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Voleibol

Alba de un mundo mejor: sin fronteras de edad y género

Alejandro Díaz, de 16 años, debutará hoy en cadete femenino del circuito gallego de volei playa. El joven monfortino, con trastorno del espectro autista, disfruta de una licencia especial que permite encuadrarlo en la categoría que mejor se adapta a sus condiciones. Su pareja será la viguesa Alba Fortes, hija del gran promotor de este avance social

Jorge y Alba Fortes, con Alejandro.

Jorge y Alba Fortes, con Alejandro.

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

«Jugamos todos, ganamos todos», repite Jorge Fortes, anunciando su apostolado. Han ganado Iván, Mateo, Roi, Luis, Robert, Christian, Pedro, Noa, Hugo... Más de veinte niños y jóvenes para quienes Fortes ha ido consiguiendo, desde 2019, licencias especiales que se adecúen a sus condiciones y les permitan practicar deporte. La secuencia feliz se inició con un Álex en fútbol y se prolonga con un Alejandro en voleibol. Este último, adolescente monfortino, se convertira hoy en el primer chico que disputa una competición femenina como miembro del Volei Praia Vigo. Otro obstáculo que se derriba, dejando el camino abierto a su estela.

En esencia, Fortes ha logrado que ciertas maquinarias federativas flexibilicen sus categorías de edad ante casuísticas que lo jusfifiquen. Como con aquel Álex; un chico con 47 % de discapacidad intelectual, déficit visual, TDH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y TEA (trastorno del espectro autista). Aunque de categoría infantil por edad, él quería seguir jugando con sus compañeros de clase, aún benjamines. Fortes convenció a la Federación Gallega de Fútbol de que crease la licencia PDA (persona discapacitada autorizada), de la que después se han beneficiado otros. Han superado la cincuentena en fútbol y fútbol sala.

Fortes conoció a Alejandro Díaz años después, en 2022, cuando se trasladó a Monforte por trabajo. Su labor se había difundido y varias familias reclamaron su ayuda. La de Alejandro le reveló que al chiquillo, de 13 años entonces y con TEA, le entusiasmaba el voleibol. En este caso, no bastaba con una simple adaptación de edades a sus características físicas e intelectuales. «A alguien como él le resultaba muy difícil integrarse en un grupo». En octubre de 2023 consiguieron que la Federación Española tramitase la primera licencia nacional que posibilitaba a un niño militar en una estructura femenina. Alejandro se enroló en el alevín B del C.V. Ribeira Sacra. «Rompimos dos barreras, la de la discapacidad y la del género», resume Fortes. «Un hito».

Jugadoras de Ribeira Sacra y Vigo, con Alejandro y Fortes, calentando antes de iniciar el partido, en 2023.

Jugadoras de Ribeira Sacra y Vigo, con Alejandro y Fortes, calentando antes de iniciar el partido, en 2023. / FDV

El mentor ha mantenido un contacto constante con Alejandro desde ese momento. Supo así que esta temporada, ya en el Infantil B, aunque seguía entrenándose, apenas había disputado dos encuentros. «Necesita una conexión y una confianza con su entrenador que no se ha dado», explica. «Antes de que abandonase definitivamente la competición, le hemos brindado la posibilidad de jugar con mi hija Alba».

Alba ha compartido desde siempre el proyecto de su padre, ayudándole en sus actividades. Y en el caso concreto de Alejandro «han generado una conexión especial». Gracias al voleibol, Alejandro empezó a ingerir alimentos sólidos a los 13 años. Y fue de la mano de Alba, teniendo ya 15, que probó su primer helado.

Alba, en fin, se ha ofrecido como socia ideal de Alejandro en una modalidad de parejas. Ella y Fortes han encontrado todos los aliados que necesitaban en su plan. La Federación Gallega de Voleibol lo ha permitido. El Volei Praia Vigo, entidad con 281 jugadores, al que pertenece la joven, «se ha mostrado encantado». Y esa misma actitud han tenido el Ourense y el Lóstrego de Oleiros, que hoy participarán en el cuadro cadete femenino de la prueba del circuito gallego que se disputa sobre la arena de Oira, a orillas del Miño.

Alba y Alejandro, sus limitaciones aparte, apenas han podido ejercitarse juntos. Ella ya había sumado 56 puntos con otras parejas en el escalafón –los dos clubes mejor clasificados acudirán al Campeonato de España–. Alejandro arranca de cero. A nadie le duele el sacrificio. «Para mi hija es mucho más importante jugar con Alejandro para incluirlo en la práctica deportiva que intentar ganar partidos. Valora más lo humano y la felicidad que nos transmiten Alejandro y su familia que competir, entre comillas», se enorgullece Jorge, sabiendo que el mundo amanecerá hoy, por Alba, un pellizco mejor.

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