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Balonmano

Roi Sánchez se hace fuerte en "la terreta"

El técnico vigués, tras su paso por Alemania y Burgos, vive su primera experiencia en la Asobal en Alicante donde tiene cerca de asegurar la permanencia a un equipo que cogió como colista

Roi Sánchez da instrucciones durante un partido.

Roi Sánchez da instrucciones durante un partido. / EON Alicante

Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

No es fácil volver a la tierra después de pasar por la colosal Bundesliga, la mejor liga de balonmano del mundo, el lugar en el que todos sueñan con estar. Roi Sánchez, entrenador desde los dieciocho años, tuvo que dar ese paso tras concluir su experiencia en el TVB Sttutgart. Desde entonces pasaron diversas cosas que han ido condimentando su carrera deportiva. Pasó dos años en Burgos donde el ascenso a la Asobal se le escapó por razones que rozan lo esotérico y hace meses por fin tuvo la oportunidad de vivir su primera experiencia en la máxima categoría del balonmano nacional. El EON Alicante le llamó a filas cuando era colista y la sombra del descenso empezaba a ensombrecer el ambiente de una tierra de balonmano que no ha olvidado la huella inmortal de aquel histórico Calpisa cuyo nombre nunca se apagará. En apenas unos meses de la mano del técnico vigués el equipo camina hacia la zona media de la clasificación y empieza a ver de lejos la pelea por la salvación.

Roi asume con naturalidad los cambios. Forman parte de la vida del entrenador. Repasa sus últimas experiencias: envidia la etapa alemana («todo es más profesional, hay más medios, más repercusión. Tienes muchas cosas en la cabeza para implementar que allí se pueden hacer y que en España cuesta mucho más. Sobre todo es un asunto de infraestructura y de dinero») y recuerda con orgullo lo sucedido las últimas dos temporadas en Burgos: «Le tengo un cariño muy especial. Mi familia y yo estuvimos muy a gusto. No cumplimos el objetivo un año por un gol y el otro sucedió de una manera muy cruel. Pero creo que se cumplieron otras metas que tenían que ver con el desarrollo de un club que estaba en una situación complicada a nivel social y creo que poco a poco fuimos creando algo precioso y que pronto dará sus frutos. Se te vienen a la mente partidos y la final por el ascenso con Aranda del primer año es la que más me perturba. El año pasado hicimos todo lo que pudimos y más y aún así no subimos por «circunstancias». Pero el primer año sí que me afecta cuando lo pienso». Esos fantasmas aparecen y desaparecen en la vida del entrenador, pero ayudan a aprender: «Con el tiempo y el poso acabas por entender que a veces la pelota va al poste. El año pasado en la final contra Caserío pegamos ocho postes y ellos cero. Es deporte…»

De haber conseguido el ascenso tal vez habría seguido en Burgos -«hubiera decidido yo porque tenía poder de decisión aunque es verdad que la cosa se tuerce un poco a nivel institucional porque llega una nueva persona con la que me cuesta entenderme. A la hora de decidir habrían pesado otros factores como esa afición que se despidió de mí coreando mi nombre y pidiéndome que me quedara- pero el destino acabó por llevarle a Alicante, a la «terreta» que dicen allí: «Preferí esperar aunque me había salido alguna cosa. Me llamó un equipo de Asobal que conocía bastante bien por haberme enfrentado a ellos el año anterior con el Burgos. Un director deportivo que conocía de mi etapa en Alemania…, un buen proyecto, ciudad bien comunicada…y ha salido adelante».

Roi reconoce que se encontró una plantilla un poco «en shock» tras el cambio de entrenador: «Era un equipo hecho muy a su medida. Las dos primeras semanas estaban aún con la conmoción de cambio. Y me encontré también un club con cierta marejada de gestión porque hubo cambio de presidente en enero. No fue fácil. Pero ahora puedo decir que ya está todo en su sitio. Hay una armonía muy buena y todos trabajando en una dirección. A mí me están poniendo las cosas muy fáciles».

El viento ha cambiado en Alicante. Tenían dos puntos cuando llegó Roi Sánchez y eran colistas. Ahora marchan décimos y tienen en la saca diecisiete puntos (seis sobre el descenso) que a falta de nueve partidos son medio billete para la salvación: «Todo ha ido mejor de lo esperado te diría. Hemos hecho muy buenos partidos y salvo Barcelona como es natural y Ciudad Real donde estuvimos mal el resto de partidos hemos perdido de un gol. Se nos han ido cuatro así. Hemos sacado los partidos contra rivales directos y tenemos que estar contentos».

Roi advierte que Alicante podría ser una plaza donde instalarse: «Tiene mucho potencial. Es una ciudad histórica de balonmano y es algo que escuchas todo el rato. Tiene una afición que está despertando y en eso me recuerda mucho a Burgos. Quien toma decisiones es reflexiva, cabal, no de impulsos. Y para proyectos es un sitio bonito para hacer cosas». El vigués, como cualquier entrenador, aspira a encontrar estabilidad y paciencia para construir a largo plazo. Podría darse en Alicante, algo en lo que pensará cuando cumpla con su objetivo: «Si mantenemos la categoría tengo dos años más. Sería importante para construir un proyecto a más largo plazo que es lo que realmente quiero y ojalá pueda ser en un sitio que me gusta y donde me están tratando de maravilla». Y tal vez en el futuro las circunstancias le acerquen a uno de sus sueños, dirigir en casa.

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