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Balonmano

Tu reino no es de este mundo

El Mecalia compite hasta el límite en la final de la Copa con el todopoderoso anfitrión Bera Bera y se centra ahora en Europa

La plantilla del Mecalia posa con los aficionados guardeses. | J. L. RECIO

La plantilla del Mecalia posa con los aficionados guardeses. | J. L. RECIO

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

26 - Super Amara Bera Bera: Prades, Wigins -porteras-, Amores (1), Arroyo (5), Elba Álvarez (7, 5p), Rodrigues (1), Etxeberria (3), Laura Hernández, Ogonovszki (3), Kruijswik, Elke Karsten (2), Erauskin (1), Gavilán (3), Ishikawa, Urretavizcaya, Fresco.

21 - Mecalia Atlético Guardés: Mínguez, Balzinc -porteras-, Mendoza, Hauptman (3), Sempere, Cacheda (1), Téllez (5), Palomo (1), Serrano, Castro, María Sancha (5, 2p), Ramos (5), Elena Martínez, Cifuentes, Gil, Portillo (1).

Marcadores cada cinco minutos: 1-1; 1-1; 5-3; 7-4; 9-7; 11-7- descanso- 15-9; 16-12; 18-15; 22-18; 25-20; 26-21.

Árbitros: Alejandro Hoz y Axel Riloba. Excluyeron a Amores (2), Gavilán, Fresco, Etxeberria, Ogonovszki, Arroyo y Sancha.

Incidencias: 4.872 personas asistieron al encuentro final de la Copa de la Reina disputado en el pabellón Illumbe.

Eran gigantes y no molinos. El Mecalia Guardés, dios lo guarde, no pudo coronar la montaña más escarpada. El Bera Bera, campeón en diez ocasiones y de las tres anteriores, amén de diez de las últimas trece ligas, anfitrión para más señas, ha conquistado la Copa de la Reina. La superioridad donostiarra en escenario, presupuesto y amplitud de plantilla decidió como cualquier ley inexorable de la naturaleza. Al Mecalia, que quiso volar, lo aplastó la gravedad terráquea. Su reino, paradójicamente, trasciende este mundo. La gloria lo aguarda en esa final de la EHF European Cup cuya ida disputará dentro de siete días en casa del Iuventa Michalovce eslovaco. Su esperanza y su consuelo.

Ánimos desde el banquillo. | J. L. RECIO

Ánimos desde el banquillo. | J. L. RECIO

Nadie renunció al intento. Ni en Illunbe, donde resonaban los tambores guardeses, ni en A Sangriña o en cualquier hogar del Baixo Miño azotado por el viento. El partido, de hecho, se dirimió durante cierto tiempo en las coordenadas que le interesaba a Ana Seabra: combinaciones masticadas, anotación escasa, juego más a ras que al cielo. El Mecalia, ensanchándose hasta Ania Ramos en el extremo, mandó en un arranque de prevención y miedo (2-3).

Hinchas gallegos, en Illunbe. | J. L. RECIO

Hinchas gallegos, en Illunbe. | J. L. RECIO

Balzinc se lo dio, Prades se lo quitó, benditas o malditas sean las porteras según sople el viento. El Mecalia, aupado por su francesa en semifinales, se encontró con la petrerí en la final. Los detalles pavimentan su infierno: faltas en ataque, pérdidas y, sobre todo, situaciones desperdiciadas igual que ante el Conservas Orbe Zendal en los cuartos ligueros. El Bera Bera se estabilizó en el manejo desde el 8-4 al 11-7 al descanso.

No claudicó el Mecalia ni sacó la calculadora. Su esencia es la contraria. Cierto que el ritmo se aceleró en la reanudación, favoreciendo en teoría a las locales. Pero las visitantes, siempre con Cacheda y Sancha al timón, y al final con Lorena Téllez en el impacto, fueron rascando exclusiones –siete por una, en el cómputo final– al 6.0 donostiarra. Tres encadenadas, dos solapándose, alentaron la escalada del 15-9 al 16-14 que parecía inaugurar otra final.

La viguesa Elba

Ana Seabra ya había explorado sus ricos recursos tácticos en ese momento, como un siete contra seis de rentabilidad puntual y desgaste formulario. Contra cualquier otro adversario habría tenido mayor efecto. El Bera Bera posee demasiadas herramientas, como los latigazos de Arroyo desde once metros. Y la perfección de Elba Álvarez desde los siete (5/5). Dirán que zamorana en Zamora, donde creció, y ella misma, sin negarlo, se dice viguesa. Aunque abandonó esa cuna con cinco años, sigue visitando con frecuencia el mar que añora. En Elba se refugiaron sus compañeras cada vez que el brazo les tembló.

Las últimas opciones del Mecalia se agotaron con el cuarto gol de Téllez (20-17). Influyó el cansancio. El Mecalia, antes que dolerse de los golpes contrarios, jugó al contragol. Y con su rival abriendo la defensa, encontró a Giuliana Gavilán sobre el alambre del funambulista para completar la tarea. El Bera Bera manda en España y sólo la ambición europea contiene su imperio mientras le dura; hasta cuartos de la European League, ante el Blomberg-Lippe, esta temporada. Ese reino allende la frontera aún no les pertenece. Es al que aspira el Mecalia Guardés, que dentro de siete días visitará al Michalovce en busca de un territorio que reclamar como suyo.

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