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Balonmano

La eternidad del instante

La acción se resolvió en un parpadeo. Jazmín Mendoza recibió de Cacheda, esquivó a la defensa del Elche y anotó el 20-20 que ha situado al Mecalia Guardés en semifinales de la European Cup. El tiempo galopa en una temporada que cierra el ciclo comandado por Seabra. Pero ya ha dejado acciones que perdurarán por siempre

Jazmín Mendoza, en un partido contra el Costa del Sol Málaga, el próximo rival en Europa.

Jazmín Mendoza, en un partido contra el Costa del Sol Málaga, el próximo rival en Europa. / TAMARA ALONSO (SPORCOECO)

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Todo concluye y al mismo tiempo permanece, como un equipo transformado en la memoria de sus aficionados. Todo dura un instante y se antoja eterno, como el salto de una jugadora. El Mecalia inaugura la primavera vivo en sus tres frentes, recién clasificado para semifinales de la European Cup. Se anticipa a la vez en A Guarda la melancolía de este ciclo que se agota, ya anunciado que Ana Seabra y varias de sus discípulas abandonarán el club en verano. «Si no aprovechamos las cosas ahora, en el futuro podemos no tenerlas. El presente no juega», arenga la entrenadora. Este presente con el que quiere escribir historia.

La gloria y la miseria se resuelven en cada paso del camino y aun pareciera que sin recurso de apelación. Como a un minuto y diez segundos del final de los cuartos europeos en Elche, cuando la portera local, Nicole Morales, siempre ella, detiene un lanzamiento desde el extremo izquierdo de Ania Ramos y el de seis metros, tras capturar el rechace, de María Palomo. Ya el miércoles 18, en la visita liguera al Esperanza Lag, sólo había permitido dos goles gallegos en la primera mitad (16-12, al final). Con 20-19, las ilicitanas disponen de la posesión para evitar la prórroga (21-20 en la ida).

«En aquel partido no habíamos estado acertadas de cara a la portería. Ese primer tiempo fue insano. Pero las sensaciones habían sido positivas», asegura Seabra, que en los días previos se había esforzado en espantar cualquier trauma o fantasma de sus pupilas. «La parte mental fue muy importante. Todos los equipos pasan por eso. No había sido el fin del mundo».

Diez días antes, además, habían acudido con solo once jugadoras y tres primeras líneas aptas. «Lastimosamente estábamos en mala racha, con bajas importantes y la plantilla reducida», recuerda Jazmín Mendoza. «Había sido un partido raro en todos los sentidos. En Europa ya se pudieron sumar Ceci y Lorena».

«Nunca dejamos de creer», añade Seabra. Jamás pierde la fe este grupo, acostumbrado a remontadas milagrosas como aquella de cuatro goles (de 19-22 a 23-22) en minuto y medio ante el Málaga que le dio la liga regular la pasada temporada y aparejada, precisamente esa plaza europea a la que se aferran. «En el deporte es importante controlar ritmos, resultados, momentos... A veces la juventud, la adrenalina o las emociones no te dejan pensar. Pero a nosotros nos ha salido muchas veces ganar esos finales. Nunca desistimos. Este grupo posee ese espíritu. La suerte cuesta trabajo»

María Sancha, en el partido del sábado.

María Sancha, en el partido del sábado. / Joaquín de Haro

Las guardesas se lo vuelven a demostrar a su entrenadora, aprietan en defensa y fuerzan la pérdida de Jimena Laguna. Seabra pide tiempo muerto. 59:49, afirma el electrónico. «La idea estaba clara. También lo que no queríamos que pasase», revela sobre sus instrucciones en el corrillo. El Mecalia atacará con siete, aunque se arriesgue a una interceptación a puerta vacía. Hay que eludir también la falta con la que el Elche querrá interrumpir la circulación. Y después, «una toma de decisión rápida para crear ventaja numérica o posicional y lanzar».

–A la que le llegue el balón, que se la tire.

Es la instrucción que Jazmín se va repitiendo camino de su esquina derecha. «Es de esos partidos que a todo deportista le gusta jugar, a todo o nada. Habíamos sabido mantener la calma y la esperanza», relata. Dispuesta a la culminación, la paraguaya necesita la transición previa. Y el Mecalia dispone de la mejor opción: la genial y preclara Cecilia Cacheda.

Cuando la central dezana toma el balón, el destino se abre a cualquier posibilidad. Como ese pase a Jazmin, justo antes de que la agarren, por encima de la muralla de cuerpos. «Ceci me vio. No sé cómo me pasó el balón ni cómo lo cogí. No hay explicación», describe Jazmín. En el camino se topa con una defensora, a la que finta para ampliar el ángulo. «Vi el espacio y entré de cabeza».

«Alegría, también calma»

Recuerda haber sentido «alegría, también calma», cuando su lanzamiento arriba, al palo largo, limpia la escuadra. «Fue mérito de todas. Ninguna se rindió». Sin tiempo siquiera de que el Elche saque de centro, las gallegas corren a abrazarse. «Esta victoria es un golpe de aire para nosotras y para el pueblo. Nos hacemos valer. Seguimos luchando por lo que sea».

Lo que sea es esa Liga cuyos play offs disputarán; esa fase final de la Copa de la Reina, cuyos cuartos dirimirán el 8 de mayo en Illumbe con el Beti-Onak; esas semifinales de la European Cup ante el Málaga (ida, 18-19 de abril en la ciudad andaluza; vuelta, 25-26). Seabra pronostica que la eliminatoria continental estará «muy peleada» entre dos rivales que se tienen «muy bien estudiados», como menciona Jazmín. En Liga, cada uno se ha impuesto en la cancha contraria (23-24 en Carranque, 19-25 en A Sangriña).

Las vitrinas del club guardés esperan nuevos trofeos que acompañen al de Liga de 2017. Ya se bordeó con Ana Seabra al mando, precisamente en la final de la European Cup de 2023, cuando no se pudo proteger en la Antalya turca (33-20) el 23-17 cosechado en Galicia. La entrenadora lusa quiere repetir asalto porque será su último al frente del Mecalia. El club rediseñará el proyecto para acomodarse a las limitaciones financieras. Seabra ya anunció a mediados de febrero que no renovaría. Entre las muchas jugadoras que igualmente se mudarán se incluye Jazmín.

«El ambiente es muy bueno. Se gestiona con mucha naturalidad», asegura Seabra y garantiza: «Serán profesionales hasta el final. Quieren hacer lo mejor donde están y demostrar a los clubes que han fichado jugadoras con calidad y carácter. Como entrenadora, lo mismo. No pienso en la próxima temporada, sólo en esta. Quiero disfrutar hasta el último instante». Y Jazmín se sueña celebrando un título «por el club, por nosotras, por el pueblo, que vive el balonmano y lo disfruta muchísimo. Sería tan bonito...».

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