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El Guardés sobrevive en Elche

Tras un partido muy sufrido un gol de Jazmín Mendoza en el último segundo clasifica al equipo de Ana Seabra para las semifinales de la EHF European Cup | Providencial en el segundo tiempo la actuación de Sabina Míguez

Las jugadoras del Guardés celebran la clasificación junto a sus aficionados desplazados a Elche.

Las jugadoras del Guardés celebran la clasificación junto a sus aficionados desplazados a Elche. / Guardés

Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

20 Atticgo BM Elche (10+10): Nicole Morales (p.), Clara Gascó (5), Carmen Figueiredo (4), Jimena Laguna (3), Lisa Oppedal (3), Vanessa Rubio (3), Paula Agulló (1), Noelia Solla (1), Patricia Méndez, Azul Spinelli, Zaira Benítez, Paola Bernabé, Laura Ferrer, Trinidad Bomabá, Rosa Leal y Udane Bernabé (p.).

20 Mecalia Atlético Guardés (8+12): Amandine Balzinc (p.), María Sancha (6), Lorena Téllez (3), María Palomo (3), Blazka Hauptman (2), Cecilia Cacheda (2), Ania Ramos (2), Jazmín Mendoza (1), Carme Castro (1), África Sempere, Rosane Serrano, Nerea Gil, Ariana Portillo y Sabina Mínguez (p.).  

Marcador cada cinco minutos: 1-1, 1-3, 3-5, 4-6, 7-6, 10-8, 10-9, 14-11, 16-14, 17-15, 19-17, 20-20.   

Árbitros: Linus Hardegger y Simon Hardegger. Amonestaron con tarjeta amarilla a la visitante Jimena Laguna y excluyeron con dos minutos a las visitantes Vanessa Rubio, Trinidad Bomabá, Patricia Méndez y Noelia Solla.

Incidencias:Partido de ida de cuartos de final de la EHF European Cup 2025/2026, disputado en el pabellón de A Sangriña con asistencia de autoridades de la Xunta de Galicia, la Deputación de Pontevedra, la Federación Galega de Balonmán y el Concello de A Guarda.

En ese fino alambre que separa el éxito del fracaso se sostuvo ayer el Mecalia Guardés para sellar una brillante clasificación para las semifinales de la EHF European Cup. Un ejercicio de supervivencia que tuvo momentos muy delicados. Pero un gol de Jazmín Mendoza sobre la bocina acabó de resucitar a las guardesas dio a las de Ana Seabra un empate que tiene el valor de las grandes victorias al hacer buena la ventaja de un gol con la que llegaban del partido de ida jugado hace una semana en A Sangriña. Un estallido de felicidad para un equipo que en un momento de dificultad como el que atraviesan ha sabido reponerse y sacar, si no lo mejor de su juego, sí de su carácter para sobreponerse a un panorama muy inquietante.

Esta clasificación también lleva el sello de Sabina Mínguez que en el segundo tiempo, cuando arreciaba el viento en contra del Guardés, evitó daños mayores con intervenciones de éxito para compensar la relativa ausencia de Balzinc cuya influencia en el partido fue cayendo con el paso de los minutos hasta ceder el protagonismo a Mínguez.

Elche y Guardés concluyeron ayer la serie de tres partidos que les ha enfrentado en los últimos diez partidos. El cierre mantuvo la tónica de los anteriores. Dos equipos para los que por momentos es una tortura encontrar la portería contraria y que tratan de compensar esa carencia aplicandose en defensa. El Guardés ajustó antes que las ilicitanas su juego (1-4) en los primeros minutos hasta que sufrió un inexplicable apagón desde los siete metros. Cuatro penaltis malgastados de forma consecutiva que dieron alas a un Elche que no acababa de encontrar a Figueiredo, su jugadora más destacada, pero que logró meter el partido en el escenario que más le convenía para disfrutar de las primeras ventajas y llegar al descanso con un 10-8 que empezaba a ser una amenaza para el Guardés.

El segundo tiempo fue una montaña rusa. Era una evidencia que la eliminatoria iba a estar en un gol porque ninguno de los equipos era capaz de encadenar un ritmo de anotación que permitiese pensar en otra cosa. En márgenes tan cortos no había espacio para más. En un par de jugadas estaría el destino: la clasificación de uno u otro o esa prórroga que flotó en el ambiente todo el segundo tiempo. El Guardés tuvo el mérito de sostenerse en momentos muy delicados porque el Elche siempre marcó el ritmo. El 17-14 con menos de quince minutos por jugar era un momento delicado, pero ahí el Guardés celebró la sangre fría de Cacheda que encontró a Téllez y a Palomo para volver a apretar el marcador mientras Sabina Míguez evitaba males mayores en su portería. El 17-17 (minuto 50) volvía a meter el partido en ese alambre en el que ambos equipos bailaban. Pero otra vez el Guardés amenazó con caerse. Un 19-17 alarmante después de una sucesión de graves errores en el lanzamiento cuando el equipo parecía haberse adaptado con acierto a la decisión de Seabra de jugar con siete en ataque. Pero los fallos de Haupman y Ramos hicieron que el partido entrase en los últimos cuatro minutos con señales inquietantes. Elche se equivocó y esta vez Ramos y Téllez sí anotaron para empatar con menos de dos minutos. Marcó Figueiredo (20-19) y el Guardés se estrelló contra Morales con dos paradas en la misma jugada. El partido entró en el último minuto con el Elche buscando el gol que daba la clasificación. Atacaron para eso, pero a once segundos para el final cometieron una pérdida. Seabra pidió tiempo y organizó el ataque. Cacheda atrajo para buscar a Jazmín en el extremo y ésta envió el balón a la escuadra derecha de la portería para darle al Mecalia Guardés uno de los grandes momentos del año.

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