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Baloncesto

Miguel Méndez: «Nos enfrentamos a una nueva realidad»

El entrenador vigués analiza el futuro del baloncesto femenino europeo, de la selección y del Celta tras regresar a casa con su cuarta Euroliga

Miguel Méndez, junto a Julie Allemand.

Miguel Méndez, junto a Julie Allemand. / Javier Cebollada

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Miguel Méndez ya se encuentra en casa. Y como en tantas ocasiones, con nuevos títulos añadidos a su colosal palmarés. El vigués ha conquistado en Zaragoza su cuarta Euroliga; la primera con el Fenerbahce. En Vigo, tras pedir permiso para ausentarse de los festejos en Estambul, repasa su extraordinaria temporada, reflexiona sobre el futuro del baloncesto femenino europeo con el nuevo convenio en la WNBA y su cambio de fechas, y analiza las posibilidades de ascenso del Celta.

–Imagino que uno nunca se acostumbra a ganar la Euroliga, aunque en su caso sea la cuarta.

–¡Qué va, hombre! Y sobre todo cuando trabajas en equipos así y tienes la suerte de que te den esta oportunidad de trabajo. Lo que mola es que haya equipos con este presupuesto, con este potencial de estar en finales, y de todos los entrenadores que pudieran fichar en Europa el presidente diga: “Pues tú”. A partir de ahí hay que tratar de gestionar todo lo que significa, aguantar la presión y jugar el mejor baloncesto posible.

–Le dicen “menuda plantilla”, igual que con el Ekaterinburg. Pero aquí, igual que allí, lo contrataron porque los anteriores entrenadores no habían cumplido las expectativas. A usted se le pide la perfección.

–No voy a discutir con gente a la que le falta formación y en casi todos los casos información, sobre todo. Quien me diga que el equipo que tenemos ahora es sideral está equivocado. Nunca me he escondido. Siempre dije que el Ekaterinburg era el mejor equipo del mundo, incluidos los de la WNBA. El quinteto, las primeras rotaciones y las segundas rotaciones hubieran sido titulares en cualquier otro club. Nosotros hemos tenido este año un muy buen quinteto titular pero las rotaciones no son ni parecidas. Es prácticamente el mismo equipo que el año pasado, cuando no se consiguieron los objetivos de este año, por lo que sea. No quiero quitarle méritos a nadie, pero el relato debe ser opacado por los datos y los datos son estos.

Méndez da instrucciones durante la final.

Méndez da instrucciones durante la final. / Javier Cebollada

–Séptimo título para Meesseman. Sigue siendo la reina.

–La base, Julie Allemand, ha hecho un año tremendo. Ella misma ha reconocido que ha sido el mejor de su carrera. Pero es verdad que Meesseman ha sido diferencial durante todo el año. Será difícil que alguien iguale esas siete Euroligas salvo Alba (Torrens), que sigue en competición. Las que han ganado seis, cinco o cuatro ya están retiradas.

–Allemand y Meesseman le arrebataron el Europeo de selecciones en aquel final de infarto.

–Se han reído ellas más que yo bastantes veces durante todo el año, recordando eso. Juegan muy bien juntas. Es una maravilla cómo se compenetran, cómo solucionan los “juegos rotos”, cuando el equipo se sale de sistemas. Son dos jugadoras marcadas a fuego y serán siempre un disfrute para su entrenador.

–Un Fenerbahce-Galatasaray es especial, con la dificultad de medirse tantas veces al mismo rival.

–Es un Real Madrid-Barça multiplicado por mil; rivales acérrimo en la misma ciudad. Normalmente los fans de un equipo no van al campo del otro y son partidos de mucha presión. Habíamos jugado seis antes de la Euroliga: los dos de liga regular, los tres de la serie final, la final de la Copa… Les hemos ganado todos, pero en esta final tuvimos mucha presión. Todo el mundo nos daba como favoritos, que lo éramos. Ellas habían perdido en semifinales a la húngara Dorka Juhasz y su base, Teja Oblak, hermana del portero del Atlético, tampoco pudo jugar. Eran dos lesiones muy importantes. Salimos con mucha presión. Fue nuestra peor actuación. Nos costó encontrar nuestro baloncesto. Fue más un partido de tozudez, de trabajar defensivamente, de esperar oportunidades y tratar de controlar desde la ineficacia de malos tiros y lecturas. Fue diferente a los anteriores.

–Sólo ha perdido un partido en toda la temporada, con el Landes francés.

–El único en cincuenta con el Fenerbahce, contando los tres de la final liguera del año pasado. Llegamos mal. Habíamos jugado la Copa turca por concentración, lejos de Estambul. Debíamos volar el domingo justo después de la final pero hubo una tormenta tremenda. Tuvimos que regresar en autobús. Y el martes volamos a Francia para jugar el miércoles. Entre la resaca de la Copa y el cansancio, sin poder preparar el partido, competimos contra un equipo de Final Six. Que no sirva de excusa o sí. Perdimos con todas las de la ley pero no nos sorprendió porque no estábamos en las mejores condiciones.

–Como seleccionador le habrá enorgullecido el ambiente en Zaragoza.

–Y no sólo en la Final Six. En cada partido de Liga están superando las entradas del equipo de ACB. Meten más de 6.000 espectadores de media y en algunos partidos se van a 8.000. Es una burrada el seguimiento que tienen, la televisión autonómica les televisa cada partido con audiencias impresionantes… Es un tema para estudiar. En Zaragoza siempre ha  habido baloncesto, pero lo de los últimos cinco años ha sido increíble, con todos los medios, el seguimiento de la ciudad y el trabajo de la junta directiva. Ha sido una Euroliga muy especial además por tener allí a mi familia y a muchos de mis amigos, algunos muy conocidos como Antonio Estévez y Juana Ingelmo.

–Se emocionó usted con los símbolos dedicados a Pilar Valero en el pabellón.

–Estuve un poco moñas, sí (se ríe)… Yo estuve allí cuando se colgó su camiseta, en Copa de 2024, en una ceremonia muy emotiva. E inauguraron una pista en un parque de la ciudad con su nombre; muy Pilar, de muchos colorines, una cancha callejera como las de Samil. Sí, han sido días de acordarse mucho de ella. Quise hacerle un homenaje y la verdad es que me emocioné. Pilar ayudó a tanta gente, transmitía tanta alegría. Fue un momento extraño.

–El nivel de la liga española es muy bueno. Pero falta un escalón para poder medirse a proyectos como el del Fenerbahce.

–Sigue habiendo una diferencia económica, por supuesto. Pero cuando estaban los equipos rusos, tanto Ekaterinburg como el Kursk de Lucas Mondelo, ahí sí que había una diferencia brutal. Fenerbahce, Galatasaray e incluso Praga siguen siendo superiores económicamente a muchos de los equipos que han estado en la fase final, pero esa distancia se ha acortado un poco. La plantilla del Zaragoza, por ejemplo, sin tener nuestras estrellas, sí es larga e impone un ritmo muy alto, con una gran capacidad atlética. Es un rival difícil de ganar. Y ahora nos enfrentamos a un nuevo escenario en el baloncesto femenino. Será muy difícil que jugadoras NBA potentes aparezcan por Europa y muchas de nuestras mejores europeas, empezando por las españolas, se van a jugar para allá. Cada vez se hace más incompatible jugar en NBA y en Europa. Habrá que adaptarse a una nueva realidad desde ya.

–¿Tiene algún tipo de pronóstico sobre cómo afectará, por ejemplo, a los presupuestos europeos?

–Ninguno lo sabe. El training camp de la NBA este año empezó este 19 de abril. Algunas jugadoras disponían de permiso pero no todas. Hay una obligatoriedad de estar allí desde el primer día. El próximo año empezará antes, el día 12. Las ligas que no hayan acabado antes no podrán tener jugadoras NBA salvo las rookies, que en sus tres primeros años pueden tener o no ese permiso para incorporarse más tarde a la pretemporada. Eso prácticamente limita las posibilidades. Los clubes deberán decidir si arriesgarse o no, sabiendo que no contarán con ellas en las fases finales.

–Y a usted le afectará también como seleccionador.

–Exacto. Varias jugadoras se van ya: Helena Pueyo, Awa Fam, Raquel Carrera, Megan Gustafson, Maite Cazorla, María Conde… Eso complica su participación en la preparación del equipo nacional. La duda es si contar con ellas para la Copa del Mundo cuando la NBA se detiene cuatro días antes del comienzo y cómo se puede preparar el equipo sin su concurso. A finales de esta semana trataré de viajar a Italia para hablar con María Conde y conocer sus intenciones. Como federación, trataremos de estar en verano con alguna de las franquicias de la NBA para ver cómo podemos relacionarnos con ellos, cómo van a cuidar a nuestras jugadoras y en qué momento las pueden soltar para que trabajen con nosotros. Nos enfrentamos a una nueva realidad y tenemos que darle una vuelta a las cosas que hasta ahora hacíamos.

Ceremonia del podio en Zaragoza.

Ceremonia del podio en Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia

–Resulta mucho más difícil aventurar qué Mundial puede realizar España.

–Entiendo que les pasará lo mismo a todas las selecciones. Pero el impacto en Bélgica es diferente. Cuenta con jugadoras con un gran conocimiento del juego, muy expertas. Pueden llegar cinco días antes y realizar un buen campeonato. Las nuestras son muy jóvenes. Es una incógnita. Pero soy consciente de que el mismo problema tendrán Francia, Alemania… Veremos qué equipo se adapta mejor a esa situación.

–Tendrá usted la oportunidad de ver a su Celta en la pelea por el ascenso.

–Han hecho una plantilla muy compensada. Es cierto que han tenido un problema importante de lesiones de larga duración en la posición de base con Menéndez, que lo estaba haciendo muy bien, y en el corazón del equipo, con Sara, la capitana, que tira de las demás. Aun así, Cris ha construido un equipo muy compacto. Como sucede con los grandes equipos, es mucho mejor ahora que hace cinco meses. Todas saben qué tienen que hacer y disponen de todas las opciones. Pero a dos partidos o a partido único depende del día que tengas, de cómo estén los árbitros, del acierto… El Celta, imbatido durante tantos meses, llega con toda la presión de ser favorito y eso habrá que gestionarlo, masticarlo y vivirlo.

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