Europa League
Mareas vivas y en crecimiento
El celtismo estuvo representado por unos 3.000 seguidores en Lyon, donde las medidas de seguridad permitieron celebrar en la plaza de Bellecour la fiesta de la marea celeste, que va en aumento

Marta G. Brea
Lyon es una ciudad amable, de bajos decibelios y acogedora, que ayer recibió con los brazos abiertos a los casi tres mil aficionados del Celta que no quisieron perderse el partido de su equipo ante el Olympique por una plaza en los cuartos de final de la Liga Europa.
La plaza Bellecour fue el lugar elegido para la reunión de la marea celeste que por diversos medios se trasladó a orillas del Ródanon para vivir otra jornada europea histórica.

Marta G. Brea
Los primeros en moverse por la ciudad en una mañana primaveral evitaban mostrar signos de su equipo, ante el temor a represalias por los incidentes protagonizados en Vigo por unos radicales locales. Al asomarse un mediodía caluroso, el grupo de seguidores fue adquiriendo importantes dimensiones, lo que llevó a aparcar las precauciones para comenzar una fiesta como cualquier previa de un partido en Balaídos.
El enorme tamaño de Bellecour, una de las plazas peatonales más grandes de Europa, intimidó al celtismo, que se concentró en una esquina, que ya pertenece a la plaza Antonin Ponce. Algunos justificaban el cambio de ubicación por la proximidad de los bares, que comenzaron a despachar decenas de litros de cerveza hasta agotar las existencias. De ahí se pasó al vino. No esperaban los hosteleros locales encontrarse con unos visitantes tan sedientos a primeras horas de la mañana de un día laboral, pues la festividad del Padre se había quedado en Galicia.

Aficionados del Celta participando en un sketch con la humorista francesa Kelly vestida de novia en la Place Bellcour. / Marta G. Brea
Este día de descanso facilitó a muchos celtistas prolongar el viaje en tierras francesas, como un numeroso grupo de aficionados de diferentes peñas que se apuntó a una ruta organizada por el hermoso barrio de la Croix-Rousse, con unas empinadas calles como las de Vigo.
Como la ciudad olívica, la capital del Ródano exhibe desde hace décadas murales impresionantes, como el Mur des Canuts o el de los Lioneses, entre cuyos personajes aparece Antoine de Saint Exupéry, el autor de El Principito, que también da nombre al aeropuerto al que a primeras horas de la tarde del miércoles llegó la expedición del Celta, que contaba como invitado especial con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, invitado por la presidenta céltica. Renunció a la invitación en esta ocasión el alcalde de Vigo, que esperaba acompañar al equipo en las semifinales, como en 2017 en Manchester.

La presidenta del Celta, Marián Mouriño, junto con parte de su directiva, saluda y aplaude a la grada celeste antes del partido entre el Olympique y el Celta en el Groupama Stadium. / Marta G. Brea
Esta vez no hubo encuentros callejeros de los aficionados con los jugadores del Celta, que se concentró en el mismo hotel del aeropuerto, en las afueras de la ciudad, como el Groupama Stadium, una instalación cinco estrellas para la UEFA. Al lado se encuentra el LDLC Arena, donde Rosalía arrancó el lunes pasado su Lux Tour que le llevará por medio mundo en los próximos meses.
La catalana universal conquistó Lyon, como ayer también hizo el Celta ante un rival que cuenta con un vigués como entrenador del Olympique femenino, equipo con ocho títulos continentales, y que tampoco quiso perderse el partido de lioneses y vigueses.

Alrededores de la Place Bellecour con aficionados del Celta antes del partido contra el Olympique. / Marta G. Brea
Volvemos la concurrida plaza de Bellecour, que se fue despejando pronto porque el celtismo tenía que trasladarse hasta el lejano Euroexpo para recoger las pulseras que le permitirían subirse a las lanzaderas que le llevarían hasta el estadio. Contar con solo cinco o seis personas para repartir tantos distintivos, previa entrega de un carnet de identidad, provocó una enorme aglomeración.
Las quejas por la pésima organización no desanimaron a una afición que fue acomodándose en el estadio hora y media antes del comienzo de la fiesta definitiva, por la que muchos habían hecho locuras, como la de un vigués que viajaba con su familia por Oporto y tuvo que dar vuelta a Vigo para recoger el pasaporte por tener caducado el carnet de identidad. Le salió caro el despiste al perder el avión y buscar otro vuelo y otra forma de llegar a Lyon. Lo consiguió y ayer lo celebraba con sus familiares en una terraza próxima a Bellecour.

Grada celeste durante el partido de Europa League entre el Olympique y el Celta en el Groupama Stadium de Lyon. / Marta G. Brea
El aeropuerto de Oporto parecía Peinador estos días, para llevar al celtismo por rutas inimaginables: Oporto-Frankfurt-Lyon, aunque Ginebra se llevó la palma como punto de destino para los que viajaron en avión. También los hubo que viajaron en autobús desde Barcelona, como la peña Blau Cel.
La marea celeste está muy viva y va en aumento. El sacrificio valió la pena, con una fiesta histórica, solo empañada por el encendido y lanzamiento de un puñado de bengalas.
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