivos están en teoría afectados por la provisionalidad. Dimitieron como junta gestora a mediados de abril para abrir el proceso electoral. Cumplido el plazo, no se han presentado candidaturas. «O nos volvemos a hacer cargo o el club desaparece», se resigna. «Lo estoy pensando. En la directiva somos pocos y valientes. Unos locos del balonmano. A lo mejor tengo que apartarme. He luchado durante 14 años y no puedo más».

Sentimientos, en suma, «contradictorios» justo tras haber añadido este título al liguero de 2017. «Hay personas que ayudan de manera oculta al club, que son invisibles. Por ellos me dan ganas de seguir. Hacen posible el sueño que tenemos en este pueblecito. Y es muy bonito ver A Sangriña como el domingo, con un ambiente increíble. Tenemos la mejor afición de España. Pero muchos no saben el trabajo que hay detrás, la búsqueda de dinero...».

Celebración en A Sangriña.

Celebración en A Sangriña. / Marta G. Brea

La incertidumbre no puede paralizar al Atlético Guardés en el mercado. José Ignacio Prades, cuya familia siempre siguió residiendo en la localidad, retorna al banquillo. Han renovado Cacheda, Palomo o Cifuentes. Se ha fichado a Solla o Marín. «La plantilla está casi hecha. Hay negociaciones y alguna jugadora ha recibido ofertas muy grandes. Asumimos compromisos y no sé qué hacer de mi vida. Hay que cumplir».

Elogia a sus jugadoras, «que se dedican al deporte que aman malamente por el pan. Me gustaría darles algo digno, pagarles más, pero el Guardés no puede. Sé que suena a que siempre estoy diciendo lo mismo, pero quiero que la gente se dé cuenta de hace falta ayudar al club».

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