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Atletismo

El lugar donde has sido feliz: segunda victoria de Jorge Puig en la Vig-Bay

El santiagués perseguía el triunfo como consecuencia lógica de un plan desde que en 2023 lo hubiese logrado contra pronóstico. Aunque cada victoria sea diferente, se igualan en dulzura.

Rubén Pires, Jorge Puig y Alberto Fernández posan con sus medallas.

Rubén Pires, Jorge Puig y Alberto Fernández posan con sus medallas.

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Jorge Puig ha contrariado a Sabina. El santiagués trataba de volver al lugar donde había sido feliz en 2023, lo que el bardo desaconseja. El santiagués se impuso aquel año en la Vig-Bay de forma sorpresiva. Acompañó en lo más alto del podio a una Alice Finot que dieciséis meses después lograría la cuarta plaza en 3.000 obstáculos en los Juegos Olímpicos de París. Era para Puig su primer medio maratón en siete años. La sensación lo sedujo de tal forma que desde ese instante había querido revivirla. Ayer lo logró, ya desde la expectativa e incluso el pronóstico. La sensación es plena.

«Desde que la gané en 2023, de forma totalmente inesperada, cada año he intentado revalidar el título. Fue tan especial que quiero repetir siempre que se pueda. Aparte de que el circuito y el ambiente son increíbles, es la carrera más mediática de Galicia», confiesa. «En 2024 no pude. En 2025 llegué mal de forma. Este año el objetivo era llegar a tope. Corrí muy bien».

Con mejor crono

«El tiempo, increíble, acompañó muchísimo. Prácticamente no llovió», valora Puig, que ha mejorado su crono; del 1:07:27 de su primera victoria al 1:05:48 de ayer. «Se puso un ritmo fuerte desde el principio. Era para hacer buena marca. La verdad es que mi rival es muy duro. Rubén (Pires) tiró muy fuerte por la mitad. Pude aguantarle y al final me hice con la victoria. Estoy contentísimo».

«La clave fue aguantar a Rubén a partir del kilómetro 15. Empezó a cambiar muy fuerte. Se trataba de sobrevivir», detalla Puig. «Me abrió unos metros del 15 al 18».

–Hay que aguantar, no vaya a ser que pinche –se dijo.

«Acabó pinchando un poco y pude ganarle», celebra. «Tenía un cambio pero contaba con que él también lo tuviese». Los dos llegaron a correr algún kilómetro por debajo de los tres minutos. «Desgastó mucho. Fue muy duro. Ahí descolgamos a Alex».

«El entrenamiento es constancia, pero necesitas motivación. Si no, estar todos los días y en Galicia, que llueve muchos meses... Y en mi caso intento llegar lo mejor posible a las carreras», concluye Puig. «Esto motiva».

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