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Balonmano / Copa de la Reina

El Guardés agiganta su sueño

El equipo gallego se jugará el título hoy (13:30 horas) ante el Bera Bera tras imponerse al Rocasa en una semifinal resuelta en la prórroga | La colosal actuación de la francesa Balzinc resultó determinante

Las jugadoras del Mecalia Guardés celebran su victoria a la conclusión del partido. | RFEBM

Las jugadoras del Mecalia Guardés celebran su victoria a la conclusión del partido. | RFEBM

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Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

20 Rocasa Gran Canaria (9+11): Linnea Sundholm (3), Almudena Rodríguez (1), Martina Lang (4), Larissa da Silva (2), Lulu Guerra (p.), Victoria Correia, Silvia Navarro (p.), Ruth Artiles, Francieli Söthe (1), María Zaldua (4), Yassira Ramírez, Ana Medina, María González (2) y Eider Poles (3).

24 Mecalia Atlético Guardés (10+13): Sabina Mínguez (p.), África Sempere, Jazmín Mendoza (2), Blazka Hauptman (4), Lorena Téllez (3), Cecilia Cacheda (3), María Palomo (3), Rosane Serrano, Elena Martínez (3), Cristina Cifuentes, Carme Castro (2), Nerea Gil, Ariana Portillo, María Sancha (3), Ania Ramos (1), Amandine Balzinc (p.).

Marcador cada cinco minutos: 0-2, 2-2, 3-6, 5-6, 7-7, 8-9, 10-11, 12-12, 14-13, 14-15, 14-18, 18-18 (final), 19-21, 20-24.

El Mecalia Guardés regresa cuatro años después a una final de Copa. Hoy tendrá la oportunidad de sumar su primer título ante el Bera Bera después de sobrevivir a una apasionante semifinal ante el Rocasa que se resolvió en la prórroga a la que se llegó con una jugada tan extraña como polémica y que estuvo a punto de hundirlo todo. Pero justo entonces, cuando lo normal era caerse en pedazos, el Guardés emergió para llevarse el partido y abrir las puertas de un nuevo sueño.

Balzinc, la mejor del partido, es abrazada por Sabina Míguez. | RFEBM

Balzinc, la mejor del partido, es abrazada por Sabina Míguez. / RFEBM

El partido hay que contarlo por el final que solo se le hubiera ocurrido a un guionista loco. El Guardés tenía la clasificación en el bolsillo tras un segundo tiempo inexplicable de Balznic. La francesa desquició durante un cuarto de hora al Rocasa que se había puesto 14-12 coincidiendo con los minutos en los que mejor había fluido su ataque. Pero entonces se encontraron con un gigante al que se le multiplicaron las manos. El equipo canario tuvo media media docena de situaciones en seis metros que eran verdaderas ejecuciones. En todas ellas el instinto de Balznic y sus reflejos se impusieron a la lanzadora. A la francesa le entraba la risa. Con su portería tapiada, el Mecalia Guardés fue haciendo camino. Igualó el partido de la mano de Hauptman y acabó por ponerse por delante. El parcial de 0-6 llevó el partido a un 14-18 con menos de cinco minutos por jugar. Los aficionados desplazados a San Sebastián ya estaban enviando mensajes a casa para confirmar que la estancia en el País Vasco duraría una noche más.

Con la clasificación en el bolsillo el Guardés cometió los errores que no debía y el Rocasa redujo diferencias tras vencer el pánico a Balznic. Pero el 16-18 con dos minutos por jugar y una exclusión del Rocasa que jugaría en inferioridad hasta el pitido final. El Guardés se empeñó en dar razones para creer al Rocasa que se puso a un gol con medio minuto por jugar que fueron veinte segundos cuando se fueron al tiempo muerto. Se trataba de no enredarse, de estirar la posesión y dejar que aquello terminase. Cacheda lo dijo en el corrillo: «Nada de sabotajes». Palabras premonitorias las suyas. La sinrazón llevaba a la cancha. El Guardés provocó una falta y volvió a sacar con seis segundos por delante, apuró y el árbitro pitó pasivo. En ese momento Carme Castro, de forma seguramente involuntaria, retuvo apenas un instante la pelota y su cuerpo, empujado por una contraria, se quedó encima de la pelota. Era el último segundo de partido. Los árbitros señalaron el maldito sabotaje, sobre el que Cacheda había advertido. Roja y penalti con el reloj a cero. Un desenlace kafkiano. Eider Poles anotó desde los siete metros para sellar el 18-18 y llevar el partido a la prórroga.

El drama para el Mecalia Guardés parecía escrito. Solo había que ver las caras de muchas de sus jugadoras. Pero en ese momento al Rocasa le faltóa frialdad para explotar su ventaja anímica y al Guardés le salió el carácter que siempre ha mostrado este equipo. Su tiempo extra fue inmaculado. Otra vez Balznic apareció en escena y el Mecalia recuperó algo parecido a su mejor versión para encontrar el camino a la portería. El Rocasa no tuvo opción ni de meterse en la pelea. Su oportunidad había volado. Primero se la negó Balzinc y luego fue la impresionante recomposición que el equipo experimentó tras recibir el mazazo de ese empate tras el «sabotaje». Hasta entonces la semifinal había sido un intercambio intermitente de dos equipos que sabían que todo se iba a jugar en los mnutos finales, pero no imaginaban cómo. Hoy el Guardés buscará el título (13:30 horas, Teledeporte) contra el Bera Bera su primera Copa de la Reina. El sueño otra vez a un simple paso.

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