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Balonmano

Galicia llora a Gabi Ben Modo, su pivote artista

El legendario exjugador, autor de más de mil goles en la Liga Asobal, murió este viernes a los 58 años

El Teucro fue el equipo de su vida aunque también defendió con enorme éxito las camisetas del Chapela y el Octavio

Vigo / Pontevedra

El balonmano gallego llora la muerte de Gabi Ben Modo, cuyo corazón se detuvo para siempre ayer viernes con solo 58 años. Se marcha el mejor de sus pivotes, un artista que revoloteaba en esa pequeña franja de la pista donde suele imponerse la fuerza bruta y parece que no hay más autoridad que la de los kilos y los centímetros. Allí se hizo un hueco Gabi Ben Modo, con su metro ochenta y seis de estatura (algo pequeño, aunque corpulento, para lo que se estila en la posición), pero con una inteligencia, astucia y calidad fuera de categoría. Solo así podía sobrevivir en medio de aquellas inmensas moles que aplicaban el método del aplastamiento y que sufrían con su desbordante talento.

Ben Modo fue un artista en los seis metros, un virtuoso que manejaba su cuerpo con la facilidad de un bailarín y que tenía luego la delicadeza del mejor extremo para la recepción y para resolver delante del portero. Así fue como se convirtió en uno de los grandes pivotes ofensivos que ha conocido el balonmano español, capaz de anotar 1.172 goles en esa competición. En esta historia hay una laguna importante y es que pese a sus evidentes méritos, nunca tuvo la oportunidad de jugar con la selección española. El equipo que pocos años después tendría a Rolando Uríos como uno de sus emblemas (un pivote de la misma escuela que la suya) no le concedió a Ben Modo ese reconocimiento.

El pivote fue protagonista principal de los mejores años del balonmano gallego de clubes. La camiseta de su vida fue la del Teucro, en cuya cantera se formó, pero militó de forma igual de brillante en el Chapela y el Academia Octavio. Nunca quiso salir de su tierra y rechazó las propuestas que le llegaron para hacer las maletas y salir lejos de casa. Nacido en Malabo (Guinea) de donde llegó siendo niño, en Pontevedra encontró su ecosistema.

Gabi Ben Modo, en un derbi defendiendo la camiseta del Octavio.

Gabi Ben Modo, en un derbi defendiendo la camiseta del Octavio. / FdV

Saltó a la fama en la temporada 1985-96 cuando en España se puso de moda el programa «Objetivo 92» que organizaba competiciones entre selecciones autonómicas juveniles de diferentes deportes. La segunda cadena de Televisión Española televisaba aquellos partidos que tenían un enorme seguimiento. En la primera edición, Galicia presentó en sociedad una generación espectacular en la que estaban Gabi Ben Modo, Germán Muiños, Jorge Fontenla, Javi Orge o Quique Domínguez. Perdieron la final ante Cataluña después de ganar una semifinal memorable a Madrid con As Travesas lleno hasta la bandera. Ben Modo fue una de las estrellas de aquel torneo.

El jugador se había formado en el Colegio Atlántico y también pasó por el Sagrado Corazón antes de llegar al Teucro. Su salto a la élite llegó con el Puleva Maristas de Málaga, desde donde volvió al conjunto pontevedrés en 1990 para comenzar una brillante etapa de siete años en la que el Teucro consiguió en 1995 la cuarta posición en la Asobal que le dio derecho a disputar por primera vez en su historia la Copa EHF, y disputó las semifinales de Copa del Rey en 1993 donde el Barcelona les apartó de la final. Ben Modo encontró en ese tiempo una figura que sería fundamental en su carrera: la de Fran Teixeira. El técnico vigués coincidió con él en el Teucro y a partir de ese momento siempre le quiso tener a su lado.

Cuando el Teucro perdió la categoría en 1997, Ben Modo aceptó la llamada de Teixeira para unirse a él en su aventura en el Chapela, en aquel tiempo maravilloso en el que coincidieron en la Asobal el Teucro y los tres equipos alrededor de la ría de Vigo. Jugó dos años (hasta 1999) con el cuadro redondelano y tras ese tiempo siguió los pasos de Fran Teixeira para unirse al Octavio Pilotes Posada hasta el año 2002. En Vigo volvió a ofrecer un nivel espectacular y As Travesas, aquel pabellón que le vio presentarse a ojos del mundo con apenas diecisiete años, enloquecía con sus malabarismos, con sus goles imposibles, con ese funambulismo que practicaba junto a la línea de seis metros para desquiciar a los gigantes que le rodeaban y que no sabían qué hacer con él.

Cuando se terminó el tiempo en Vigo Gabi Ben Modo se dio otro tiempo en el Teucro. Quería que fuese la última camiseta de su carrera y por eso firmó con ellos para jugar la temporada 2002-03. Ahí se acabó su tiempo en la pista. Luego ejerció un tiempo de gerente en el club pontevedrés y después de dedicó a vivir y a criar a sus dos hijas. Un cáncer alteró por completo su mundo hace unos años. Ayer falleció a los 58 años.

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