Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Atletismo

Todo el mundo viene a Manu Ageitos: olímpicos y novatos, jóvenes y adultos

En los últimos meses Manu Ageitos ha ido ampliando el catálogo de sus atletas. Ha retomado la dirección de Alice Finot, con Los Angeles como horizonte, y se ha hecho cargo de los adultos del Celta, incluyendo a cincuentones neófitos. Adoctrina, a la vez, a las promesas y talentos celestes del fondo y medio fondo

Manu Ageitos, con varios de los atletas a los que entrena.

Manu Ageitos, con varios de los atletas a los que entrena. / Jose Lores

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

La diplomada olímpica en París y el adolescente que sueña con emularla. El treintañero avezado en su galope y la cincuentona que aprende los rudimentos. La disciplinada que ambiciona su plusmarca y el infrecuente, que prioriza la salud. Casi medio centenar de biografías arcoirisadas, entre los 15 y los 57, pululan a su alrededor y atienden sus intrucciones. «Es entrenador, psicólogo, amigo», enumera José Sarabia, uno de sus pupilos maduros. Todos han venido a él o se los han encomendado. A todos los ha acogido Manu.

Manuel Martínez Ageitos, Manu en el afecto y Ageitos para el siglo, vigués y gondomareño, descubrió su vocación como se suele, en un meandro inesperado. Corría para la Sociedad Atlética Val Miñor sin otra preocupación que la meta, varias veces campeón autonómico, cuando su entrenador, Bernardo Almuiña, reclamó un ayudante que se encargase de sus discípulos más pequeños. «Mi padre me animó a realizar el curso de monitor y me fue gustando».

Ageitos y sus atletas, en las gradas de Balaídos.

Ageitos y sus atletas, en las gradas de Balaídos. / Jose Lores

Hoy, desde sus 35 actuales, relata cada puntada que ha compuesto la urdimbre de su docencia: el carnet nacional, el tutelaje de los sub 16 y sub 18 a la retirada de Almuiña... «Fue el inicio». En 2015 lo reclutó el Celta. La directiva quería organizar una estructura estable. Le propusieron el sector de fondo y medio fondo. Arriesgó en la apuesta por su pasión. «No es fácil ser entrenador aquí», lamenta. «Yo tengo la suerte de que mi club me contrata y puedo dedicarme profesionalmente a esto. Y luego tenemos las trabas de las instalaciones; los medios, que no son ni por asomo los mejores».

Esta década, pese a tantas dificultades, le ha resultado fructífera en aprendizaje y prestigio. «Tuve la suerte de que se incorporaron desde el comienzo atletas de mucha calidad como Gonzalo Basconcelo. Eso fue llamando a otros y aceleró el crecimiento. El método lo vas desarrollando con la experiencia», argumenta y apunta: «La llegada de Alice me abrió las puertas a unos conocimientos ya a nivel de élite mundial».

Esa chica que apareció en Balaídos

Se refiere, claro, a Finot; aquella chica que apareció un día de 2016 por Balaídos. Ingeniera recién contratada en la industria de automoción de O Porriño, dudaba entre dedicar su tiempo libre al atletismo que había abandonado por los estudios o a la hípica, con su caballo ya instalado en A Freixa.

–Vamos a ver qué pasa durante la temporada–, se contentaba entonces.

«La casualidad ha unido nuestros destinos», admite Ageitos. «Ella había llegado con la idea de correr carreras populares. Poquito a poco fuimos viendo que podíamos hacer cosas interesantes en la pista». Cosas devenidas en la plata de 3.000 en el Europeo de pista cubierta de Torun (2021) y en el título continental de 3.000 obstáculos de Roma (2024), además de esa cuarta plaza en los Juegos. Finot y Ageitos han retomado su relación profesional tras los meses que la gala se concedió a las órdenes de Philippe Dupont. «Trabajamos juntos de cara a los próximos años», resume el técnico olívico; en ese itinerario incluyen Europeo de 2026, Mundial de 2027 y «los últimos Juegos», en Los Angeles.

«Todo el mundo se ha visto beneficiado», añade. Finot, una más en las rutinas comunes, alienta al clan. «Considero que es un prestigio», valora Carmen Carrera, de 20 años y con Ageitos desde hace un lustro. «Sentir que una compañera ha conseguido tanto supone una motivación. Si ella ha confiado en Manu, nosotros también debemos, aunque ya dependa de las condiciones de cada uno».

Finot y Ageitos, en París.

Finot y Ageitos, en París. / Atletismo Galego

Carrera pertenece a esas últimas camadas, como Xoel Franco y Asheber Díaz, tan efervescentes. Carlos Porto figura entre los veteranos. De 33, Ageitos lo dirige desde 2018. «Lo conocía de toda la vida en el atletismo. Yo necesitaba un cambio en aquella época. Basconcelo era muy amigo mío, Alice empezaba su proyecto... Todo fue cogiendo forma. Yo he disfrutado de mis mejores años deportivos, así que le estoy muy agradecido a Manu y al grupo».

Porto destaca de su entrenador que «se adapta a todos los atletas. En mi caso, ha sido así. Te hace mejorar y la confianza es mutua, lo que resulta fundamental». Carrera aprecia especialmente el componente personal: «Le puedes contar tus historias perfectamente. Te conoce, sabe tus gustos, cuándo estás mal....».

Basconcelo ha regresado tras un tiempo fuera, igual que otra francesa, Zoe Cardin. Estela Díaz acumula distinciones. «Ahora mismo diría que es el mejor momento», asegura Ageitos sobre su tarea en la élite. Le ha sumado otro cometido: administrar la clase para adultos que el Celta creó hace un par de años, mayormente con padres de atletas; desde antiguas glorias que se desoxidan a novicios: «Es otro reto. Se trata de ayudar y siempre aprendes cosas».

«Manu, aparte de un superentrenador, es un psicólogo», le elogia José Sarabia. «Sabe lo que cada uno puede o quiere dar, quién va a competir a muerte y quién está aquí para cuidarse. Lo pasamos todos genial. Somos casi una familia». Esa tan variopinta que Ageitos ha ido creando con todos los que a él vienen.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents