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Balonmano-División de Honor Femenina

Una pequeña heroicidad: el Orbe Zendal planta cara al Bera Bera

Más que digna actuación de las porriñesas ante el todopoderoso Bera Bera (28-34)

Zsembery exhibió su mejor versión y anotó catorce goles

Isma agotó su catálogo táctico para compensar el estado de Bono

Prelchi, en seis metros.

Prelchi, en seis metros. / Alba Villar

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

CONSERVAS ORBE ZENDAL: Adriana Mallo (2 ), Ekaterina Zhukova (5), Carolina Bon, Juliana Nunes Santos, Alicia Campo, Iria Benaches, Isabela Rodrigues, Julia Maria Pestana, Viktoria Zsembery (14), Bruna Ribeiro (3), Ana Belen Palomin, Aroa Fernandez, Adriana Rial (2), Isis Moreno, Carmen Prelchi (1), Ugazi Manterola (1).

SUPER AMARA BERA BERA: Nicole Wiggins, Elba Ávarez (8), Eszter Ogonovszky (3), Laura Hernández (2), Lisanne Kruijswijk (1), Maitane Echeverria (5), Elke Karsten (4), Elena Amores (2), Anne Erauskin (2), Micaela Rodrigues (2), Giuliana Gavilán (2), Lucía Prades, Carmen Arroyo (1), Haizea Urretabizkaia, Elene Fresco.

PARCIALES: 0-1, 1-4, 4-8, 6-9, 7-13, 11-16 (descanso), 15-18, 18-21, 2023, 23-26, 24-28, 28-32

ÁRBITROS: Raúl Oyartzun y Aritz Zaragueta. Excluyeron a la local Prelchi y a las visitantes Ogonovszky, Karsten, Rodrigues, Gavián y Arroyo (2).

La épica deportiva narra las victorias imposibles o las derrotas gloriosas, de último instante. Rara vez se ocupa de la heroicidad cotidiana de ofrecer lo mejor y exigirse el máximo, a sabiendas de que no alcanza. El Conservas Orbe Zendal ha perdido 28-32 con el Bera Bera. Un rival no sólo Súper en el Amara, sino en su confección. Reciente campeón de Copa de la Reina y ganador de diez de los últimos trece títulos ligueros, cabalga hacia el undécimo ya libre de las ataduras europeas. Conociendo la superioridad del rival y su maltrecho estado, el Orbe Zendal se despidió de su gente igual que había comparecido. Consciente del adiós pero no resignado. Inferior pero no indigno. Agotándose en lo físico y lo táctico. Convirtiendo cada ataque y cada defensa en un demostración de pasión y oficio. Valiente en el instante y en la tarea de mantenerse en pie tanto como se pueda. Mirando a la muerte, en suma, cara a cara, sin nada que reprocharse de lo vivido.

Al Orbe Zendal, al estado de su cuerpo y de su alma, hay que radiografiarlo en el hombro de Caro Bono. No anotó la central. No lanzó. Movía el brazo lo justo e imprescindible para proporcionar algún pase. Hubiera podido borrarse, y con justificación médica, la internacional argentina, que ya ha anunciado su marcha. Prefirió exprimirse, a sabiendas de que le aguardaba una tarea imposible. Jugó poco pero cada uno de sus segundos ha glorificado aún más su memoria en O Porriño.

Privado prácticamente de Bono, principal anotadora y cerebro, la pieza más importante, el equipo se confió al corazón que alienta su espíritu y a la pizarra de Isma Martínez que ha enriquecido su fórmula. El entrenador morracense ha reinventado el balonmano a su manera y en gran medida por necesidad. Como cuando el juego se dirimía once contra once sobre un campo de fútbol, en aquellos partidos de los años cuarenta en Santa Irene. Como cuando el Octavio logró un ascenso en los setenta defendiendo hombre a hombre a toda cancha durante los sesenta minutos. Como en cada adaptación a la evolución de las reglas. Isma ordenó defensas en 6.0 y 5.1. Atacó con seis y con siete. Con dos y tres pivotes, restando extremos y primeras líneas. No por enumeración de combinaciones y permutas. Todo estaba ensayado, calibrado, planeado.

Isma Martínez.

Isma Martínez. / Alba Villar

Las variaciones tácticas y la irrupción de la mejor versión de Zsembery, tras desempeñar un papel secundario durante toda la temporada, explica el 28-32 final, que es en realidad un triunfo. El Bera Bera, liderado por la viguesa Elba Álvarez, que está asomándose a una madurez espléndida, amenazó con anticipar la sentencia (1-6). La profundidad de la plantilla y la fluidez de su ataque permitía a las vascas endurecer más la defensa. El Orbe Zendal no pudo frenar los ataques visitantes en primera y segunda oleada. Se le puede afear que no aprovechase mejor las superioridades (seis exclusiones por una). La rentabilidad se nubla cuando se juega tan al límite las fuerzas. Las porriñesas siempre vislumbraron a las donostiarras al alcance de sus dedos, sin posibilidad de aferrarlas.

Zsembery lanza a puerta.

Zsembery lanza a puerta. / Alba Villar

Sólo un milagro, de los mayores que el deporte español haya contemplado, puede permitir al Orbe Zendal sorprender al Bera Bera en el José Antonio Gasca el próximo sábado (19:00). Un ciclo concluye. Será, en el peor de los casos, con el equipo louriñés habiendo disputado sus segundas semifinales ligueras. Habiéndose quedado quizá a un par de minutos del título de la EHF European Cup. Sin nada que echarse en cara en el espejo y con tanta alegría repartida en las albúmenes de fotos que la afición repasará. Qué época tan extraordinaria.

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