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Fútbol / Primera División

Joan García y Araujo salvan al Barcelona

El acierto en un córner y las paradas del guardameta abaten a un Rayo ascendente

Ronald Araujo celebra el gol que dio ayer el triunfo al Barcelona ante el Rayo Vallecano. | FDV

Ronald Araujo celebra el gol que dio ayer el triunfo al Barcelona ante el Rayo Vallecano. | FDV

joan domenech

Barcelona

Sofocado por el calor y por el Rayo, a gatas alcanzó el Barça el final del partido. Sofocado, pero aliviado por el cabezazo de Ronald Araujo que le permitió conservar el triunfo que acunaba desde el primer tiempo y las manoplas de Joan Garcia, que iba ahuyentando la creciente amenaza del empate con el Rayo oliendo la sangre.

Salvó el Barça la integridad del Camp Nou (14 victorias en 14 encuentros) hasta que se reanude la competición dentro de dos semanas y comience la fase decisiva. Tiró de oficio el equipo para agotar el reloj, celebrado con efusividad por Flick. Hubo tan poco juego que el gol llegó de córner. Nada criticable más allá de subrayar la carestía futbolística tras el festín del miércoles. Las consecuencias del empacho. Flick envió la señal de que el Rayo era tan importante como el Newcastle y no se apiadó de ninguno de los suplentes, sino que repitió la alineación que azotó a los ingleses. Lo pagó el equipo con el cansancio que le lastró frente a un Rayo cuyo entrenador resfrescó el once.

Apenas había operado Flick el único cambio forzado: Araujo sustituyó a Eric Garcia igual que el miércoles. Gracias a Dios. Y gracias a Dios tambien que Joan Garcia, lesionado en la Champions, jugó. En el primer minuto se expandió en toda su inmensidad para neutralizar el primer remate del partido. Del adversario, cómo no. Una mala costumbre que ha adoptado el Barça. Al cabo de una hora enlazó dos intervenciones felinas en un minuto para evitar el empate. No serían las últimas.

Hasta entonces, el Rayo disimulaba. Perdía y no había hecho nada. Acumulaba una noche europea igualmente y entonces Iñigo Pérez sacó a los buenos. Álvaro, De Frutos, Unai, Espino... Sí, también Espino, que mandó el balón a la grada en una escapada de cuatro jugadores en estampida hacia el marco azulgrana.

Los jugadores dieron a entender que no pensaban igual que Flick. O no pareció que equipararan al Rayo con el Newcastle, salvo destacadas excepciones tipo Araujo y Raphinha, que remató tres veces en el primer tiempo (una al poste), la mejor fase de los azulgranas. Era el último partido antes del parón de selecciones y eso pesó en el subconsciente de alguno a la hora de poner el pie.

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