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Tenis

Jéssica Bouzas se reencuentra en Madrid con su mejor versión

La vilagarciana, número 50 del mundo a sus 23 años, firma ante Haddad Maia (6-1, 6-1) su quinta victoria del curso y avanza a tercera ronda en el Mutua Madrid Open

Jessica Bouzas durante el duelo contra la brasileña Beatriz Haddad Maia.

Jessica Bouzas durante el duelo contra la brasileña Beatriz Haddad Maia. / Europa Press

Vilagarcía

Jéssica Bouzas encontró este martes en Madrid mucho más que un billete para seguir adelante en el Mutua Madrid Open. La tenista de Vilagarcía halló una victoria de peso, un resultado convincente y, sobre todo, una sensación de alivio competitivo en un inicio de temporada que se le estaba haciendo cuesta arriba. La gallega, actual número 50 del mundo a sus 23 años, derrotó con absoluta autoridad a la brasileña Beatriz Haddad Maia por 6-1 y 6-1 en 1 hora y 14 minutos, firmando apenas su quinta victoria del año después de llegar a la Caja Mágica con un balance de 4 triunfos y 9 derrotas.

La contundencia del marcador resumió bien lo que sucedió sobre la pista Manolo Santana. Bouzas llevó el partido a donde quería desde los primeros juegos, manejó el ritmo con decisión y consiguió que su rival nunca se sintiese cómoda. La vilagarciana mandó con su derecha, jugó con profundidad y, además, sostuvo el encuentro desde una de las facetas que más le estaban penalizando en este arranque de curso: el saque. Los números reflejan su superioridad, con un 77 por ciento de puntos ganados con el primer servicio y un 63 por ciento con el segundo, registros que le permitieron construir un triunfo sin sobresaltos y con una autoridad poco habitual en su temporada.

La victoria adquiere todavía más valor si se pone al lado de su contexto reciente. Bouzas venía de quedarse en los octavos de final del WTA de Bogotá, donde cayó ante la estadounidense Varvara Lepchenko por 6-0, 2-6 y 7-5 en un partido muy cambiante que volvió a dejar al descubierto las dificultades que estaba atravesando para enlazar resultados. Por eso, el estreno en Madrid no solo supone un paso en el cuadro, sino también una bocanada de aire para una jugadora que necesitaba una actuación limpia, sólida y reconocible para volver a creer en sí misma.

La vilagarciana se llevó una buena alegría sobre el polvo de ladrillo madrileño.

La vilagarciana se llevó una buena alegría sobre el polvo de ladrillo madrileño. / Europa Press

No parece casualidad, además, que ese impulso haya reaparecido precisamente en la Caja Mágica. Madrid ya ocupa un lugar especial en la corta pero creciente trayectoria de Bouzas. Fue allí, en 2024, donde firmó una de las victorias más resonantes de su carrera al remontar a Paula Badosa por 2-6, 6-3 y 6-3 en la primera ronda. Aquel triunfo le dio visibilidad y reforzó la sensación de que la tenista arousana tiene una conexión especial con un torneo que le permite soltarse, competir con ambición y sacar una versión más agresiva y valiente de su tenis. Dos años después, la historia volvió a darle un guiño en el mismo escenario.

La gallega no resolvió este martes todos los interrogantes que arrastraba en lo que va de año, pero sí dejó una señal muy evidente de recuperación competitiva. Su triunfo ante Haddad Maia tuvo consistencia, tuvo madurez y tuvo también un componente simbólico importante, porque llega en casa, en el único WTA 1000 que se disputa en España y en un torneo al que siempre ha concedido un valor especial. Bouzas necesitaba una tarde así y la encontró con una actuación contundente, sin apenas grietas, de esas que permiten volver a mirar hacia delante con otro ánimo.

En el horizonte aparece ahora la rusa Diana Shnaider, siguiente rival de Bouzas en el cuadro y una prueba de exigencia mucho mayor para medir el verdadero alcance de este estreno tan prometedor. El desafío sube de nivel, pero la vilagarciana ya ha conseguido lo más urgente: recuperar el pulso en un lugar que le sienta bien y volver a sentirse competitiva. Madrid, una vez más, le ha dado una razón para sonreír.

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