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Automovilismo

De cuna y cuneta

Manuel y Pablo Baqueiro se aficionaron al automovilismo desde su más tierna infancia gracia a sus padres. Manuel compite desde hace varios años en rallies gallegos y desde ahora podrá hacerlo, como deseaba, con su hermano pequeño a su lado. «Puta cuneta», se llama su equipo y este domingo presentan su nuevo coche

Manuel y Pablo Baqueiro, en su taller, preparando el vehículo (en blanco y negro para ocultar el color hasta la presentación del domingo).

Manuel y Pablo Baqueiro, en su taller, preparando el vehículo (en blanco y negro para ocultar el color hasta la presentación del domingo). / Alba Villar

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

–¡Ostras, puta cuneta!

A Pablo Baqueiro «le salió del alma», recuerda su hermano, Manuel. Pablo tenía apenas ocho o nueve años. Había acudido como tantas veces a un rally, junto a su familia, y uno de los participantes se había salido de la carretera delante de él. «Puta cuneta», se oyó y aunque sus padres se lo reprocharon, la expresión se ha convertido en la marca del clan. Manuel y Pablo, hoy de 23 y 17 años, presentan este domingo, en Fragoselo, su nuevo coche. Sobre el parabrisas exhibirán el nombre del equipo: Puta Cuneta Competición. «Así nos conocen por ahí adelante».

Manuel y Pablo han heredado la pasión automovilística de sus progenitores, Juan Manuel y Mariflor. «Han andado toda la vida en los rallies como asistentes o espectadores. Ellos nos metieron el vicio desde que nacimos», condensa el mayor. Un legado del que sentirse orgullosos y que retribuir. En julio de 2024, con motivo de sus bodas de plata, Manuel les regaló la inscripción en la poiense Subida á Escusa.

Juan Manuel y Mariflor antaño llevaban de la mano y ahora acompañan a sus retoños a las carreras. Para Manuel y Pablo resultó natural traspasar pronto la frontera entre el arcén y el asfalto. «Empezamos con las carrilanas, con los deportes de inercia», relata Manuel, que siempre supo a qué se dedicaría y en qué emplearía sus primeros sueldos. Cuando concluyó la ESO cursó el ciclo de Carrocería –Electromecánica era su otra opción–. Al concluir se puso a trabajar de chapista. «Y con mis ahorros me compré mi primer coche».

Aquel Clío le costó 5.000 euros. Compitió con él durante tres temporadas en el Campeonato Xunta de Galicia de Rallymix y en un par de ediciones del Rías Baixas, ya incluido en el Supercampeonato de España. Nunca se olvida el volante que se empuña con las manos aún tiernas. A Manuel y a aquel Clío no los separó el amor, sino la carretera. Durante un tramo del Rallymix de Tomiño, hace dos años, volcó en una curva. «El coche quedó doblado, inservible. No valía para nada», describe.

Lesión en un codo

También él sufrió desperfectos; una lesión en el nervio del codo que lo mantuvo cuatro meses de baja –su copiloto, Brian Garrido, salió indemne–. El percance, el más grave que ha sufrido hasta el momento, no ha atenuado su entusiasmo ni le ha provocado miedo. «Al contrario, volví con más ganas aún de seguir corriendo».

Corría Manuel, que para la pasada temporada montó un Citroën Saxo, y a la vez esperaba a Pablo. Porque el asiento de al lado, por el que han ido desfilando especialistas como Álex Alonso, Sandra Amaro, Diego Creu o José Carlos Maquieira además de Garrido, siempre ha estado reservado de alguna manera su hermano pequeño. «Y ahora que ya ha cumplido la edad reglamentaria, le ayudo a cumplir su propio sueño y empezamos los dos juntos», culmina.

Pablo y Manu Baqueiro, en su nuevo coche (en blanco y negro para ocultar el color hasta la presentación del sábado).

Pablo y Manu Baqueiro, en su nuevo coche (en blanco y negro para ocultar el color hasta la presentación del domingo). / Alba Villar

La química, aunque se les supone por genética y vivencias, se debe acompañar con técnica y en ese empeño están. «Vamos practicando poco a poco cómo tiene que coger notas y así», revela Manuel. Van a calibrar sus progresos en una montura que es al mismo tiempo vieja y nueva. Como habían conservado piezas de aquel Clío accidentado, los hermanos Baqueiro han retornado a esa marca. El descubrimiento de los colores se reserva para esa presentación sabatina. El coche estará expuesto en el Torreiro de San Sebastián de 11.00 a 21.00.

Cuatro son las pruebas en las que competirán: Rallymix de Tomiño, Subida a Oia y, a final de año, los rallymix de Cuntis y Barbadás. El proyecto les ha supuesto un presupuesto que ronda los 6.000 euros. «Correr son muchos gastos», lamenta Manuel, que agradece el apoyo de «familia de Beade, amigos y patrocinadores». De su bolsillo pondrá lo que falte. «Es caro pero luego llegas a la ceremonia de salida o ves a tu gente en los tramos, animando, y eso lo compensa por mucho dinero que valga». Y con el regalo añadido de «vivir la experiencia con Pablo», aunque sea anhelando que esta vez exclame:

–Bendita meta.

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