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In memoriam

Gabi

Ben Modo fue un pivote con un estilo de juego totalmente diferente y rompedor con el instaurado estereotipo de un pivote grande, fuerte, tosco y estático

Su estilo ayudó a introducir variables técnico-tácticas que hasta ese momento no se utilizaban.

Gabi Ben Modo, durante un partido con el Chapela.

Gabi Ben Modo, durante un partido con el Chapela.

Víctor García Pillo

Vigo

Uno que ya peina canas sufre con especial sensibilidad el fallecimiento de alguien más joven, al que ha visto crecer personal y deportivamente. Gabi convivió con el balonmano desde temprana edad tratando de seguir los pasos de su hermano Juan Carlos, otro fantástico jugador que militó en las filas de la SD Teucro, BM Málaga, Teka Cantabria, Balonmano Gáldar y algún otro equipo más que sin duda se me escapará.

Gabi inició su actividad deportiva siendo estudiante en el Colegio Atlántico de Pontevedra bajo la batuta de otro mito del balonmano pontevedrés recientemente fallecido, Paulino Martín.

En esa época sus fantásticas condiciones físicas le permitían compaginar el balonmano con otros deportes llegando a ser campeón gallego de natación, no recuerdo exactamente en qué categoría. Ya en etapas de especialización, aunque su mayor aportación era en el puesto de pivote, su capacidad funcional y motora le permitía alternar con cualquier otro puesto específico del juego.

Pronto la incesante «terquedad» de Paulino hizo que se decantara en exclusiva por el balonmano y a partir de ahí todo fue una progresión imparable que continuó en el Saint Patrick (otro autentico vivero de jóvenes balonmanistas) que por entonces dirigía Ángel Magdaleno. Su proceso de formación concluyo en categoría juvenil, etapa ya de cierta exigencia, en el Colegio del Sagrado Corazón, con otro histórico entrenador, desgraciadamente también fallecido: Julio Latas.

Una vez finalizada su etapa juvenil dio el salto a categoría nacional fichando por el Maristas de Málaga como paso previo a su reincorporación definitiva al balonmano profesional gallego, Inicialmente a la SD Teucro, equipo con el que llegó a jugar competición europea con el Electromos húngaro, de la mano de Fran Teixeira compartiendo vestuario con auténticas estrellas mundiales de nuestro deporte como Hombrados, Rajic, Peric, Stafanovic, Juan Domínguez etc.

Con posterioridad de la mano de Fran jugó varias temporadas en Academia Octavio y BM Chapela para volver de nuevo a la SD Teucro en sus últimos años como jugador.

Gabi fue un pivote con un estilo de juego totalmente diferente y rompedor con el instaurado estereotipo de un pivote grande y fuerte, tosco, estático, dedicado casi en exclusiva a «perturbar» el trabajo defensivo del rival con bloqueos o pantallas para facilitar lanzamientos de primera línea en posiciones cómodas. A pesar por su corpulencia podía perfectamente «acomodarse» a ese modelo de juego, Gabi, era un pivote brillante y de recursos con gran movilidad, buena inteligencia táctica y visión de juego, una importante capacidad de desmarque y ocupación de espacios. Todo este conjunto de facultades tenía su culminación en una portentosa capacidad de recepción con oposición, incluso a una sola mano.

Vamos, un desatascador de libro, una autentica «mina» cuando jugaba acompañado de una primera línea con capacidad y calidad para hacerle llegar balones.

Junto a otros pivotes de esa época como Dragan Skribic e incluso un poco más tarde Rolando Urios introdujeron variables técnico-tácticas que hasta ese momento no se utilizaban.

En la época dorada e irrepetible de nuestra Asobal en la que competían los mejores jugadores del mundo, a pesar de ser un pivote con poca participación defensiva, Gabi estaba cada temporada en el olimpo de los más valorados.

En definitiva, se nos ha ido prematuramente uno de los estandartes de la época dorada de nuestro balonmano que debe estar en nuestro recuerdo para consuelo de Magdalena, Malena y Daniela.

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